Antorchas contra el "Estado trofeo"

Honduras

El pueblo salió otra vez a las calles para exigir que se castigue a los responsables de la crisis. A pesar de que la consigna política sea “Fuera JOH”, la movilización de los indignados no distingue colores políticos. La manifestación es una advertencia a todo quien mire al Estado como un trofeo. Ellos demandan que se derrumben las estructuras de la impunidad y anuncian un nuevo amanecer. 

Foto: La Tribuna

Redacción- Telesur (Venezuela) 

El movimiento de los indignados en Honduras volverá a las calles este martes en rechazo a la corrupción y la impunidad que han marcado la gestión del presidente Juan Orlando Hernández.

Los indignados, como se hacen llamar en las redes sociales, volverán a demandar castigo para quienes desfalcaron el Instituto Hondureño de Seguros Sociales (IHSS).

A través de redes sociales se convocó a la denominada “marcha de las antorchas”, donde aseguran que no aceptarán la participación de partidos políticos, debido a que, según su criterio, deben pasar a segundo plano ante los reclamos de justicia.

“Esto no es un partido político, aquí nadie quiere halar agua para su molino. Lo que queremos es que Honduras salga adelante, que no siga la corrupción y la impunidad”, declaró Ariel Varela, encargado de la convocatoria, al diario local La Prensa.

Tras el primer llamado a manifestación el pasado 2 de llamado, conocido como “La noche del IHSS”, los manifestantes aseguran que se mantendrán en las calles hasta que se modifiquen las estructurales estatales que permitieron la corrupción.

” El pueblo se tomó las calles nuevamente. Esta vez, lo hartó la corrupción. Exige que se castigue a los responsables de la crisis nacional; esos que han forjado sus patrimonios personales y familiares, apropiándose criminalmente de los dineros del pueblo hondureño, y a los que se prestaron para que el crimen se perpetrara “

“Nuestra lucha es que paguen los corruptos y que le paguen al Estado lo que han robado. Yo no estoy matriculado con ningún partido, hoy las cosas han cambiado. No vamos a permitir que políticos lideren estas marchas porque este es un movimiento ciudadano, la afiliación política hay que dejarla a un lado como lo hemos hecho nosotros”, reiteró Paul Zepeda, abogado de profesión y líder de las movilizaciones.

De igual forma anunciaron que para este viernes se convocó a una manifestación masiva, cuyo objetivo es solicitar a la comunidad internacional que presión al Gobierno hondureño para la creación de comisión contra la impunidad.

“Nosotros somos los que encabezamos las marchas, llevamos la bandera de Honduras y las antorchas. No es Libre ni PAC quien convoca estas marchas, somos hondureños indignados”, indicó  Miguel Briceño, quien participa activamente en la organización de las manifestaciones.

 

Edmundo Orellana- La Tribuna (Honduras) 

El pueblo se tomó las calles nuevamente. Esta vez, lo hartó la corrupción. Exige que se castigue a los responsables de la crisis nacional; esos que han forjado sus patrimonios personales y familiares, apropiándose criminalmente de los dineros del pueblo hondureño, y a los que se prestaron para que el crimen se perpetrara.

Demanda que se derrumben las estructuras de la impunidad y anuncian un nuevo amanecer, el que no quieren esperar pasivamente en sus casas, sino en las calles, iluminándose con la luz de las antorchas, símbolo incuestionable de las marchas, cuyo resplandor anuncia al mundo la redención del pueblo hondureño.

Obreros, campesinos, amas de casa, estudiantes, empleados públicos, profesionales independientes, micros, pequeños y medianos empresarios, grandes empresarios (los honestos, desde luego), ancianos y niños, todos andan allí. Con hambre de justicia. Ya no soportan más los ultrajes de los gobernantes.

Estas marchas están marcadas por la indignación de los hondureños. Están indignados porque los que dicen ser sus dirigentes, sus representantes, sus salvadores espirituales, los constructores de la economía nacional, los han traicionado.

” Demanda que se derrumben las estructuras de la impunidad y anuncian un nuevo amanecer, el que no quieren esperar pasivamente en sus casas, sino en las calles, iluminándose con la luz de las antorchas, símbolo incuestionable de las marchas, cuyo resplandor anuncia al mundo la redención del pueblo hondureño “

Saquean las instituciones del Estado sin ningún rubor ni temor a los hombres o a Dios. Informan impúdicamente de su latrocinio y de las cantidades sustraídas, y remiten los informes al MP, al ritmo del escándalo con el que se informa al pueblo lo ocurrido, el que, ingenuamente, se ha limitado a satisfacer su morbo, exigiendo nombres. Pero ya se cansó de este sainete. Ahora exige que quienes responden a esos nombres, sean castigados.

Los responsables están aterrorizados. El resplandor de las antorchas hiere sus pupilas, acostumbradas a la oscuridad en las que fraguan sus crímenes.

Apresurados crearon la comisión legislativa y rápidamente informaron de su cometido, para calmar la indignación popular. Para el pueblo esto ya no es suficiente. Ya no hay morbo que satisfacer. Ahora exige el castigo de los responsables. “Caiga quien caiga”, según palabras del Presidente, por cierto, en una alocución en la que no pudo ocultar su nerviosismo (¿mea culpa?).

 

Leticia Salomón- Criterio (Honduras) 

1.La indignación a las calles…Tanta desvergüenza política con la corrupción y la certeza de que la manipulación partidaria de las instituciones hace imposible la lucha real contra la misma, hizo que la ciudadanía hondureña saliera a las calles a manifestar su indignación, reclamando una solución externa ante la imposibilidad de una solución interna porque todas las instituciones del Estado están controladas por el partido de gobierno acusado hoy de involucramiento directo en la corrupción del seguro social.  Al margen de quiénes encendieron la mecha o quiénes promovieron la toma indignada de las calles, se ha producido una movilización social tan poderosa que ya desbordó personas, organizaciones o partidos políticos y se van sumando cada vez más indignados que poseen el común denominador de la diversidad social, política e ideológica de la cual hay un antecedente inmediato en la movilización contra el golpe de Estado.

2. La consigna social: “Fuera JOH”… Esta consigna se ha convertido en una consigna social más que política y resume el rechazo ciudadano al saqueo al seguro social y a la forma desvergonzada en que negociaron con empresarios la adulteración de precios y de calidad de los medicamentos a cambio de cheques para financiar la campaña electoral del partido de gobierno, que involucra directamente al entonces candidato y actual presidente Constitucional de la República. La aparición de cheques a nombre del partido de gobierno evidencia el “blanqueo” o “lavado” del dinero de la corrupción y en ello se escudan los corruptos para alegar inocencia, y también la comisión interventora para decir que no salió ningún cheque del seguro social a nombre del partido de gobierno en una explicación que atenta contra la inteligencia de cualquier ciudadano.

” Esta consigna se ha convertido en una consigna social más que política y resume el rechazo ciudadano al saqueo al seguro social y a la forma desvergonzada en que negociaron con empresarios la adulteración de precios y de calidad de los medicamentos a cambio de cheques para financiar la campaña electoral del partido de gobierno, que involucra directamente al entonces candidato y actual presidente Constitucional de la República “

3. Movilización social y no política… Ant
e el escándalo de corrupción en una institución del Estado que financiamos todos con la deducción mensual de nuestros sueldos y salarios, y que ha impactado en la indefensión de los miles de usuarios de estos servicios de salud que reciben medicinas adulteradas o simplemente no las reciben porque el seguro social quedó devastado por el saqueo, salieron a las calles ciudadanos seguidores y no seguidores de todos o casi todos los partidos políticos. La presencia de dirigentes de los partidos de oposición provoca simpatías y antipatías entre los indignados, lo cual abre una grieta que puede ser capitalizada por el partido de gobierno el cual comienza a “sembrar” la idea de que la corrupción tiene también otros colores partidarios, lo cual tiende a desviar la atención y retroceder un poco – justo hasta el presidente derrocado- aunque no mucho más porque puede llegar hasta el saqueo descarado realizado por los promotores del golpe de estado, al cual nadie quiere referirse porque saldría a flote la responsabilidad de todos los involucrados, incluido el partido de gobierno; pero también llegaría hasta el ex alcalde de la capital con la historia de descaro e impunidad del famoso trans y no digamos de otro expresidente, del actual partido de gobierno, que hasta financió los trajes y joyas de la primera dama con el dinero de nuestros impuestos y que con un simple arreglo político consiguió el sobreseimiento de todos los casos que le imputaban.

4. Indignación y manipulación. La movilización de los indignados posee un potencial expuesto a la intervención de los partidos de oposición, en particular ante la demanda social por la salida del presidente (“Fuera JOH”), lo cual podría conducir a una salida política a la demanda social, desnaturalizando su diversidad, independencia y protagonismo. Pero también puede ser manipulada por el partido de gobierno -de hecho ya se está viendo- movilizando a sus peones mediáticos para introducir el elemento partidario en la movilización, creando divisiones y cuestionamientos que conduzcan a su fragmentación como fuerza social. La indignación contra la corrupción tiene su antecedente en la indignación contra el golpe de Estado de 2009. La ceguera política y el desconocimiento internacional de las raíces sociales de la indignación frustraron entonces la demanda social y seguramente intentarán hacerlo con la actual, provocando con ello una calma artificial ante un volcán que acumula fuerzas para una gran erupción…. Por ahora, la indignación social es una clara advertencia a los políticos de todos los colores que miran el Estado como el botín al cual tienen derecho olvidando que son los recursos que salen de los impuestos que paga esa ciudadanía que acumula capacidad de indignación.

 

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