“Nos están desalojando a balazos”, hay al menos tres muertos por la represión en Honduras

Los hondureños volvieron a salir a las calles para reclamar mejor educación y salud, y la salida del poder del presidente Juan Orlando Hernández, pero otra vez se encontraron con la respuesta policial y militar. Ya se registraron al menos tres personas asesinadas y una treintena de lesionados por la represión desplegada por el gobierno para dispersar las manifestaciones, que incluyeron saqueos y quemas de neumáticos en autopistas.

Hernández anunció este jueves el despliegue militar y policial a nivel nacional para contener la indignación de los ciudadanos, que a través de protestas callejeras exigen su salida por suponerlo responsable de actos de corrupción y de tener nexos con el narcotráfico. Hernández argumentó la medida a acciones de violencia, vandalismo y saqueos a tiendas y comercios, registrados en las últimas horas.

“Se ha tomado la resolución de instruir el despliegue nacional de las Fuerzas Armadas, policía, inteligencia y los órganos que dependen del Poder Ejecutivo para garantizar el derecho a la libertad de locomoción, libre tránsito, pero también a la protección de la propiedad privada, propiedad pública, y desde luego, la protección a la integridad física de los hondureños, a la vida de los hondureños”, subrayó el presidente en una conferencia de prensa.

Desde que se anunció el despliegue, murieron Luis Enrique Maldonado Vásquez, de 24 años, Erick Francisco Peralta Mendoza, de 37 y Corea Maradiaga, de 17; todos impactados por balas. Las muertes se registraron durante la actuación de policías y militares para reprimir los incidentes en los que miles de personas bloquearon calles de Tegucigalpa. “Nos están desalojando a balazos”, denunciaron los campesinos.

Diana Rodríguez, de 49 años, aseguró que su hermano Erick, era un taxista. «Se bajó de su carro en una toma para pedir que lo dejaran pasar, pero llegaron policías militares a disparar y lo mataron», explicó.

Según informes policiales, continuaban los bloqueos de autopistas con neumáticos encendidos, piedras y palos en la capital y otras ciudades, como San Pedro Sula (norte), La Ceiba (Caribe norte), Choluteca (sur) y Colón (noreste). En algunos sectores, los manifestantes fueron desalojados por policías pero se mudaron de lugar, impidiendo la circulación de vehículos.

Vitalino Alvarez, vocero del movimiento campesino del Valle del Aguán, en costa caribeña nororiental, denunció desde esa zona que «policías y militares están desalojando a la gente» a balazos, en unos 20 bloqueos en el departamento de Colón. «Han herido de bala a un muchacho porque este dictador (Hernández) ha dado órdenes de disparar. La situación se va a agravar porque tenemos que defendernos, no nos vamos a dejar matar», afirmó.

Además, en Tegucigalpa, agentes de la Policía Nacional continuaban una rebelión de agentes de la fuerza especial «Cobras», exigiendo conquistas sociales, quienes también le lanzaron gas lacrimógeno a algunos de sus superiores cuando llegaron a uno de los cuarteles donde mantenían la protesta, que continúa hoy.

Honduras vive una crisis social, política y económica desde inicios de mayo, luego de que el Parlamento aprobara dos decretos ligados a la educación y salud pública que un sector de los maestros y médicos rechazó por considerar que se orientaban a la privatización de ambos servicios y el despido masivo de personal.

El 2 de junio, el Gobierno derogó los dos decretos, pero las protestas no se levantaron, mientras que médicos y docentes, aglutinados en una Plataforma para la Defensa de la Salud y la Educación, iniciaron el martes un «Diálogo alternativo ciudadano» orientado a mejorar los sistemas de educación y la salud.