Nicaragua, una reforma que va más allá de la reelección indefinida

El Congreso aprobó por mayoría una reforma constitucional que permitirá la reelección presidencial indefinida y Daniel Ortega, quien está cumpliendo un segundo mandato consecutivo, podrá seguir gobernando si lo quisiese. Hubo protestas de repudio a la reforma, resistida por los sectores liberales y conservadores, pero avalada por una participación ciudadana que opinó de este y otros temas.

Nicaragua, una reforma que va más allá de la reelección indefinida 

Angela Merkel gobierna Alemania desde 2005. Cambiaron tres presidentes en ese período pero ella sigue en el poder. Sin embargo, si de Ortega -asumió en 2007 y renovó mandato en 2012- u otros presidentes latinoamericanos se trata empiezan los cuestionamientos de la llamada “comunidad internacional”.
“Según el gobierno, la reforma tiene como objetivo cambiar el régimen institucional del país por un modelo de democracia directa donde “el pueblo ejerza el poder”, sostiene la BBC Mundo, que agrega que “los críticos de la propuesta aseguran que se corre el riesgo de volver al pasado, e incluso hay quienes hablan de un regreso a la época del régimen de Anastasio Somoza, por la amplitud de poderes que la nueva Carta Magna le otorgará al presidente Ortega”.
La reforma constitucional no sólo apuntaba a permitir una reelección indefinida sino que planteaba cambios parciales de diversos temas. Para el oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional las modificaciones “profundizan la democracia con la garantía de la participación directa en la toma de decisiones”.
Prensa Latina explica que “más de medio millón de nicaragüenses han participado directa o indirectamente en el análisis de esas iniciativas, tanto ante el parlamento como mediante documentos que han hecho llegar al legislativo”.
Entre los cambios se incluye la constitucionalización de los derechos de los pueblos originarios y el espacio marítimo territorial del país a partir del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el conflicto con Colombia.
“El orteguismo, con una miopía política profunda, está empujando a Nicaragua al abismo de una nueva guerra civil”, opinó el congresista opositor, Armando Herrera.

 

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