Nelly Omar, "la cantora nacional" argentina

Así le gustaba que la llamaran, pero también le decían “la gardel con polleras”. Esta artista, tanguera, peronista, falleció hoy a los 102 años tan íntegra en su condición de cantora como en su lealtad ideológica, porla cual pagó el alto precio de tener que dejar el país.

Página 12 (Argentina)
Formó parte de la generación que conformó el lenguaje del tango y lo ligó con la canción. Peronista declarada, Omar sufrió proscripciones y listas negras tras el golpe del “55 y debió irse del país por más de una década. En 2011 festejó sus 100 años de vida con un recital de más de una hora en el Luna Park que cerró con la milonga “La descamisada”.
Nació el 10 de septiembre de 1908 como Nilda Elvira Vattuone en la localidad bonaerense de Bonifacio, pero inscripta y criada en Guaminí, donde vivió hasta los 11 años, cuando fallece su padre y se traslada a Buenos Aires con su madre y 10 hermanos. Omar arrancó con la canción a los 17 con la interpretación de “A mi madre” en radio Splendid, pero se hizo profesional tiempo más tarde.

En 1934 conforma un dúo con su hermana Nélida (a quien le “robó” el sobrenombre) y en 1937 conoce a Homero Manzi al trabajar juntos en la audición de Radio Belgrano “Pájaros ausentes”, que contaba con libretos del poeta, a quien la une un apasionado romance. Esta relación se interrumpe cuando, ante la posibilidad del divorcio, la esposa de Manzi intenta suicidarse con un tóxico.

Bautizada en 1938 en Valentín Alsina “la Gardel con polleras”, gracias a una voz prístina, un fraseo claro, aguerrido, firme y sin afectaciones ni subrayados. Voz protagónica y central del tango y la canción criolla en las décadas del ´40 y el ´50, su adhesión al peronismo le valió proscripción y listas negras, estando prohibida en radios y teatros luego del golpe de Estado de la autodenominada Revolución Libertadora.

“Estuve 17 años sin trabajar porque me metieron en una lista negra impuesta por la revolución fusiladora, por ser peronista de Perón y amiga de Evita, una mujer con gran personalidad que se fue demasiado pronto cuando tenía mucho por hacer”, recordó años atrás en un reportaje con la agencia Télam. Y agregó: “Como feliz o desgraciadamente no tenía a nadie a quien darle de comer, porque no tengo hijos, me las fui arreglando sola. Pero claro, tuve que vender el piano”.

Pese a los problemas de salud aparejados a su edad y que la llevaron a padecer varias internaciones en el último tiempo, la intérprete concretó en los años 2005, 2009 y 2011 (cuando celebró su centenario) inolvidables presentaciones en el estadio Luna Park.

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