Nacional y popular

Argentina

Lejos del arte elitista, una muestra de Miguel Rep se anima a entrar al Museo de Bellas Artes para desacartonar su historia y proponer nuevas miradas. Es una visión traviesa sobre el complejo mundo del arte, y arma secuencias que provocan hilaridad, casi por lo inoportunas y contrapuestas a las intenciones dramáticas de las obras que interviene. Modigliani, Kahlo, Picasso, Munch…

Rep - Caras y Caretas

Aníbal Cedrón – Caras y Caretas (Argentina)

Miguel Rep es un encantador infiltrado del estornudo sobre la solemnidad, que se mete de perfil en las llamadas bellas artes, para romper la solidaridad en el orden consagrado por académicos o curadores y autoridades que legitiman las colecciones de los museos y el patrimonio artístico. Estos suelen posesionarse de su lugar de intermediarios del arte y del público, como si fueran adultos rotundos, definen, sentencian y organizan la realidad; los rotundos menores la legislan; los minoristas la repiten a tontas y a locas, copian sus modelos como pueden y con frecuencia los caricaturizan. Por el contrario, Rep, que sabe del dibujo de humor y de caricaturas, y que hace tiempo que “interviene” obras paradigmáticas de las artes universales, nos propone un ocurrente recorrido visual por ellas, en una exposición que se lleva a cabo en el Museo Nacional de Bellas Artes (Avenida del Libertador 1473, Caba) y que se podrá visitar hasta el 15 de julio. 

La excusa para organizar esta muestra, fue la exhibición de los originales del libro antológico “Bellas Artes”, que acaba de relanzar Planeta después de 10 años, en una edición corregida y aumentada. Con la curaduría de Andrea Giunta, la exposición nos desliza por un itinerario cronológico de la historia del arte, desde la época de las cavernas, la Edad Media y el Renacimiento pasando por el arte moderno y, por supuesto, el argentino. Con belleza, amor e ironía, Rep retoma los conflictos típicos relativos al arte, como la inspiración del artista, los materiales del arte, el problema de la firma, o la inauguración de las exposiciones, la relación con el público, los curadores y los marchands.

“La historia del arte es más verdadera que la historia universal, con todos esos grandes hombres y mujeres, con sus batallas y magnicidios, sus amanuenses que la escriben a pedido de los vencedores. Esa historia es mentirosa por objetiva, la del arte es honesta por subjetiva”

Para Rep su muestra significa “Desmitificar el museo en el museo. Yo agradezco las políticas culturales de hoy que permiten algo antes inimaginado como que el arte sea nuestro, no de la aristocracia, los oligarcas y los coleccionistas truchos”. Además, el talentoso creador señala que: “La historia del arte es más verdadera que la historia universal, con todos esos grandes hombres y mujeres, con sus batallas y magnicidios, sus amanuenses que la escriben a pedido de los vencedores. Esa historia es mentirosa por objetiva, la del arte es honesta por subjetiva”, señaló el artista. “Desde la pintura rupestre hasta hoy, no hay evolución ni involución. En la historia del Arte solamente hay cambio. No pensar progre ni positivistamente. Tal vez por eso, Bellas Artes es un libro de amor”. Y a modo de conclusión afirma: “Esta muestra no es mía, es de las Bellas Artes por eso estoy acompañado por Picasso, por León Ferrari –expresó mientras señalaba las obras colgadas–. En realidad uno hace una línea después la historia del arte sigue”.

Ciertamente, el dibujante ofrece una mirada traviesa sobre el complejo mundo del arte, y arma secuencias que provocan hilaridad, casi por lo inoportunas y contrapuestas a las intenciones dramáticas de las obras que interviene. Por ejemplo, en uno de los dibujos, representa las pinturas originales de Frida Kahlo –quien se autorretrató muchas veces convaleciente– vigiladas por una enfermera, mientras que en El duelo del siglo se puede ver a Picasso, con un pincel en la mano, a punto de batirse contra Matisse –exponente del cubismo– quien en cambio lleva un par de tijeras. O el personaje del famoso El grito, de Edvard Munch, tiene esa expresión en la cara porque frente a él, un exhibicionista se está abriendo el sobretodo, mientras que junto a El beso, de Gustav Klimt, se puede ver La realidad de Klimt y su señora: una pareja tirándose platos por la cabeza.

Así Miguel Rep dentro del museo mayor de nuestro país, se instala con sus dibujos, de un modo sutil, ante la comodidad de la historia impuesta por los propugnadores de un arte para elites.