Mejor calidad de vida

Latinoamérica

En la última década, las políticas púbicas de América Latina y el desarrollo económico han mejorado la calidad de vida de los ciudadanos. Más del 70 por ciento de personas salieron de la pobreza. Sin embargo, el continente sigue siendo el más desigual del mundo. Quienes viven lejos de las zonas urbanas están aún vulnerables. Por eso, hay que seguir trabajando. 

viajerosustentable.comBernst Aasen- El Nuevo Día (Puerto Rico)

Las políticas públicas de América Latina y el Caribe y su desarrollo económico han mejorado la vida de millones de personas en las últimas décadas. A modo de ejemplo, entre 2003 y 2011, más de 70 millones de personas salieron de la pobreza; la tasa regional de mortalidad de menores de 5 años se ha reducido un 69% entre 1990 y 2013; la desnutrición crónica entre niños de 6 a 59 meses de edad ha disminuido de 12.5 millones en 1990 a 6.3 millones en 2011; y la tasa neta de escolarización primaria entre 1991 y 2011 mejoró desde el 87.6% al 95.3%. Nunca antes hemos estado tan cerca de eliminar la transmisión del VIH de la madre al hijo/a, y finalmente existen los conocimientos, la experiencia y las herramientas para lograr una generación libre de sida.

Estos logros han permitido que en nuestra región se haya avanzado en el cumplimiento de los derechos enmarcados en la Convención sobre los Derechos del Niño, de la que el próximo 20 de noviembre se celebra el 25 aniversario. Es momento de celebrar y resaltar que es posible alcanzar todos los derechos para todos los niños si se hacen las inversiones oportunas y se adoptan las políticas públicas necesarias para ello.

“Entre 2003 y 2011, más de 70 millones de personas salieron de la pobreza; la tasa regional de mortalidad de menores de 5 años se ha reducido un 69% entre 1990 y 2013; la desnutrición crónica entre niños de 6 a 59 meses de edad ha disminuido de 12.5 millones en 1990 a 6.3 millones en 2011; y la tasa neta de escolarización primaria entre 1991 y 2011 mejoró desde el 87.6% al 95.3%”

Sin embargo, nuestra región América Latina y el Caribe sigue siendo la más desigual del mundo, donde 82 millones de personas viven con menos de 2.50 dólares al día; donde 21.8 millones de niños y adolescentes están fuera de la escuela o en riesgo de abandonarla; en la que 4 millones no fueron registrados al nacer y, por lo tanto, no existen oficialmente; 240,000 viven en instituciones de protección en lugar de en un entorno familiar y 82,000 adolescentes viven con VIH. Y no podemos olvidar que 564 niños menores de 5 años mueren cada día por causas prevenibles.

Esta desigualdad se refleja también en la profunda vulnerabilidad de los niños que viven en hogares en situación de pobreza, los que viven en zonas rurales alejadas del tejido urbano, los que pertenecen a las comunidades indígenas y afrodescendientes, las mujeres, los que trabajan y los que están expuestos a diversas formas de violencia o desamparo.

Los 195 millones de niños y adolescentes de la región tienen derecho a que estas cifras sean cero. Es un tema de responsabilidad moral de toda la sociedad, y una obligación de los Estados que han ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño. Esto es lo que nos mueve cada día a trabajar con los países y actores sociales para fortalecer los sistemas sociales y las políticas públicas y garantizar el cumplimiento de los derechos de los niños. 

 

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