La represión en América Latina: los nombres que se convirtieron en bandera

Probablemente el nombre Lucas González lo asocien directamente a la violencia institucional en la región por el reciente asesinato que conmocionó a Argentina. Pero hay otros nombres que también llevan el peso de la represión policial y que se convirtieron en bandera en América Latina.

¿Quién es Fabiola Campillai? ¿Qué le ocurrió recientemente a Leidy Cadena? ¿Qué vivieron los habitantes de la Favela de Complexo do Salgueiro hace algunos días? En este Newsletter vamos a responder estas y otras tantas preguntas sobre el abuso de poder de las fuerzas de seguridad en la región.

CHILE

La mala reputación de los Carabineros es vox pópuli, sobre todo después de las múltiples violaciones a los derechos humanos que se hicieron virales durante el estallido social de octubre de 2019. La Unidad de Especializada en Derechos Humanos de la Fiscalía de Chile informó que se presentaron en ese período 5.558 denuncias. Detenciones ilegítimas, abusos sexuales, lesiones con armas de fuego (sobre todo oculares) y casos de tortura fueron las violencias más denunciadas. 

Las heridas que provocaron fueron irreversibles para muchos. El viernes pasado, Patricio Pardo, un joven de 26 años víctima de la violencia ocular, se suicidó después de golpear muchas puertas pidiendo justicia sin recibir respuestas.

Pero no es necesario remontarse hasta el estallido para encontrar casos paradigmáticos de violencia institucional en el país, donde hace pocas semanas Carabineros asesinaron a dos comuneros mapuches. 

El tema está tan latente en Chile que se metió en la agenda de los candidatos que disputarán el balotaje este domingo, claro que con posturas tan opuestas como sus plataformas de campaña e ideologías.

El ultraderechista José Antonio Kast dejó en claro que está del lado de las fuerzas de seguridad cuando se reunió en noviembre con los familiares del carabinero Patricio Maturana, imputado por dejar ciega a Fabiola Campillai con un tarro de gas lacrimógeno arrojado desde una distancia de 50 metros. Un estudio calculó que el cilindro metálico habría alcanzado una temperatura de 200 grados en el momento del impacto, que cambió su vida para siempre.

Fabiola se presentó como candidata al Senado para buscar justicia para todos y todas las víctimas de la violación a los derechos humanos en el contexto de la protesta social. Inesperadamente, se convirtió en la parlamentaria más votada en la Región Metropolitana al obtener el 15,14 por ciento de los votos.

La semana pasada, ella brindó su apoyo a Gabriel Boric, el favorito en las encuestas y quien incluyó en su plataforma de campaña una iniciativa para “refundar Carabineros”, con el objetivo de reforzar la regulación legal del uso de la fuerza y garantizar una formación transversal en DDHH. 

Al igual que Fabiola y Patricio, más de 400 personas en Chile son víctimas de trauma ocular por impactos de bala de Carabineros y denuncian que aún no tienen justicia. Para peor, el gobierno de Sebastián Piñera se comprometió a lanzar un programa de reparación. Pero luego, ¡no pagó la mayoría de las prótesis!

Algunos de los testimonios de las víctimas los podes escuchar en la compilación que armó la organización Ojos para Chile acá.

COLOMBIA

A pesar de las distancias, tienen muchos puntos en común las historias de Fabiola y la de Leidy Cadena, la estudiante de Ciencia Política que perdió la vista en uno de sus ojos cuando decidió unirse a las manifestaciones en el centro de Bogotá durante el Paro Nacional contra el gobierno de Iván Duque, en abril de 2021. Ella intentaba sacar fotografías para inmortalizar la violencia institucional pero ante la brutalidad que estaba contemplando decidió volverse a su casa. Fue entonces cuando se cruzó con miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios, el ESMAD. Tras varias agresiones de los agentes, recibió un disparo a la cara.

“Perdí mi ojo pero les juro que siento que tengo diez mil allá afuera, sigan en pie de lucha que esto no acaba acá”

Dice ahora una de las víctimas de la violencia estatal en Colombia que decidió alzar la voz.

De acuerdo al informe “Tiros a la vista” presentado hace tres semanas por Amnistía Internacional, el Programa de Acción por la Igualdad y la Inclusión Social (PAIIS) de la Universidad de los Andes y la organización Temblores, el accionar de la Esmad durante el paro dejó más de 100 víctimas de traumas oculares por el uso discrecional de las armas por parte de los agentes. 

Los relatos que allí se recuperan revelan que los hechos de violencia no fueron fortuitos, sino que fueron ataques direccionados con la intención de castigarlos por el ejercicio legítimo de su derecho a la protesta social.

Te lo dejo acá para que puedas leerlo.

Para este Newsletter nos habíamos comunicado con las organizaciones que redactaron el informe, pero fueron tantas las amenazas que recibieron en los últimos días que nos pidieron por favor que no publiquemos sus dichos por cuestiones de seguridad. Sin ir más lejos, Leidy fue tan hostigada cuando se viralizaron sus denuncias que se tuvo que ir de su país. Y lo mismo ocurrió ahora con integrantes de Temblores ONG.

Molestó mucho el documento que elaboraron los miembros de Temblores, Amnistía y PAIIS porque en definitiva puso en evidencia patrones en las conductas de los agentes del ESMAD, la misma fuerza que mató a Dilan Cruz en 2019.

Para muestra basta un botón. Esta semana también un informe independiente, que contó con el aval de la Organización de Naciones Unidas, advirtió que la policía colombiana asesinó a 11 personas en Bogotá durante las protestas contra la brutalidad de las fuerzas de seguridad en 2019, tras el crimen de Javier Ordóñez.

BRASIL

Y si de violencia institucional hablamos no podemos dejar de lado los tiroteos que despliega a mansalva la policía militar en las favelas y que Bolsonaro reivindica cada vez que puede. Esta semana, la Red de Observatorios de Seguridad publicó un estudio preocupante: constató el ensañamiento de la policía brasileña con la población negra en Rio de Janeiro, Bahía, Ceará, Piauí, Pernambuco, Río de Janeiro, São Paulo y Maranhão

El caso de Rio de Janeiro es el más paradigmático. En 2020, el 86% de los asesinatos por acciones policiales fueron a miembros de la comunidad negra, pero el porcentaje de la sociedad carioca que se considera negra es 51,7%. En esta zona se registraron en total 1.245 muertes en manos de la policía y solo en la capital del estado se contabilizaron 415 muertes en operativos policiales en 2020, de los cuales 90% eran negros.

Para los habitantes de la Favela de Complexo do Salgueiro (Río) la violencia policial que narra la película Tropa de Elite, con policías que no tienen problemas en torturar o asesinar como parte de su supuesta lucha contra la delincuencia, no es ficción. 

La Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos instó hace dos semanas a autoridades brasileñas a abrir una investigación sobre los violentos sucesos ocurridos el día 22 de noviembre, cuando se hallaron ocho cadáveres con signos de tortura, tras la muerte de un policía.

El organismo expresó su preocupación por la vulneración del dictamen acordado por la Corte Suprema Federal en Junio de 2020, por el que se prohibieron las redadas policiales en las favelas durante la pandemia sin previo aviso a la Fiscalía.

El presidente brasileño está a favor de cualquier tipo de intervención policial en las favelas, haya o no muertos de por medio. El presidente llegó a felicitar inclusive a los efectivos que mataron a 27 personas en un operativo contra el tráfico de drogas en la favela Jacarezino el 11 de mayo de este año. 

Violencia institucional en la región en 2021: entre avances y retrocesos

Les dejo por último un resumen de algunos de los fallos más importantes de este año contra la violencia institucional y su contracara: casos de abuso de la fuerza que conmocionaron a los latinoamericanos en este 2021 que ya termina.

¡Nos encontramos en el próximo envío!