Lucía, un caso testigo

Paraguay 

Una mujer está siendo juzgada por haber matado a su esposo cuando intentaba evitar que la asesinara con un revólver. La decisión que tome la justicia será importante porque de su pronunciamiento puede desprenderse un cambio en la manera en la que el Estado considera los crímenes que se comenten en el marco de la violencia de género. Es un caso paradigmático.

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Redacción-E’a (Paraguay) 

Lucía Sandoval está siendo enjuiciada en Paraguay debido a que se la acusa de responsabilidad ante la muerte de su marido a causa de un disparo accidental, realizado con la misma arma con que estaba siendo amenazada de muerte. El hecho ocurrió en medio de un forcejeo, justo cuando ella le comunicaba la medida judicial de exclusión del hogar que consiguió tras denunciar la violencia sistemática de la que era víctima. Lucía logró que se aplique la ley que protege a las personas ante la violencia doméstica, pero esto derivó en más violencia.

Se trata de un caso paradigmático, pues esto que pasa con Lucía lo han sufrido ya muchas mujeres y porque las respuestas del Estado también son tradicionales: culpabilizar a la víctima, desconocer el derecho que tiene una persona a la defensa propia y dar a los hombres violentos el mensaje de que pueden seguir haciendo uso abusivo de la fuerza, pues habrá impunidad y además habrá castigo para las mujeres que se opongan. Y todo este modelo de actuaciones debe ser cambiado. Ya no podemos tolerar ni la violencia machista, ni la impunidad de los hombres agresores, ni la revictimización de las mujeres por el sistema penal.

“Se trata de un caso paradigmático, pues esto que pasa con Lucía lo han sufrido ya muchas mujeres y porque las respuestas del Estado también son tradicionales: culpabilizar a la víctima”

Lucía Sandoval está siendo enjuiciada en Paraguay debido a que se la acusa de responsabilidad ante la muerte de su marido a causa de un disparo accidental, realizado con la misma arma con que estaba siendo amenazada de muerte.

Cuando un hecho como el ocurrido a Lucía sucede en la calle y el agresor es un desconocido, la sociedad considera legítima la actuación en defensa propia. ¿Por qué cambia esta consideración cuando la amenaza sucede en el hogar o en el marco de las relaciones de pareja? Pues la respuesta es simple y básica: porque todavía el sistema (es decir, personas específicas que actúan en nombre del sistema) considera a las mujeres como seres sin todos los derechos y las visualiza como subordinadas a los hombres, en particular de los que son sus parejas. Se disculpa al hombre violento. No se disculpa a la mujer que no se somete a estas reglas.

Lucía es una sola mujer, pero de la justicia que se obtenga en su caso dependen las vidas y derechos de muchas mujeres, porque su caso podría sentar precedentes de justicia. Y de esta manera podemos empezar a cambiar muchas historias, y podríamos cambiar la historia en un sentido de igualdad.

 

 

 

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