Moreno declaró el toque de queda mientras se multiplican las protestas

En medio de una multitudinaria marcha convocada por las comunidades indígenas, el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, decretó el toque de queda en un nuevo intento por frenar las protestas sociales desatadas por la suba del precio de los combustibles. El toque de queda limita la libertad de tránsito nocturno alrededor de los edificios públicos y se suma al estado de excepción y la mudanza de la sede de Gobierno.

El decreto presidencial restringe la libertad de tránsito y movilidad entre las 20 y las 5 de la mañana en las «áreas aledañas a edificaciones e instalaciones estratégicas tales como edificios donde funcionan las sedes» del Estado.

En el marco del estado de sitio, ordenado el jueves pasado ante las manifestaciones en contra de la eliminación de subsidios y el consecuente aumento de precios de los combustibles de hasta un 123%, Moreno dispuso la restricción de tránsito en esos puntos para «mantener el orden público interno».

Policías y militares desalojaron ayer por la noche a manifestantes que rodearon por un breve lapso la sede del Congreso en Quito.

Un centenar de indígenas y campesinos, entre ellos mujeres, logró romper los cercos de seguridad en medio de disturbios en los exteriores y alcanzó el hemiciclo, del que fueron evacuados minutos después por la fuerza pública.

Las protestas contra el “paquetazo” de reformas negociado con el Fondo Monetario Internacional a cambio de un salvataje millonario, incluirán nuevas movilizaciones entre comunidades indígenas, sindicatos y organizaciones estudiantiles. 

Moreno, que el lunes trasladó la sede de gobierno de Quito al puerto de Guayaquil (suroeste), declaró el estado de excepción por 60 días y puso a las Fuerzas Armadas en la calle para “restablecer el orden”.

El toque de queda se extenderá por todo el período que dure el estado de excepción.