Mujeres marcharon para denunciar los crímenes sexuales durante la dictadura de Pinochet

A 46 años del golpe de Estado en Chile, el colectivo de mujeres recorrió las calles del centro de Santiago en reclamo de memoria y visibilización de las violaciones y abusos sexuales que sufrieron cientos de prisioneras de la dictadura cívico-militar en los centros clandestinos de detención. Muchas de las prisioneras eran abusadas delante de sus pareja o familiares para sacarle información a los detenidos varones. «Las mujeres no olvidamos ni perdonamos ningún golpe» y «Mujeres sobrevivientes, siempre resistentes», decían los carteles que llevaban las manifestantes vestidas de luto.

«Hemos decidido hacer una procesión por seis lugares que fueron centros de tortura, secuestro y violencia política y sexual en la dictadura, y que hoy día están absolutamente invisibilizados e incluso algunos son locales comerciales«, explicó Beatriz Bataszew, exdetenida y vocera de memoria de la Coordinadora 8M.

El primer lugar que visitaron, a pocas cuadras de la sede del Ejecutivo, es un local de compra y venta de oro ubicado en un paseo de compras en el que antiguamente funcionaba un centro de detención de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la policía represora de Pinochet.

Desde allí se dirigieron hacia Plaza de la Constitución, en la parte trasera del Palacio de La Moneda, en cuyo subsuelo funcionaba el Centro de Detención conocido como El Hoyo y en el que ahora hay un estacionamiento. Allí, entre 1973 y 1974, unas 30 personas fueron sometidas a todo tipo de torturas, entre ellas, violaciones sexuales. 

«De acuerdo con los testimonios, las violaciones hetero y homosexuales se cometieron de manera individual o colectiva. En algunos casos se ha denunciado, además, que dicha violación se produjo ante familiares, como un recurso para obligarlos a hablar», sostiene el informe realizado hace 15 años por una comisión investigadora presidida por el obispo Sergio Valech. 

Una mujer que estuvo secuestrada cuando tenía 25 años relata haber sufrido «shocks eléctricos, colgamientos, pau de arara (colgamiento de pies y manos), submarinos, simulacro de fusilamiento, quemaduras con cigarros». 

«Me obligaron a tomar drogas, sufrí violación y acoso sexual con perros, la introducción de ratas vivas por la vagina y todo el cuerpo», detalló la víctima en un extenso y desgarrador relato en el que afirma que la obligaron a tener relaciones sexuales con su padre y con su hermano, que también estaban detenidos, y a ver y escuchar cuando ellos eran torturados.

«Queremos dar cuenta de que se está invisibilizando la memoria, la impunidad, queremos dejar en claro que los crímenes sexuales cometidos contra las mujeres en dictadura están todos impunes. Por eso hacemos esta manifestación», indicó Bataszew, que estuvo detenida en el centro conocido como La Venda Sexy.

Después de la la Plaza Constitución, la procesión se movió unos metros hasta otros dos excentros de detención de la DINA, en uno de los cuales actualmente funciona una librería y una tienda de artículos para bebés. Desde allí se dirigieron hacia la calle Nueva York para marcar dos departamentos en los que la Central Nacional de Informaciones (CNI), un organismo que sustituyó a la DINA en 1977, ejercía la misma función represiva del Estado dictatorial.

La actividad terminó en el Ministerio de Defensa, frente a la Moneda, donde se celebró un acto en memoria del golpe de Estado que derrocó al presidente socialista Salvador Allende.