Moción de confianza: el Congreso no se cierra y Vizcarra tendrá su reforma política

Finalmente el Congreso peruano, controlado por la oposición fujimorista, votó nuevamente a favor de la moción de confianza que presentó el presidente Martín Vizcarra, evitando una crisis que habría generado una disolución del legislativo y la renuncia de todo el gabinete de ministros.

Tras dos días de debate, el Congreso de Perú aprobó la solicitud interpuesta por el Poder Ejecutivo a los seis proyectos de “políticas de Estado de fortalecimiento institucional y lucha contra la corrupción”. «Votaron 77 congresistas a favor, 44 en contra y tres abstenciones, por lo tanto ha sido aprobada la moción de confianza», ratificó el presidente del Congreso, Daniel Salaverry.

Bancadas de centro derecha, como la de Alianza para el Progreso, y de los liberales, que simpatizan con Vizcarra, votaron a favor de la moción. La división del partido fujimorista resultó clave. «El país no necesita que se genere un caos político», dijo el legislador fuijimorista Carlos Tubino, vocero de su bancada, al argumentar su voto a favor. En cambio, la influyente legisladora fujimorista Rosa Bartra, votó en contra: «no confío en un político que no sabe que hace política y que carece de trayectoria», resaltó en alusión a Vizcarra.

Se trató, en parte, de un acto de supervivencia, en el que ambos poderes del Estado consiguieron sus objetivos, ya que el Ejecutivo ratificó que los mecanismos constitucionales y el apoyo popular le dan la suficiente fuerza para torcer la férrea y agresiva oposición del fujimorismo y el aprismo, la pequeña bancada que acompaña a aquellos en todas sus decisiones políticas. «El rumbo trazado continúa. Seguimos trabajando y poniendo como siempre #ElPerúPrimero», celebró Vizcarra en su cuenta de Twitter.

Los parlamentarios lograron también mantenerse en sus escaños, ya que de haber rechazado el pedido de confianza le habrían abierto la puerta a Vizcarra para usar la prerrogativa constitucional de disolver la Cámara y convocar a nuevas elecciones legislativas.

Tras la votación, la vicepresidenta Mercedes Áraoz dijo que espera un período de diálogo que permita aprobar las propuestas y dejar atrás la tensión que marca la relación con el Congreso desde hace casi un año.

Vizcarra había pedido al legislativo un voto de confianza sobre seis reformas constitucionales, entre las que se destacaba como prioritaria la iniciativa que tiene que ver con la inmunidad parlamentaria, aquella que atribuía al Poder Judicial la facultad de levantarla a aquellos congresistas que sean condenados por la Justicia.

Los otros proyectos de reforma política del Ejecutivo contemplan la participación de las personas en la elección de los candidatos en las organizaciones políticas por elecciones primarias internas; la eliminación del voto preferencial; la mayor participación política de las mujeres con paridad y alternancia; y la prohibición del “dinero sucio” en las campañas políticas

La Constitución peruana permite que el presidente recurra a este extremo si se niega la confianza a dos gabinetes, y este Congreso ya había obligado en 2017 a la renuncia en pleno de un consejo de ministros de Pedro Pablo Kuczynski, al que su vicepresidente Vizcarra sucedió cuando dimitió, en 2018.