Nadie frenará la migración

Latinoamérica y El Mundo

Estados Unidos y México se han puesto de acuerdo en que no permitirán el flujo de migrantes centroamericanos hacia el país del norte. La frontera de Texas ahora se ha militarizado más. Pero esas posturas no evitarán la oleada. Parte de la solución ha estado siempre en manos de Barack Obama, quien recibió un gran apoyo latino en sus elecciones para despenalizar la migración.

La Noticia Guatemala

Editorial – La Jornada (México)

El gobernador de Texas, Rick Perry, anunció ayer el despliegue de mil efectivos de la Guardia Nacional en la frontera con México a partir del próximo mes, a fin de contener el flujo de migrantes indocumentados, en medio de un repunte inédito en el arribo de menores mexicanos y centroamericanos que se internan solos y sin los documentos correspondientes a territorio estadunidense.

El mandatario estatal, quien aspira a la candidatura presidencial del Partido Republicano para los comicios de 2016, negó que dicha medida signifique la militarización de la línea fronteriza con México. Por su parte, el jefe administrativo militar de Texas, John Nichols, dijo que sus tropas sólo se encargarán de “disuadir” a los inmigrantes.

Si bien es cierto que la Guardia Nacional es un cuerpo formado por voluntarios y bajo el mando de los gobernadores de los estados, se trata, a fin de cuentas, de un organismo militar, dotado de medios castrenses marítimos, terrestres y aéreos, varias de cuyas unidades ha sido desplegadas en guerras como la de Irak. Una de las significativas diferencias entre esta agrupación y las otras ramas de las fuerzas armadas –ejército, marina o fuerza aérea– reside en que las segundas tienen prohibido usar armas para hacer respetar la ley en el territorio estadunidense, en tanto que la Guardia Nacional dispone de autorización para disparar dentro del país. Por lo anterior, sería un exceso de candidez creer en la afirmación de que los efectivos desplegados se limitarán a “disuadir” a migrantes indocumentados, y resulta condenable que el gobierno texano pretenda minimizar el alcance de su propia decisión y escamotear a la opinión pública la gravedad de una medida que implica, lisa y llanamente, la militarización de la frontera.

«La llamada ‘crisis humana’ en que se ha convertido el fenómeno migratorio en Estados Unidos no sería tal si la clase política de Washington, empezando por su propio presidente, asumiera de una vez por todas que no hay solución más sensata, constructiva y congruente que despenalizar la migración»

La llamada “crisis humana” en que se ha convertido el fenómeno migratorio en Estados Unidos no sería tal si la clase política de Washington, empezando por su propio presidente, asumiera de una vez por todas que no hay solución más sensata, constructiva y congruente que despenalizar la migración. Por hoy, sin embargo, y para todo efecto práctico, este fenómeno sigue siendo colocado por autoridades de ese país en el ámbito de las amenazas militares, a contrapelo de la lógica y de los principios humanitarios más elementales.

Obispo Felipe Arizmendi Esquivel – Chiapas Paralelo (México)

Estuve tres días en Palenque y sus comunidades. Una vez más, pude comprobar cuántas personas pasan por nuestro país, procedentes sobre todo de Guatemala, El Salvador y Honduras, intentando llegar a los Estados Unidos. Vi a varios caminando en la carretera, y uno me dijo que le llevó cinco días caminar desde la frontera con Guatemala hasta Palenque, expuestos a todos los peligros y sufriendo toda clase de carencias y limitaciones. Vi a niños y a adolescentes entre ellos. A una mamá de Guatemala le pregunté por qué traía consigo a su niño de cuatro años, exponiéndolo a tantos riesgos, y su respuesta es que ella necesitaba salir y no tenía con quién dejar al niño. Lo que les mueve no es hacer turismo, ni viajar por curiosidad, sino la necesidad de lograr recursos para sobrevivir. Unos jóvenes de Honduras me decían que prefieren exponerse a morir en el camino, en vez de tener una muerte segura en su país, por la delincuencia y la pobreza. ¡Cuánto nos duele su ansiedad y cuán impotentes nos sentimos para hacer algo más por ellos! En todo el país hemos promovido albergues, pero esto es sólo una ayuda humanitaria y circunstancial.

«Ni Estados Unidos, con todo su dinero y su potencial tecnológico ha logrado, ni logrará, frenar la migración, ni de mexicanos, ni de centroamericanos. Necesitan revisar su política migratoria, pues la que tienen no les ha funcionado»

Estamos preocupados porque nuestro gobierno ha decidido no permitir más que los migrantes suban al tren llamado la “Bestia”. Quizá sea una decisión de escritorio, desde la ciudad de México, o una presión que recibieron de parte de los Estados Unidos, pero no se dan cuenta que, al no permitirles usar ese medio de transporte, los exponen a muchos más peligros, pues nada ni nadie podrá detener la migración, mientras en el propio país no haya paz, seguridad y empleo suficiente. Si nombran a un gran comisionado para atender la frontera sur, esperamos que no sea para sellarla y hacer más difícil el tránsito de los migrantes, sino para protegerlos de tantas bandas de asaltantes y extorsionadores, como los “Maras”, que abundan por todos lados, les cobran dinero a sus propios paisanos, y si no les dan, los machetean, violan a las mujeres y los matan. Ojalá que el personal y el dinero que nuestro gobierno va a emplear en estas medidas en nuestra frontera sur sean para proteger a los migrantes, no para servir de barrera e impedirles que lleguen a la frontera norte. ¿Acaso Estados Unidos ha obligado a nuestro gobierno a hacerle el trabajo sucio de impedir que lleguen a su meta anhelada, que es allá? La mayoría no intentan quedarse en México, sino llegar a ganar dólares.

Ni Estados Unidos, con todo su dinero y su potencial tecnológico ha logrado, ni logrará, frenar la migración, ni de mexicanos, ni de centroamericanos. Necesitan revisar su política migratoria, pues la que tienen no les ha funcionado. La gente sigue entrando allá, por los lugares y por los medios más impensados, también gracias a la corrupción en su línea fronteriza, que no falta.

John Ackerman – Proceso (México)

Los 57 mil menores mexicanos y centroamericanos sin acompañantes que han sido detenidos cruzando la frontera con Estados Unidos desde octubre de 2013 son refugiados de una guerra económica, política y social impulsada desde Washington. La alineación de Enrique Peña Nieto con Barack Obama sobre el tema constituye un vergonzoso rompimiento histórico con la larga tradición de independencia política y solidaridad latinoamericana que había caracterizado a la diplomacia mexicana a lo largo del siglo XX. En lugar de servir como perro guardián del imperio, México tendría que priorizar los derechos humanos de sus hermanos y hermanas latinoamericanos.

Obama ha traicionado la confianza de los latinoamericanos residentes en el país del norte. Durante las campañas presidenciales de 2008 y 2012, prometió regularizar a millones de inmigrantes y arreglar el sistema migratorio disfuncional. En respuesta, recibió el contundente apoyo de los votantes latinos. El 67% lo respaldó en 2008, y el 71% en 2012.

«La posición retrógrada de Obama con respecto al éxodo de los niños sin acompañantes constituye la última gota que derrama el proverbial vaso»

Pero la ingratitud de Obama parece no tener límites. Rápidamente se convirtió en el presidente estadunidense que ha deportado a la mayor cantidad de migrantes en la historia, en el “Deportador-en-jefe” de acuerdo con activistas, con más de 2 millones de expulsiones durante el tiempo que lleva en la Cas
a Blanca. Asimismo, ha endurecido la vigilancia en la frontera sur y fracasado olímpicamente en aprobar reformas que podrían reunir a familias de migrantes, además de permitir a jóvenes estudiar y trabajar en Estados Unidos aunque hubieran ingresado “ilegalmente” al país cuando eran niños.

La posición retrógrada de Obama con respecto al éxodo de los niños sin acompañantes constituye la última gota que derrama el proverbial vaso. Los menores detenidos merecen la oportunidad de reunirse con sus familiares, quienes con su arduo trabajo sostienen la economía estadunidense. Si Obama hubiera cumplido su promesa de regularizar a esta importante fuerza laboral, la mayor parte de estos niños podrían ingresar legalmente sin problema alguno a petición de sus parientes.

 

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