El juicio del siglo para los indígenas de Brasil

“Marco temporal Nao”, gritan a viva voz los indígenas en Brasil hace meses en las calles. Pero, ¿a qué se refieren y cómo se relacionan esas tres palabras con el futuro de sus tierras ancestrales? 

Una definición judicial podría cambiar para siempre el futuro de los pueblos originarios en Brasil, ya golpeados desde la llegada de Jaír Bolsonaro al Palacio de Planalto. La resolución depende de la Corte Suprema, pero la presión la ejercen el agronegocio, las mineras y el mismísimo presidente. En el medio, cerca de 300 territorios indígenas podrían cambiar de dueños.

⏰¿La clave? El tiempo. El reloj juega un rol preponderante dentro del Derecho, que tiene una amplia gama de regulaciones en relación al impacto del tiempo en su interior. En este caso, los jueces del Supremo Tribunal Federal de Brasil tienen que valerse de su interpretación sobre este verdadero enigma humano para determinar si el agro y los poderosos pueden expulsar de sus territorios a los pueblos originarios. 

En el llamado “juicio del siglo” sobre los indígenas, la máxima corte decidirá si es válida la tesis del “marco temporal”, defendida por el agronegocio con el apoyo del presidente Jair Bolsonaro. Este término refiere a la idea de que solo deberían reconocerse como tierras ancestrales aquellas ocupadas por estos pueblos cuando se promulgó la Constitución brasileña en 1988. La decisión de la máxima corte brasileña llega en un momento clave, ya que está en trámite en el Senado por otro lado una iniciativa del oficialismo que busca convertir el marco temporal en ley.

Al menos 6.000 personas que integran 173 pueblos originarios de Brasil se manifestaron el 26 de agosto en la mayor movilización indígena de la historia. Ellos saben lo que está en juego y salieron a denunciarlo: la tesis en cuestión acabaría con sus derechos ancestrales y además favorecería la legalización de áreas ocupadas ilegalmente por terratenientes antes de esa fecha.

Lo que pasa en Santa Catarina repercute en todo el país

En definitiva, se trata de un solo proceso judicial: el territorio en disputa está en Santa Catarina, donde el organismo público local se reconoció como propietario de tierras ocupadas durante siglos por las etnias xokleng, guaraní y kaingang. Lo hizo bajo la excusa de que durante la dictadura militar (1964-1985) no hubo allí asentamientos indígenas, por lo que en 1988 ese territorio estaba en poder de la Fundación para el Amparo Tecnológico de Santa Catarina. 

Sin embargo, las comunidades aseguran que la dictadura militar los expulsó por la fuerza de su territorio. “Durante la dictadura, el Estado le vendió nuestra tierra a agricultores. La razón por la que no estábamos allí (en 1988) es porque nos expulsaron y nos obligaron a quedarnos en un pequeño rincón” del terreno, explicaron los activistas xokleng. 

Aunque el STF aborda el caso de este territorio solamente, el veredicto podría marcar jurisprudencia y afectar más de 200 tierras en proceso de demarcación.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ya encendió las alertas, al advertir que un fallo a favor del marco temporal podría tener “graves afectaciones al derecho a propiedad colectiva de los pueblos indígenas y tribales de Brasil”. “Contradice normas internacionales e interamericanas de derechos humanos, en particular la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas”, resaltaron. 

El juicio se reanudó tras una primera suspensión en septiembre pero luego volvió a suspenderse hasta nuevo aviso. Las comunidades aseguran que estarán en vilo hasta que no haya una resolución definitiva sobre el tema.

Bolsonaro, una amenaza para los pueblos indígenas

Los grupos originarios consideran que hubo una “persecución sistemática” por parte del gobierno de Jair Bolsonaro desde su llegada al poder, en 2019. Al congelar los procesos de demarcación de tierras indígenas, el mandatario abrió la puerta al agronegocio y a la minería ilegal, lo que repercutió en un aumento de invasiones, deforestación e incendios en biomas brasileños. Como consecuencia, también aumentó considerablemente la persecución contra líderes sociales e indígenas.

“Líderes sociales e indígenas perseguidos durante el gobierno de Jair Bolsonaro. Fuente: Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB).”

Una vez desatada la pandemia, los pueblos originarios de nuevo fueron ignorados por el gobierno del ex capitán del ejército. La Articulación de los Pueblos Indígenas produjo un especial de 8 episodios que muestran cómo se vivió la pandemia en las comunidades: aisladas y con miedo a la exterminación por la entrada del virus mortal. No están subtitulados pero son muy interesantes para ver. Están acá para el que quiera seguir indagando.