Oídos sordos: Bolsonaro envió el proyecto para legalizar la explotación de tierras indígenas

El presidente Jair Bolsonaro trasladó sus ataques verbales contra la comunidad indígena al Congreso. En otra medida contra los pueblos originarios y a pesar de su pedido para que cambiara de opinión, el gobierno firmó el polémico proyecto de ley que abre las tierras indígenas, muchas de ellas en la Amazonía, a las actividades mineras, agropecuarias y de generación eléctrica realizadas tanto por nativos como por terceros. 

Un día después de designar a un misionero evangélico al frente de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), Bolsonaro presentó formalmente la iniciativa, a la que el mandatario ultraderechista calificó como “un sueño”, a pesar de que los líderes indígenas lo ven como un “proyecto de genocidio”.

“Espero que ese sueño (…) se concrete. El indígena es un ser humano exactamente igual a nosotros, tiene corazón, tiene sentimiento, tiene alma, tiene deseo, tiene necesidades y es tan brasileño como nosotros”, resaltó el presidente, quien recientemente había dicho también que los indígenas “son cada vez más seres humanos” como si ya no lo fueran. 

El texto, que aún no fue publicado, reglamentará el artículo 231 de la Constitución sobre aprovechamiento de los recursos hidráulicos y búsqueda y extracción de riquezas minerales en tierras indígenas. Determina, por ejemplo, que la actividad minera podrá ser realizada por “no indígenas”, previa autorización de las comunidades nativas.

En un comunicado, la presidencia sostuvo que la “omisión” de gobiernos anteriores para reglamentar esas actividades” causó “inseguridad jurídica” y alentó la minería ilegal.

“El gran paso depende del Parlamento. Vamos a sufrir presiones de los ambientalistas. A esa gente ligada al medio ambiente, si un día pudiese los confinaría en la Amazonía, ya que les gusta tanto el medio ambiente”, ironizó Bolsonaro, un escéptico del cambio climático que ve los reclamos ambientalistas como conspiraciones de intereses extranjeros para apoderarse de las riquezas del suelo de Brasil.

Bolsonaro tiene aliados para lograr una mayoría en el Congreso, aunque muchos de sus proyectos fueron frenados allí. En este caso, será determinante el apoyo de la poderosa bancada vinculada al agronegocio, que últimamente dio muestras de preocupación por las denuncias internacionales contra la deforestación de la Amazonía.

Unos 600 líderes indígenas brasileños reunidos en enero en el estado amazónico de Mato Grosso denunciaron hace algunas semanas que el gobierno impulsa un proyecto político de “genocidio, etnocidio y ecocidio”.