Las trabajadoras invisibles

Latinoamérica 
Aida García Naranjo

Es enorme la deuda que tememos con nuestras hermanas del campo, a pesar de que su función sea una de las más importantes según la FAO. La conferencia de Beijing de 1996 reconocía la necesidad de aumentar las oportunidades económicas de la mujer, promoviendo el acceso igualitario a los recursos productivos. Los cambios que no se dieron y las exigencias latentes en Perú.

Aida García Naranjo- Otramirada (Perú) 

Es  fundamental  el papel que juega la mujer en la producción, gestión y utilización de los alimentos y recursos naturales; ella está presente en cada uno de nuestros días, en nuestras mesas y en nuestras vidas, por ello la FAO ha señalado que las mujeres rurales del mundo son las «trabajadoras invisibles en el mundo», a pesar que su función es una de las más importantes.

Es una tarea pendiente que paulatinamente cada uno de los países les reconozcan dicho aporte y se esfuercen en dar cumplimiento a los compromisos asumidos en la Convención para la eliminación de todas las formas de Discriminación contra la mujer, la Plataforma de Acción de Beijing y la Declaración del Milenio.

Aún queda un largo camino para que tenga la importancia que se merece. Debemos tener conciencia de la enorme deuda que tenemos con nuestras hermanas del campo y reflexionar sobre cuántas medidas aprobadas, hace ya más de dos décadas, están aún pendientes. Preguntémonos cuán consciente de ello están los ministerios de la Mujer, de Agricultura, de Educación, de Salud, de Ambiente y, sobre todo, el de Economía y Finanzas.

Recordemos cuáles son las medidas aprobadas en Beijing y cuáles son las demandas de las mujeres rurales peruanas. Medidas incluidas en el Plataforma de Acción Beijing sobre tema de la mujer rural:

Desarrollar el sector agrícola para aumentar las oportunidades económicas de la mujer, promover su acceso igualitario a los recursos productivos y atender sus necesidades sociales, educativas y de salud.

  • Formular y aplicar políticas concretas económicas, sociales y agrícolas en apoyo de los hogares encabezados por mujeres.

  • Medidas para la situación de las mujeres migrantes.

  • Acceso a recursos financieros, técnicos, de comercialización y acceso a la tierra.

  • Participación de las mujeres indígenas en el acceso a la tierra.

  • Reformas legislativas para dar a la mujer acceso a los recursos económicos, incluido el derecho a la herencia, posesión de tierras y otras propiedades, al crédito, recursos y tecnologías.  

  • Reducir la tasa de analfabetismo, especialmente entre las mujeres rurales, migrantes y desplazadas.

  • Reconocer derechos de las mujeres y niñas indígenas a la educación y promover un enfoque multicultural de la misma, que responda a sus necesidades y aspiraciones culturales.

  • Garantizar el acceso pleno y en condiciones de igualdad a la infraestructura y los servicios de salud para las mujeres indígenas.

La Plataforma de Beijing aborda la situación de las mujeres rurales en las 12 esferas en que se dividió, especificando además la necesidad de “promover la independencia económica de las mujeres, incluido el empleo, y erradicar la carga persistente y cada vez mayor de la pobreza que recae sobre las mujeres”.

Considera necesario combatir las causas estructurales de esta pobreza mediante cambios en las estructuras económicas, garantizando la igualdad de acceso a todas las mujeres -incluidas las zonas rurales, como agentes vitales del desarrollo- a los recursos productivos, oportunidades y servicios públicos”.

Asimismo plantea “promover un desarrollo sostenible centrado en las personas, incluido el crecimiento económico sostenido, mediante la enseñanza básica, la educación permanente, la alfabetización, la capacitación, y la atención primaria de la salud para las niñas y las mujeres”.

EXIGENCIAS PERUANAS

Para las mujeres peruanas, estos puntos conllevan demandas específicas que se pueden resumir en:

Urgencia de contar con políticas que permitan igualdad en el acceso y control de los recursos productivos como tierra, agua, crédito y tecnología.

Disminuir el aislamiento de los sectores rurales y mejorar la calidad de los servicios para la población, brindando un trato especial a las mujeres, especialmente en salud, mejorando no solo la infraestructura sino también la calidad de la atención.

Educar igualitariamente a hombres y mujeres. Prestar especial atención a disminuir el analfabetismo femenino y proporcionar educación bilingüe en las zonas de población quechua y aymara.

VEINTE AÑOS DESPUÉS DE BEIJING

Se estima que mientras un 24% de las adolescentes que viven en zonas urbanas no logra concluir la secundaria, en las zonas rurales la cifra sube hasta el 68% y solo una de cada diez que habla algún dialecto amazónico culmina sus estudios.

Las mujeres rurales son las más afectadas por la indocumentación, lo que agudiza su vulnerabilidad. En el Día Internacional de la Niña (11 de octubre) la situación que más preocupa, por su gravedad, es la de la niña rural.

Indudablemente, frente a toda esta deuda que demanda voluntad y decisión política, sin duda alguna, se requieren menos discursos y más recursos.

La celebración del Día de la Mujer Rural se da en una semana en la que también están en el calendario el Día Internacional de la Niña (11 de octubre), el día de las rebeldías lésbicas (13 octubre), el Día de la Alimentación (16 de octubre) y el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza (17 de octubre).

¡Y todo ello indesligable de la situación y deudas que tenemos con la mujer rural! Frente a ello ratifico  mi compromiso con la lucha de mis compañeras de la Confederación Campesina del Perú, la Confederación Nacional Agraria, con la Femucarinap y con las diversas federaciones de mujeres que en todo el Perú están activas en la lucha por sus derechos.

¡Feliz día, hermanas!

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