Un mapa político que se renueva

Uruguay

Un nuevo mapa político se configurará luego de las elecciones departamentales y municipales. El resultado que arrojen las urnas el próximo 10 de mayo generará turbulencias en el exterior e interior de todas las fuerzas políticas. No será un simple accidente democrático. Va a ser una fecha importante para la conformación del país de los próximos años en materia política y social.

Tabaré Vázquez, presidente

Editorial- La República (Uruguay) 

Las próximas elecciones departamentales y municipales del 10 de mayo no solo darán un nuevo mapa político, sino que el resultado de las urnas va a hacer temblar a los partidos políticos.

Los temblores se van a expresar dentro de cada colectividad política, pero también de forma global, en la medida que cada dirección partidaria hará las cuentas a su manera, sumando votos por regiones o estableciendo comparaciones con las recientes elecciones nacionales.

Pero creer que los resultados de mayo serán un simple accidente democrático sería un error y un buen ejemplo de ello es lo que está pasando en España. En la madre patria, producto de las recientes elecciones, se ha declarado una guerra insólita entre distintos sectores del Partido Popular El detonante ha sido la derrota en Andalucía, donde el PP perdió 17 escaños, y se desarrolla a pocos días de que se celebre la Junta Directiva Nacional, en la que el presidente del Gobierno y del PP intentará lanzar mensajes para revitalizar el partido.

En nuestro país el resultado de mayo va a cuestionar las políticas partidarias y sectoriales. Y esto se puede afirmar en clara referencia a cada colectividad política. En todas.

” Los temblores se van a expresar dentro de cada colectividad política, pero también de forma global, en la medida que cada dirección partidaria hará las cuentas a su manera, sumando votos por regiones o estableciendo comparaciones con las recientes elecciones nacionales “

La gran batalla que se está jugando en el Frente Amplio es la correlación de fuerzas interna, que va a estar condicionada por el resultado de las elecciones de Montevideo donde no se sabe quién será el intendente: Daniel Martínez o Lucía Topolansky, en caso de que el frenteamplismo sea el ganador de las elecciones.

En cambio en el Partido Nacional se sigue confrontando entre el electorado que acompaña a Lacalle Pou y el que defiende a Jorge Larrañaga. Y lo otro que importa es si el Partido de la Concertación, creación con una fuerte impronta blanca, se integró al mapa político o su pobre cosecha electoral lo coloca al borde de la desaparición.

Mientras, en el Partido Colorado todo indica que a sus adherentes no les queda otro camino que rezar para no desaparecer, desafío que por cierto no es sencillo para una fuerza política identificada históricamente con el poder y el Estado.

A la vez hay dos lemas, el Independiente y la Unidad Popular, que han desaparecido de la contienda electoral, en tanto la ciudadanía conoce el resultado electoral del pasado año, que por cierto no les fue favorable.

Todo lo dicho anteriormente apunta a mostrar que los comicios del 10 de mayo son sustanciales para dibujar el mapa político de un país sostenido por partidos políticos de larga historia, con fuertes arraigos en distintas capas de la sociedad.

 

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