“Mientras hieran nuestra existencia, seremos resistencia”, tres mil mujeres indígenas en pie de guerra contra Bolsonaro

Mujeres indígenas de 113 pueblos de todos los estados el país se organizaron por primera vez para protestar contra las “políticas genocidas” de Jair Bolsonaro contra los pueblos originarios. Con una presentación en la Cámara de Diputados, con marchas y tomas pacíficas de entidades públicas, visibilizaron las medidas que tomó el ultraderechista contra ellas. “Es una reacción a la quita de derechos, a la situación de los servicios de salud y al freno de la demarcación de tierras”, explicaron.

La procesión de esta primera marcha de mujeres indígenas, que reunió a más de tres mil participantes, estaba encabezada por una gran pancarta: «Resistir para existir». Según los organizadores de la protesta, las principales amenazas del gobierno de Bolsonaro son el desmantelamiento de las instituciones y políticas sociales orientadas a los indígenas y el intento de liberar a las empresas mineras en tierras indígenas sin el consentimiento de las personas que las habitan. «El territorio es nuestro cuerpo y nuestro espíritu», le respondieron.

Según cifras oficiales, unos 800.000 indígenas de 305 etnias viven en Brasil, un país con cerca de 210 millones de habitantes. «Bolsonaro quiere acabar con nuestras tierras, nuestras etnias. Queremos nuestra demarcación. En nuestra reserva hay muchas invasiones de cazadores y buscadores de oro», denunció una de las participantes.

Uno de los primeros decretos firmados por Bolsonaro después de asumir a la presidencia fue eliminar la jurisdicción de la demarcación de tierras indígenas de Funai y el Ministerio de Justicia y pasarlas al Ministerio de Agricultura, que luego fue revocada por la acción del Congreso y la Corte Suprema. El ultraderechista dijo por entonces que los habitantes de tierras indígenas «viven como si fueran animales en un zoológico». Desde entonces, congeló la demarcación y ahora inclusive planea legalizar la explotación de tierras indígenas a través de una reforma constitucional

Ocupaciones pacíficas en defensa de la salud

Alrededor de 1500 mujeres indígenas ocuparon ayer la sede de la Secretaría Especial de Salud Indígena (Sesai), en Brasilia, en defensa del organismo responsable de la atención médica diferenciada de los pueblos indígenas.

A través de un comunicado, las mujeres expresaron su repudio «a los propósitos del gobierno de Bolsonaro de desmantelar todas las instituciones y políticas sociales que nos conciernen, y en este momento, especialmente la política Servicio Nacional de Salud «.

La carta, firmada por la Asociación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), denuncia la Medida Provisional (MP) 890, que fue emitida por Bolsonaro a principios de agosto e instituyó el Programa Médicos para Brasil, en sustitución del Programa Mais Médicos. La resolución propone también la creación de una Agencia para el Desarrollo de la Atención Primaria de Salud (ADAPS).

Para las mujeres indígenas, esta decisión busca «abrir la atención primaria como un mercado para el sector privado», sin ningún espacio para la participación. “Esta propuesta tendrá un impacto en la organización e implementación de acciones de salud en los distritos indígenas especiales de salud”, advirtieron.

Voces de las mujeres indígenas en el Congreso

“Desde que Bolsonaro dijo que no habría ni un centímetro de tierra demarcada para los pueblos indígenas nosotros salimos a marchar porque, con esa afirmación, él le declaró la guerra no sólo a los pueblos indígenas sino a todas las mujeres indígenas”, manifestó la líder indígena Sonia Guajajara en la Cámara de Diputados.

Guajajara aseguró desde el atril que no bajarán los brazos ante las medidas del ultraderechista. “Valor compañeras, estamos juntas, seguimos en marcha”, animó desde el atril y cerró: “Mientras hieran nuestra existencia, seremos resistencia”.

La sesión se realizó en homenaje a la Marcha de las Margaritas que este año coincide con la primera marcha indígena. La manifestación de “trabajadoras rurales, de la selva y de las aguas” se realiza cada cuatro años los 13 y 14 de agosto en Brasilia y para el evento se movilizan mujeres de todos los estados brasileros.

Se trata de la movilización más grande de trabajadoras rurales del país (en los últimos años se sumaron las mujeres del sector urbano) y su nombre es un homenaje a Margarida Maria Alves, una trabajadora rural e importante líder sindical, asesinada en 1983.