Nuevos enfrentamientos en cárceles: 36 presos murieron en dos días

Al menos 36 pandilleros murieron este fin de semana en enfrentamientos “orquestados” en las cárceles de Honduras, sobre las que el ejército y la policía tratan de recuperar el control perdido tras una serie de asesinatos vinculados a las maras.

El domingo por la tarde, 18 miembros de pandillas murieron en un enfrentamiento entre internos de la cárcel de El Porvenir, 60 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

En tanto que la noche del viernes, otros 18 presos habían fallecido en un tiroteo en el penal del caribeño puerto de Tela, a 200 kilómetros al noroeste de la capital.

Estas dos matanzas se producen pocos después de que el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, declarara el pasado 17 de diciembre “emergencia” en los 27 centros penales, que alojan a más de 21.000 presos, con el fin de dar el control de las cárceles a la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), encabezada por militares y policías.

La Fusina anunció el despliegue de cerca de 1.200 militares y policías en 18 de los 27 penales clasificados como de “alto riesgo”.

Los jefes militares y policía destacaron que la ola de violencia dentro de las prisiones “son una escalada del mundo criminal para tratar de evitar que Fusina (…) imponga los controles necesarios en los centros penales del país”.

Este grupo fue creado por el presidente inmediatamente después de tomar el poder, en 2014, para enfrentar la criminalidad de los narcotraficantes y pandilleros.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas de los Derechos Humanos en Honduras (OACNUDH) dijo observar “con alarma la violencia dentro de los centros penitenciarios” e instó al Estado “a garantizar la vida y respeto de los derechos humanos a los privados de libertad y proceder a una investigación pronta, eficaz y transparente”.