Ni guerra civil ni caos

Las versiones sobre una supuesta situación de caos en Venezuela han sido magnificadas por una prensa local e internacional con la intención de producir un cambio de poder en Venezuela. La oposición, cada vez más fragmentada, no ha conseguido esos fines, tras un mes de barricadas y actos violentos. Las protestas responden a una estrategia de la que no participan los sectores populares y a la cual el gobierno quiere neutralizar con diálogo.   

Rolando Castro – Periódico Opción (Ecuador)

Las abundantes informaciones sobre la situación de Venezuela, provenientes de la CNN y reproducidas por los medios nacionales e internacionales, hacen avizorar que el imperialismo norteamericano tiene en marcha un proceso intervencionista en ese país. Es bien sabido que cuando este centro de propaganda imperialista abunda en información, lo hace en realidad desinformando, sacando de contexto los hechos, desfigurándolos, descontextualizando, minimizando unos fenómenos y agrandando otros.

Las movilizaciones promovidas por la derecha venezolana en el mes de febrero, que han continuado con acciones localizadas, levantando barricadas en determinadas zonas de las ciudades, llamadas «guarimbas”, han sido difundidas de tal manera que la opinión pública se haga la idea de que internamente existe una situación caótica, de crisis política insalvable, con un gobierno casi sin ningún respaldo y que en esas circunstancias las alternativas serían un plebiscito anticipado o la salida del presidente Maduro. La consigna fundamental del imperialismo y la derecha es salir «del castro-chavismo o castro-comunismo”. Esta trama intervencionista y desestabilizadora no tiene el propósito de resolver los problemas sociales y del país.

«Varios analistas venezolanos han señalado que tal crisis y caos político no existe en la magnitud que difunde el imperialismo, pero tampoco subestiman el reacomodo del guion de la derecha que busca una articulación organizativa. Las barriadas populares no están incorporadas a estas movilizaciones»

El propósito es claro, el imperialismo y la oligarquía pretenden recuperar los privilegios que nunca los han perdido, pero que los quieren completos, como el control de la gran riqueza petrolera.

Varios analistas venezolanos han señalado que tal crisis y caos político no existe en la magnitud que difunde el imperialismo, pero tampoco subestiman el reacomodo del guion de la derecha que busca una articulación organizativa, se concentra en un discurso anti gobierno y busca tomarse las calles venezolanas con determinadas acciones de provocación y violencia, que han dado un saldo fatal de varios muertos y heridos.

Las movilizaciones que se realizan hoy en Venezuela tienen características atípicas, no tienen un trasfondo económico importante, no son por salarios, por trabajo, ni siquiera por la inseguridad, dice el economista Manuel Sutherland, «están compuestas por segmentos pequeños de estudiantes, por trabajadores de altos ingresos, por la pequeño burguesía y la burguesía localizadas en determinados barrios acomodados. Las barriadas populares no están incorporadas a estas movilizaciones”.

José Steinsleger – La Jornada (México)

Un par de notas publicadas en El País revelan, por la negativa, que el gobierno del presidente Nicolás Maduro acaba de asestar un revés histórico a las fuerzas del antichavismo más duro y puro. Todo depende de cómo se lean ambos textos.

Veamos el primero. Con el título La oposición venezolana muestra su fuerza en la calle a pesar de la discordia en su liderazgo, el corresponsal del diario madrileño en Caracas asegura en subtítulo: “los desencuentros entre los líderes opositores… no merman nutridas manifestaciones en Caracas y otras ciudades”.

«La estrategia de golpe suave o inteligente diseñada por el sociólogo Gene Sharp no funciona en la Venezuela bolivariana. La oposición no pudo manipular con éxito a las masas a través de los medios»

El cuerpo de la noticia (o sea, lo que menos interesa al estilo de El País) ofrece, contradiciéndose, otras aristas de la realidad: “Una multitudinaria marcha de la oposición en Caracas y otras ciudades… mostró este domingo que los sectores contrarios al gobierno de Nicolás Maduro todavía no se cansan a pesar de tener más de un mes de protestas en las calles. Sin embargo, expusieron a través de los medios las desavenencias, cada vez más abiertas, que separan a sus líderes”.

Aplicando la ley de Murphy pero al revés, el lector atento intuirá la verdad, sin riesgo de equivocación: que la oposición se cansó, y que en lugar de “…cada vez más abiertas”, las desavenencias entre sus líderes son irremediables.

La estrategia de golpe suave o inteligente diseñada por el sociólogo Gene Sharp no funciona en la Venezuela bolivariana. La oposición no pudo manipular con éxito a las masas a través de los medios (guerra de cuarta generación), ni tuvo mucho éxito con los clichés anticomunistas. En las calles, los opositores se presentaron como lo que son, fascistas, y tampoco consiguieron, de acuerdo con lo sugerido por Sharp, desmoralizar a las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad.

 

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