Murió Eusebio Leal, el hombre que le devolvió el brillo a La Habana vieja

El historiador de la Ciudad de La Habana falleció a los 77 años por un cáncer. Leal dedicó su vida al rescate, restauración y mantenimiento del centro de la capital cubana, área reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982. “Yo no aspiro a nada, no aspiro ni siquiera a eso que llaman la posteridad, yo solo aspiro a haber sido útil”, dijo en una de sus últimas entrevistas.

Nacido en La Habana el 11 de septiembre de 1942, Leal fue amigo personal de Fidel y Raúl Castro. Ocupó el cargo de diputado al Parlamento en varias legislaturas y en 1967 fue designado Director del Museo de la Ciudad de La Habana como sucesor del doctor Emilio Roig de Leushenring, del que fuera discípulo.

Desde ese puesto se dedicó a defender y trabajar en la restauración y conservación de La Habana Vieja y del patrimonio cultural e histórico de la ciudad y de la isla.

“Hay q seguir por sobre esas huellas, la paciente e infinita labor de salvar el patrimonio de nuestra Cuba a la q tanto amó y consagró su vida”, lo despidió el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

La Oficina del Historiador de La Habana

Su primera gran tarea fue la restauración del Palacio de los Capitanes Generales, que fuera epicentro del dominio español sobre Cuba. El lugar fue rebautizado posteriormente como Museo de la Ciudad y en él instaló Leal su cuartel general, la Oficina del Historiador, principal inversionista del plan de restauración desde 1981.

En 1993 el Gobierno otorgó “facultades excepcionales” a la Oficina del Historiador para crear y explotar fuentes económicas propias y destinar los ingresos a financiar el plan de restauración. Surgió entonces una floreciente red de hoteles, tiendas, museos, inmobiliarias y restaurantes bautizada como Habaguanex cuyas ganancias contribuyen al gran proyecto del historiador.

Leal intervino en la recuperación de museos, plazas, parques y antiguas edificaciones en ruinas devueltas a la habitabilidad para la población residente. Últimamente se encargó de la puesta en valor del Capitolio Nacional, la Avenida del Puerto y el Barrio Chino.

La cooperación internacional financió algunas de las obras, entre ellas la del monumental convento de San Francisco de Asís, y también se creó la escuela taller de restauradores de La Habana “Gaspar Melchor de Jovellanos”.

La bandera no es souvenir

Leal también se destacó por su activa defensa del patrimonio nacional tangible e intangible que incluyó una apasionada argumentación contra la comercialización de símbolos patrios cubanos. “No estoy de acuerdo con que la bandera cubana sea un delantal”, afirmó contundente en 2016.

“Yo solo aspiro a haber sido útil”

En una entrevista ofrecida el 18 de octubre de 2019 al programa Mesa Redonda de la televisión cubana, Eusebio Leal dejó un mensaje que resonó como una despedida:

Yo no aspiro a nada, no aspiro ni siquiera a eso que llaman la posteridad; yo no aspiro a nada, yo solo aspiro a haber sido útil. Y le pido perdón a todos aquellos que, a lo largo de la vida, en la búsqueda necesaria de lo que creí mi verdad, pude haber ofendido; y a mis propios errores que cometí con la pasión juvenil en que todo hombre y todo pueblo busca sus propios caminos. Yo creo que al final lo encontré, y que esa luz que veo ahora, ahí, en medio de las tinieblas del ocaso, es finalmente el camino”.