“Nunca más sin nosotras”, Chile aprobó la ley de paridad para el proceso constituyente

En dos sesiones históricas consecutivas, el Congreso chileno sancionó el miércoles la paridad de género para el proceso constituyente, una de las medidas más esperadas por todo el colectivo feminista. El mecanismo aprobado plantea, entre otras cosas, la participación igualitaria de las mujeres en la redacción de la nueva Constitución, en caso de que resulte positivo el plebiscito del 26 de abril.

En la Cámara de Diputados, durante la mañana, el proyecto fue aprobado por 98 votos a favor, 3 en contra y 52 abstenciones, aunque requería solo 93 votos para pasar al Senado. Luego, durante la tarde, en la Cámara alta el proyecto fue aprobado por 27 votos a favor, 7 en contra y 4 abstenciones. “La futura constitución será escrita también con las mujeres”, celebraron fuera del recinto los colectivos feministas entre emocionados aplausos, gritos y abrazos.

Desde que empezó a debatirse el proceso, las chilenas erigieron una bandera: “nunca más sin nosotras”. Es que en ese país las mujeres no habían tenido jamás la posibilidad de ser constituyentes. Con esta votación, Chile se convierte además en el primer país en legislar para crear un mecanismo que permite elaborar una Constitución en un 50% construido por mujeres y 50% hombres.

“Esperamos que el Congreso esté a la altura, #apruebe y deje de poner trabas a nuestra participación política”, pedían antes de la votación las organizaciones feministas. Luego, llegaron los festejos: “Esta decisión es un gran avance para saldar la deuda histórica que tiene Chile con las mujeres”, señaló la Asociación de Abogadas Feministas Chile.

El proyecto

La opción que finalmente obtuvo el consenso de los parlamentarios se acerca más a las posturas de la oposición y establece la igualdad en la asignación de escaños para hombres y mujeres en el hipotético órgano que redacte una nueva ley fundamental.

Para esto se corregirán, si fuera necesario, los candidatos electos en los distritos en los que no exista un número equitativo de cada género anteponiendo a los del género menos votado hasta obtener la paridad.

Los sectores más conservadores del oficialismo rechazaron la propuesta, que calificaron como de “meter la mano en las urnas”, al ser una medida que posibilita que candidatos más votados del género menos representado (el femenino) sean electos antes que otros del género opuesto que hayan obtenido más votos.

La aprobación de la paridad en el proceso constituyente se convirtió en un punto clave del calendario del mes de la mujer, marzo, colmado de actividades convocadas por diferentes colectivos feministas a lo largo de todo el país.