La fuerza del movimiento chavista

Venezuela

Los vaticinadores de fin de ciclo aseguran que las elecciones legislativas consagrarán la victoria del conglomerado opositor ultraderechista a nivel nacional y regional. Son los mismos que buscan cambiar el curso de la Revolución Bolivariana, esos especuladores que ahogan la economía y fomentan una campaña internacional de descrédito contra Nicolás Maduro.

Niko Schvarz- La República (Uruguay) 

Dos acontecimientos capturaban la atención general en este tramo final de 2015: las elecciones presidenciales del 22 de noviembre en Argentina y las próximas elecciones parlamentarias en Venezuela. Las primeras acaban de definirse: Mauricio Macri se impuso sobre Daniel Scioli por 51,40% de los votos contra 48,60%, una diferencia de 2,80%. Las segundas se realizarán el 6 de diciembre.

Algunos analistas de marcado tinte derechista se apresuraron a vaticinar que la elección argentina marcaba el fin del ciclo progresista y de izquierda en América Latina, iniciado a fines del siglo pasado y consolidado en los tres lustros del actual.

No hay que asombrarse: es lo que vienen pronosticando desde hace tiempo, amplificado por el monopolio mediático. Por mi parte, tengo la convicción de que las elecciones venezolanas habrán de propinar un rotundo mentís a estas elucubraciones y consagrarán la victoria de las fuerzas de la coalición bolivariana sobre el conglomerado opositor, ultraderechista y golpista, respaldado sin máscara por el imperio del norte.

Ya hemos dicho que la Comisión Nacional Electoral (CNE) venezolana, que preside Tibisay Lucena, está llevando adelante todos los preparativos del acto electoral con respeto estricto a las normas vigentes, con máximas garantías para todos, confirmando la apreciación que brindara el Centro Carter (del expresidente norteamericano) de que el sistema electoral venezolano es “el más perfecto del mundo”.

” Algunos analistas de marcado tinte derechista se apresuraron a vaticinar que la elección argentina marcaba el fin del ciclo progresista y de izquierda en América Latina, iniciado a fines del siglo pasado y consolidado en los tres lustros del actual. No hay que asombrarse: es lo que vienen pronosticando desde hace tiempo, amplificado por el monopolio mediático “

Esto se confirma en las últimas semanas. Ya está actuando a plenitud la misión de acompañantes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), integrada por 50 especialistas en procesos electorales de varios países y encabezada por el expresidente de la República Dominicana, Leonel Fernández.

La Comisión fue instalada con la presencia del secretario general de Unasur, el expresidente colombiano Ernesto Samper, y firmó un acuerdo con la CNE que le otorga los más plenos derechos en sus tareas de control y verificación, antes, durante y después del acto electoral, tal como ocurrió sin ningún contratiempo en los últimos 14 procesos electorales. El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, también está participando en estas labores.

Un total de 40.601 mesas electorales se instalarán el 6 de diciembre en 14.515 centros de votación a lo extenso del país. Están convocados a votar 19.496.296 ciudadanos para elegir a los 167 diputados de la Asamblea Nacional (unicameral) por el período 2015-2020.

Esta es la elección número 20 en los 16 años transcurridos desde 1999. A partir del martes 1º de diciembre se activará el Plan República, que consiste en el despliegue de efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) para velar por la seguridad durante el desarrollo del proceso electoral. El Polo Patriótico, que agrupa al conjunto de las fuerzas que respaldan el proceso bolivariano, suscribió la petición de Unasur de reconocer los resultados electorales, pero la oposición no lo ha hecho.

El canciller de Brasil, Mauro Vieira, declaró que la misión de acompañamiento de la Unasur (en la cual cada país sudamericano tiene por lo menos dos integrantes) está trabajando “con plenas libertades”.

” Ya hemos dicho que la CNE venezolana, que preside Tibisay Lucena, está llevando adelante todos los preparativos del acto electoral con respeto estricto a las normas vigentes, con máximas garantías para todos, confirmando la apreciación que brindara el Centro Carter (del expresidente norteamericano) de que el sistema electoral venezolano es ‘ el más perfecto del mundo’ ” 

En las últimas horas se conoció una declaración de los trabajadores de la empresa estatal petrolera Pdvsa, en rechazo al espionaje perpetrado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos. Los trabajadores se declararon en pie de lucha permanente para repudiar la injerencia norteamericano y el espionaje, durante años, de más de 10 mil integrantes de la empresa.

Como se recuerda, en los últimos días Telesur difundió las revelaciones del exagente de la NSA, Edward Snowden, en el sentido de que la agencia, con el apoyo de la embajada yanqui en Caracas (que fue la sede de la red de espionaje) espió las comunicaciones internas, correos electrónicos, perfiles de los empleados y otros datos de la estatal Petróleos de Venezuela.

El documento está fechado en marzo de 2011 y lleva la etiqueta de “ultrasecreto”. Debe tenerse presente que los ingresos procedentes del sector petrolero representan un tercio del PBI y más de la mitad de los ingresos del gobierno venezolano.

El presidente Nicolás Maduro ratificó que el Polo Patriótico respetará los resultados de la votación, fuesen cuales fuesen (lo que no ha hecho la oposición) y denunció nuevos ataques de EEUU en conjunción con las fuerzas opositoras. “Obama, amarra a tus locos”, expresó.

Más de 150 declaraciones y documentos injerencistas ha emitido Estados Unidos contra Venezuela en 2014 y 2015, a la vez que financió miles de atentados, que dejaron un saldo de 43 personas muertas, más de 800 heridos y cerca de 20 mil millones de dólares en pérdidas.

Con todos estos antecedentes, veremos qué nos deparan las elecciones del 6 de diciembre. 

Marcos Salgado- Miradas al Sur (Argentina) 

Será la inflación y el desabastecimiento el punto nodal de un inédito voto castigo a la Revolución Bolivariana? Un par de cosas están claras: como nunca antes, la del 6 de diciembre será una elección con final abierto; y, como siempre, su resultado impactará fuertemente en el devenir inmediato del proceso.

Mientras, el encargado de negocios estadounidense y jefe de su oficina política han instruido a sus funcionarios abastecerse de productos importantes para subsistir previendo un período de violencia en las cercanías y postrimerías del 6 de diciembre.

Analistas internacionales advierten que existe un plan dirigido a cambiar el curso de la Revolución Bolivariana y que tiene como epicentro político las elecciones parlamentarias. Pero esta vez la conducción no quedará en manos de los locales, señalan. La oposición venezolana, apoyada por EE.UU. y varios países europeos, ha apostado a esta fecha como escenario a partir del cual lograr ventaja política, y en el mediano plazo, lograr revertir el proceso de revolucionario abierto por el presidente Hugo Chávez en 1998. Van una vez más por la vía electoral, pero muchos de sus dirigentes prefieren otros caminos nada democráticos.

El plan incluye una estrategia comunicacional, la sistemática declaración de fraude electoral y el no reconocimiento de los resultados electorales, el crecimiento y consolidación de la plataforma de apoyo internacional con financiamiento otorgado por el gobierno y las agencias estadounidenses y las fundaciones alemanas Adenauer y Ebert, el despliegue oportuno de las acciones de calle que causen desestabilización, y la inmovilización de las misiones sociales del gobierno.

Final abie
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Analistas serios auguran que la oposición sumará más bancas en la Asamblea Nacional, pero nadie arriesga un número. La Asamblea Nacional de Venezuela estará compuesta desde el 5 de enero por 167 diputados y diputadas. 113 serán electos en 87 circunscripciones de votación, 51 serán electos en listas cerradas por estados y 3 en regiones conformadas por estados donde existe población indígena.

Los 51 que se elegirán por lista partidaria, se repartirán casi en partes iguales. Y de ahí en más sumarán hasta intentar llegar a la cifra mágica: 84, la mayoría simple.

La derecha solo puede alcanzar esa cantidad de curules si se produce una debacle electoral del chavismo, que debería perder en los centros urbanos –que ya la fueron esquivos en la última elección para la Asamblea, en 2010– pero también en las circunscripciones más pequeñas, que aportan buena cantidad de bancas y que han sido siempre –en parlamentarias y no– un soporte fundamental para el chavismo. La clave del 6D parece estar en 39 de las 84 circunscripciones donde se eligen diputados de forma nominal. Si allí no hay cambios radicales en las tendencias del electorado, las cosas en la Asamblea quedarán más o menos como hasta ahora.

Cuando mucho, el retroceso electoral podría significar para el oficialismo la pérdida de su actual mayoría calificada (hoy 99 diputados), para descender a una mayoría simple que le permitiría de cualquier forma designar las autoridades del cuerpo, convocar a sesiones extraordinarias, autorizar viajes del Presidente y garantizar el funcionamiento del legislativo.

La carta en la que dirigente opositor condenado Leopoldo López asegura que el cambio de gobierno en Venezuela debe llegar en el primer semestre de 2016 suma en ese sentido. Voceros del gobierno aseguran que ese es el plan opositor, una vez más: encender la calle, como ocurrió en el primer semestre de 2014.

Dos elementos diferencian este momento de aquel: uno, la agudización de la especulación con los precios, que ahoga la economía de los venezolanos y una creciente campaña internacional contra el gobierno, donde la sucesión de hechos escandalosos remiten a varias razones, pero nunca a la casualidad.

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