Mercosur: crónica de una historia anunciada

Latinoamérica
Jorge R. Bruni

No sorprende la crisis en la que está sumida el Mercosur, teniendo en cuenta que gran parte de sus integrantes vuelven al conservadurismo-neoliberalismo. Desde esta perspectiva, resulta lógico pensar que avancen contra la integración regional y a favor de los tratados de libre comercio. Profundizan el subdesarrollo en búsqueda de una supuesta inserción internacional.

Jorge R. Bruni- La República (Uruguay) 

No digo nada nuevo: ¡qué incertidumbre vive el Mercosur en cuanto a su futuro! Gran parte de sus integrantes vuelven al conservadurismo-neoliberalismo. Sea Brasil mediante un golpe de Estado sin bayonetas, tal como se le ha caracterizado, o Argentina con un gobierno democráticamente electo. Ambos son las economías más grandes de América del Sur. Paraguay que echó del gobierno al ex presidente Lugo. Agreguemos las dificultades con Venezuela. Días atrás nos enteramos del asesinato del viceministro del Interior de Bolivia, país aspirante a integrar el Mercosur. Y no es un dato menor que en la Unasur no exista el consenso del pasado sobre el tema Venezuela. Hay mucho más. Dejémosla por acá.

Preocupante. Cuando la fundación del Mercosur en 1991 las políticas predominantes eran las neoliberales, basadas en el mercado todopoderoso y el Estado reducido a un papel cuasi testimonial; la tasa de interés como principal variable de ajuste, y la flexibilidad socio laboral era sustancial. El capital financiero trasnacional era dueño de la mayor parte de los mercados, y la inversión extranjera y exportaciones de productos primarios, relegaban las manufacturas y tecnología, profundizando el subdesarrollo y la inserción internacional. Hoy se quiere volver a lo mismo.

Es necesario pensar en el futuro de la integración regional, con enfoques y análisis profundos considerando la actual realidad global económica y geopolítica del mundo.

” En América Latina, por tanto en el Mercosur, avanzan los procesos conservadores. Brasil, Paraguay y Argentina son ejemplos, y que sin duda cuentan con apoyos externos. Qué duda cabe que el imperio de EEUU es uno de ellos, buscando no sólo dominar el mundo, sino además buscando acercamientos con el Mercosur “

El Mercosur, considerando su superficie, número de habitantes, 70% de América del Sur, su Producto Bruto Interno de 3.3 billones de dólares, se le considera el cuarto bloque del mundo en comercio y negocios, y la quinta economía mundial.

Son más que claras asimetrías existentes entre Argentina y Brasil por un lado, y Paraguay-Uruguay por otro. Venezuela es un tema más polémico y complejo. ¿Será por eso que el canciller de Brasil José Serra se dio una vueltita por Uruguay tratando de presionar, influir, coaccionar o como se le quiera llamar, a efectos de que no se traspasara la Presidencia Pro Tempore del Mercosur a Venezuela?

No sorprende. En nuestra historia existen ejemplos más o menos similares, en algunos casos extremadamente graves. Es que Brasil ha jugado en su historia a ser grande, no sólo por la geografía sino políticamente. Actualmente pertenece al BRICS (Brasil-Rusia-China-India-Sudáfrica), al G20, importante foro de discusión de la economía mundial, y al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. Además ¿no es atractivo para los capitales del mundo su mercado con más de 210 millones de habitantes?

¿Algún otro país de la región podría haber realizado los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro? Su explosiva situación interna se tradujo, por ejemplo, en la enorme silbatina al presidente Temer en la inauguración, la no presencia de quienes en sus períodos de gobierno plantearon la idea consiguiendo apoyo para ello: Lula y Dilma Rousseff; la ausencia o no visibilidad del sistema político, etc. No son buenas señales. En el exterior, resulta difícil aceptar el golpe parlamentario. Agreguemos el vergonzoso nuevo escándalo en el Senado de Brasil, una semana atrás.

” Consideremos que superar la falta de integración y complementariedad productiva regional, posibilitaría una mayor influencia en la política y economía mundial, con visión estratégica. Volvemos al título de la nota. Considerando las realidades actuales, ¿es sorpresa lo que sucede en nuestro continente y en el Mercosur? “

En América Latina, por tanto en el Mercosur, avanzan los procesos conservadores. Brasil, Paraguay y Argentina son ejemplos, y que sin duda cuentan con apoyos externos. Qué duda cabe que el imperio de EEUU es uno de ellos, buscando no sólo dominar el mundo, sino además buscando acercamientos con el Mercosur. Es lógico que pretenda dominar América Latina, no sea cuestión que este continente supere su papel de exportador primario agregando tecnologías al respecto, con sus consecuencias políticas y sociales.

Por otra parte no puede ignorarse la lucha existente en el mundo entre los Estados Unidos y China, que sin ninguna duda influye en lo que está pasando. ¿Ejemplos? EEUU logró la exclusión de dicho país del TISA. Una China que integra el BRICS y tiene un gran contacto comercial con América Latina, donde realiza grandes inversiones en infraestructuras varias. ¿Se imaginan la molestia que les origina a los norteamericanos?

Obsérvese la carencia del Mercosur respecto de su debilidad institucional, reveladora de la ausencia de visión supranacional actualizada. Desde sus inicios ha sido así. ¿Qué queremos decir? Visiones que proyecten más supranacionalidad, superando la simple relación entre gobiernos, esto es, lo que se llama intergubernamentalidad.

Consideremos que superar la falta de integración y complementariedad productiva regional, posibilitaría una mayor influencia en la política y economía mundial, con visión estratégica. Volvemos al título de la nota. Considerando las realidades actuales, ¿es sorpresa lo que sucede en nuestro continente y en el Mercosur? 

Leer el artículo aquí