Opinar es para pocos

Argentina
Martín Becerra

La decisión ilegal de Macri de subordinar tanto la AFTIC como la AFSCA al Ministerio de Comunicaciones recién creado responde a la necesidad de los grupos económicos de acabar con las leyes democráticas del kirchnerismo. El objetivo central es acabar con las limitaciones para la expansión de sus negocios en los sectores audiovisual y de telecomunicaciones.

Oscar Aguad, Ministro de Comunicaciones- Foto: Enrique Cabrera (Télam(

Martín Becerra- El Estadista (Argentina) 

Mientras el andamiaje legal de los sectores audiovisual y de telecomunicaciones sufre modificaciones por vía de los primeros decretos del presidente Mauricio Macri, los principales actores corporativos del sector exponen cambios de posiciones. Sobre estos se discute menos, como si se tratara de oscilaciones telúricas sin repercusión en la superficie de la producción y circulación de información, flujos de comunicación y de entretenimientos de la sociedad. Sin embargo, no se puede comprender esa superficie sin considerar los desplazamientos estructurales anticipados por los grandes grupos.

Como efecto inmediato del cambio de gobierno tanto el desempeño del Estado -en su múltiple rol de regulador, controlador, operador y financiador del ecosistema de medios y telecomunicaciones-, como el comportamiento de los conglomerados privados más importantes evidencian tendencias de la nueva etapa. Sus repercusiones desbordan al Estado y a los grandes operadores, ya que éstos poseen un efecto disciplinador sobre los actores de menor envergadura.

El presente texto enfoca los dos principales grupos de comunicación, Telefónica y Clarín, que tuvieron alineamientos opuestos no sólo en el pasado reciente (basta pensar en la línea editorial de los informativos de sus canales de aire, el Trece –grupo Clarín- y Telefe –grupo Telefónica-, frente a las políticas kirchneristas), sino que datan de la década de 1990. Telefónica y Clarín fueron y son competidores en varios mercados. Si bien las telecomunicaciones fijas y móviles le reportan a Telefónica un volumen económico mucho mayor, Clarín tiene una estratégica diversificación en todo el sector de medios donde es operador dominante de varios mercados.

” En ambos casos, la excusa más a mano para objetar las leyes es su presunta obsolescencia fruto de los avances tecnológicos. Si se toma este argumento como válido, entonces ninguna ley será satisfactoria, toda vez que el vértigo de la convergencia digital avanza a un ritmo incompatible con los acuerdos políticos y legislativos “

Pese a sus diferencias de origen de actividad y de que Telefónica es un operador global y Clarín esencialmente actúa en Argentina, los dos grupos hoy coinciden en reclamar cambios normativos sobre leyes promovidas por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y tienen pendiente la clausura del judicializado proceso de adecuación previsto por la ley audiovisual de 2009, que el kirchnerismo dejó incompleto (a pesar de haber sido un tema que presidió el discurso presidencial durante años) y que manipuló tan grotescamente que Macri podrá resolver en beneficio de los grupos concentrados sin demasiado costo. En suma, Telefónica y Clarín afrontan retos que no son tan divergentes como sus intereses. En otro contexto, los adversarios habían depuesto diferencias cuando hicieron lobby por la ley de “Preservación de Bienes Culturales” de 2003.

Por un lado, Telefónica continuará expandiendo su red móvil en 4G y debe mejorar las prestaciones de sus redes, pero reclama al gobierno que le ceda más espectro y, a la vez, que se levante la prohibición para prestar tv satelital. Ello conduce a cuestionar dos leyes vigentes, la más reciente de “soberanía satelital” (noviembre de 2015) que –como reacción a la compra de Nextel por parte del grupo Clarín- incluyó una reserva de espectro para la estatal ARSat originalmente previsto para un cuarto operador de telefonía móvil; y la ley de telecomunicaciones y TIC “Argentina Digital” de diciembre de 2014, que modificó la previa ley audiovisual al autorizar el ingreso de las telefónicas a la tv pero les veda la explotación de tv satelital.Justamente este vector interesa a Telefónica, ya que brinda el servicio en países de la región y por el alcance del satélite podría ampliarlo a la Argentina.

” Pese a sus diferencias de origen de actividad (…), los dos grupos hoy coinciden en reclamar cambios normativos sobre leyes promovidas por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y tienen pendiente la clausura del judicializado proceso de adecuación previsto por la ley audiovisual de 2009 “

Por otro lado, el grupo Clarín tramita el final de su guerra contra el Ejecutivo sin que sus ingresos hayan sufrido daños (al contrario) pero con esquirlas adheridas su prestigio periodístico, afectado por la contienda. Su desafío es múltiple también: intentará blindar su dominio en la tv por cable a través de Cablevisión (donde tiene como socio minoritario a David Martínez, de Fintech, otro que con el nuevo gobierno buscará revertir el impedimento para formalizar su control de Telecom Argentina), que es la unidad de negocios que más ganancias le reporta al conglomerado pero, a la vez, expandirse a la telefonía móvil. Para ello compró Nextel hace pocos meses. A pesar de que esa operación fue denegada por la autoridad de aplicación de la ley Argentina Digital (AFTIC), el cambio de gobierno y la decisión de Macri de subordinar tanto la AFTIC como la AFSCA al flamante Ministerio de Comunicaciones, abren expectativas reales de revisión. Como Telefónica, Clarín también pretende modificar parcial o integralmente leyes clave promovidas por el kirchnerismo, en este caso la de servicios audiovisuales (mal llamada ley de medios ya que no regula gráfica ni Internet).

En ambos casos, la excusa más a mano para objetar las leyes es su presunta obsolescencia fruto de los avances tecnológicos. Si se toma este argumento como válido, entonces ninguna ley será satisfactoria, toda vez que el vértigo de la convergencia digital avanza a un ritmo incompatible con los acuerdos políticos y legislativos necesarios para adoptar regulaciones. Pero, más allá de esa excusa, lo que motiva la objeción a las leyes que regulan los sectores audiovisual y de telecomunicaciones es la percepción que tienen los principales operadores de las limitaciones presentes en la normativa para la expansión de sus negocios en épocas de convergencia de servicios y productos. En este sentido, y aunque la asunción de Macri ya avanzó neutralizando algunos de los efectos de esa regulación (subordinando las autoridades de aplicación), el cambio de etapa representará desde una perspectiva estructural el desplazamiento de los conflictos, y no su anulación.

Ya sin la retórica semiotizante de la batalla cultural, el sector infocomunicacional revelará sus tensiones de modo más directo, con los operadores audiovisuales recelando del ingreso de las telefónicas al sector de TV (en particular los cableoperadores); las telefónicas recelando de las condiciones de los servicios de Internet ya que sienten que están sometidas a regulaciones nacionales intensas, mientras que los depredadores digitales como Google, Facebook, WhatsApp o Netflix, con su escala global de operaciones, sortean con mayor facilidad las leyes locales, y con actores que fueron invocados y postergados por las políticas de los años previos (las PyMes, las cooperativas, las organizaciones sin fines de lucro, los sindicatos) pujando por encontrar un lugar bajo el sol. 

Redacción- Infonews (Argentina) 

El ministro de Telecomunicaciones, Oscar Aguad, anunció hoy desde Casa Rosada la intervención por decreto de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, organismo q
ue hasta ahora estaba dirigido por Martín Sabbatella.

“Existe una rebeldía de las autoridades”, dijo el ministro quien afirmó que “esto es un decreto del presidente Mauricio Macri, quien “tiene la facultad de intervenir organismos”.

El ministro de Telecomunicaciones aseguró que la dirección del AFSCA no coincide con las políticas que se toman a nivel nacional. “Las decisiones se contraponen y se contradicen” aseguró Aguad.

La intervención es por 180 días. “Argentina tiene que modernizarse, vamos a la convergencia tecnológica y de los controles. Vamos a seguir tomando medidas para mejorar el sistema. El de las comunicaciones es un sector dinámico y estratégico para el desarrollo de la Nación” sostuvo el radical Oscar Aguad.

” ‘  Queremos respetar a todos los medios, los grandes y los chicos, y ayudando a los chicos a que puedan hacer oír su voz también’ sostuvo el ministro de Telecomunicaciones. ‘Sabbatella se ha mostrado en todo momento como un militante político. Este no es el espíritu que debe tener la ley de medios’ “

“En el AFSCA no se ha podido hacer que funcione la Ley de Medios, está todo judicializado. La famosa convergencia, pluralidad de voces no está funcionando. Queremos respetar a todos los medios, los grandes y los chicos, y ayudando a los chicos a que puedan hacer oír su voz también” sostuvo el ministro de Telecomunicaciones. “Sabbatella se ha mostrado en todo momento como un militante político. Este no es el espíritu que debe tener la ley de medios”.

El lugar que ocupa Sabbatella será reemplazado por Miguel De Godoy, ex secretario de medios del gobierno porteño.

El ex intendente de Morón tiene mandato al frente del AFSCA hasta diciembre de 2017. En la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se establece que el directorio del Afsca debe tener mandatos de cuatro años y desdoblados en relación a los del presidente de la Nación.

Por su parte, la Coalición por una Comunicación Democrática -el organismo que hizo que la Ley de Medios se debata en foros a lo largo y ancho del país antes de sere votada en el Congreso- se declaró en estado de alerta y movilización. 

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