Año de agravios, corrupción e impunidad

México

2014 fue un año que estuvo marcado por la corrupción, la impunidad y el dolor. Es imposible hacer un balance del año sin tener en cuenta la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Este año es el de la infamia de la privatización de todo el sector energético, de la corrupción inequívoca del presidente, pero también el de una sociedad que resistió, enfrentó y se sublevó. 

Álvaro Delgado- Proceso (México) 

De punta a punta, en sus 42 semanas, la vida pública de México en el año que termina está marcada por la corrupción, el descaro y la impunidad.

Puros escupitajos del poder al rostro de los mexicanos.

Puras bofetadas a una sociedad que resiste, enfrenta y se subleva, pero que también es indolente, esquiva y hasta secuaz.

Al 2014 lo marca Ayotzinapa: El asesinato de seis personas en Iguala, la noche aciaga del 26 de septiembre, y la desaparición de los 43 normalistas, pero también la investigación bajo sospecha del procurador Jesús Murillo Karam, el encubrimiento del Ejército y la Policía Federal, las omisiones ante los nexos políticos perredistas-priistas-criminales.

Emblema del año es la corrupción inequívoca de Peña Nieto: La entrega de la mansión de Las Lomas para el gozo familiar por parte de su contratista de cabecera, Armando Hinojosa Cantú, las complicidades de todos los órganos del Estado –partidos de oposición incluidos–, de medios y periodistas, de asociaciones sociales e iglesias.

Es el año de la masacre de Tlatlaya, Estado de México, donde elementos del Ejército fusilan a 21 personas sólo porque se les da la gana y todas las autoridades, desde el gobernador Eruviel Avila y los altos mandos de las Fuerzas Armadas, aplauden y encubren una masacre que luego los exhibe.

Cierra el 2014 un agravio mayúsculo a los mexicanos: El Poder Judicial, tan corrupto como el Ejecutivo y el Legislativo, absuelve a Raúl Salinas de Gortari de enriquecimiento ilícito, que es –en los hechos– la exoneración misma de Carlos Salinas, quien prepara su retorno triunfal.

” Al 2014 lo marca Ayotzinapa: El asesinato de seis personas en Iguala, la noche aciaga del 26 de septiembre, y la desaparición de los 43 normalistas, pero también la investigación bajo sospecha del procurador Jesús Murillo Karam, el encubrimiento del Ejército y la Policía Federal, las omisiones ante los nexos políticos perredistas-priistas-criminales ” 

Este año es el de la infamia de la privatización de todo el sector energético, el petróleo en primerísimo lugar, y el portazo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a los mexicanos para que se les pudiera tomar su parecer a través de una consulta.

Este 2014 es el año en que un gobernador panista, Rafael Moreno Valle, ha quedado como asesino: Su policía mata a un niño de 13 años, él culpa a la población y queda finalmente como un falsario hambriento de sangre.

Este el año en que un grupo de diputados federales panistas organiza una bacanal en Puerto Vallarta que, más allá del escándalo por las mujeres que comercian con sexo, queda impune el uso de recursos públicos, los conflictos de interés, el tráfico de influencias y el espionaje.

Es el año en que Grupo México, de Germán Larrea –magnate salinista— derramó 40 mil metros cúbicos de veneno en un río y que le desgració la vida a miles y miles de mexicanos. Sólo por eso se supo también de otra infamia: La presa privada del gobernador Guillermo Padrés, otro gobernador panista fantoche y corrupto.

El 2014 es el año, también, en que los gobernantes perredistas Marcelo Ebrard y Miguel Angel Mancera agravian a los capitalinos: Miles de millones de pesos destinados a una obra que no funciona, la Línea 12 del Metro, y cuyos responsables principales están impunes.

Es el año de la captura del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, que no ha significado el fin de la violencia ni menos del negocio.

Este año concluye como empezó: Con Michoacán incendiado, con el comisionado Alfredo Castillo –“el virrey” de Enrique Peña Nieto– reprimiendo a las autodefensas y tomando partido por el crimen.

Este 2014, año de agravios, corrupción e impunidad desde el poder, es también de dolor por la partida de personajes entrañables: Primero, en enero, José Emilio Pacheco; luego, en abril, Gabriel García Márquez, y en diciembre Vicente Leñero…

Y faltan nueve días…

 

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