Murió por coronavirus un represor pinochetista

Sergio Ononfre Jarpa, exministro del Interior de la dictadura militar de Augusto Pinochet sobre el que pesaba una orden de captura internacional, falleció por covid-19 en una residencia para adultos mayores de Santiago. El represor de 99 años, uno de los fundadores de Renovación Nacional, murió por una “neumonía aspiratoria” tras contraer el virus. 

Tras haber sido senador en Santiago, Onofre Jarpa ocupó diversos cargos en el gabinete del dictador Augusto Pinochet, quien derrocó a Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. A partir de 1974 fue delegado de Chile ante las Naciones Unidas. Entre 1976 y 1978, fue embajador en Colombia. Más adelante, entre 1978 y 1983 fue embajador en Argentina.

Fue ministro del Interior entre el 10 de agosto de 1983 y el 12 de febrero de 1985. Este período se caracterizó por la fuerte represión de las manifestaciones en contra de la dictadura, las Jornadas de Protesta Nacional; convocatorias donde comúnmente se contaban por decenas los muertos y heridos.

Desde finales de 1999 pesaba sobre Onofre Jarpa una orden de captura internacional, dictada por el juez español Baltasar Garzón, por violaciones a los derechos humanos. A él se lo responsabiliza por la muerte de 26 personas durante las protestas nacionales que tuvieron lugar los días 11 y 12 de agosto de 1983. Pese al impacto internacional por la matanza, Sergio Onofre Jarpa no se pronunció al respecto.

A Onofre Jarpa se le atribuye además el inicio de la apertura política que se extendió entre 1983 y 1984: la denominada “Primavera de Jarpa”, donde lideró el diálogo con sectores gremiales y agrupaciones políticas de la oposición y comenzó el regreso de exiliados, entre otras medidas de flexibilización.

Fue uno de los fundadores de Renovación Nacional y presidente del partido entre 1987 y 1992, durante el periodo de transición a la democracia, además fue senador por la región del Maule sur entre 1990 y 1994.

La cuarentena y los represores

El presidente Sebastián Piñera había apoyado el pedido de sectores de ultraderecha para incluir a los condenados por crimenes de lesa humanidad en el proyecto que buscaba descongestionar las prisiones ante la pandemia del coronavirus.

Los hijos de los represores salieron a rechazar duramente la medida, asegurando que no tenían que estar libres, y finalmente el Tribunal Constitucional les negó el recurso. La norma aprobada, que habilita a presos de ciertas edades a cumplir su condena en prisión domiciliaria, excluyó entonces de ese beneficio a los represores de la dictadura chilena y otros condenados por delitos graves.