Más de 10 países latinoamericanos en alerta por una subasta de arte precolombino en Alemania

Los gobiernos de once países latinoamericanos denunciaron una subasta de más de 320 objetos de arte precolombino organizada en Munich, sur de Alemania. Las piezas en venta proceden sobre todo de México, Bolivia, Costa Rica, Panamá, Perú y Guatemala. En una protesta formal, los embajadores latinoamericanos aclararon que estas piezas son “parte inseparable de la identidad social y cultural” de sus países.

Los objetos, algunos de ellos con más de dos mil años de antigüedad, están a la venta en la casa de subastas Gerhard Hirsch. La empresa destacó que cada pieza estará acompañada de un “certificado que prueba que su presencia en Alemania es legal”, aunque los países latinoamericanos no opinan lo mismo. 

Los representantes de México, Chile, Venezuela, Cuba, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Perú, Colombia, Ecuador y El Salvador publicaron un comunicado para pedir que se suspenda la venta y solicitaron la intervención de las autoridades alemanas porque consideran que la subasta representa un ataque contra sus “derechos fundamentales”.

Recordaron que en cada uno de sus países los bienes de arte precolombino son patrimonio público desde hace décadas y que la salida de esas piezas de sus territorios solo puede haber sucedido de manera irregular si están en manos privadas o aparecen en subastas como la de Múnich.

“Pedimos a la opinión pública alemana, a las autoridades y a las empresas que entiendan que esta transacción no tiene únicamente bases jurídicas cuestionables sino que también hiere los derechos fundamentales de nuestros pueblos”, enfatizaron.

Qué incluye la subasta

El lunes, el Gobierno de México interpuso por su parte una denuncia contra la Sociedad Gerhard Hirsch Nachfolger, por la subasta de 74 piezas pertenecientes al patrimonio del país.

Se trata de 74 piezas arqueológicas que son “propiedad de la nación mexicana” de acuerdo a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, de acuerdo a un dictamen realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

“Los pueblos originarios sufrieron un saqueo de sus bienes, de su patrimonio cultural, de su patrimonio más allá de lo cultural, se diezmaron sus poblaciones y su cultura en general, esa connotación es la que tiene. Yo no creo que los compradores de buena fe sepan, quieran ser parte de esa historia, de ese comercio”, indicó Francisco José Quiroga, el embajador de México que impulsó la queja latinoamericana. 

Por su parte, el gobierno de Panamá denunció la venta de siete piezas y recordó que “la Constitución Política del país las protege”, porque allí se aclara que tanto los objetos como los sitios arqueológicos le pertenecen al Estado.

“Es una acción lucrativa que busca anular el valor e identidad histórica de las piezas arqueológicas y que generalmente son resultado de actos ilícitos que involucran redes de mercado negro alrededor del mundo”, protestó también Guatemala. 

La postura de Alemania

Los embajadores apelaron a las “múltiples declaraciones, artículos y acciones” de Alemania sobre los objetos artísticos extraídos de sus países de origen. En ese sentido, contextualizaron su pedido en el marco de las exposiciones de etnología y arte asiático del Humboldt Forum, en el que las autoridades locales abordan el asunto de la restitución de obras obtenidas mediante saqueo durante la colonización germana en África.

Los diplomáticos cuestionaron además que Alemania solo ratificara en 2007 la Convención de la Unesco para prohibir la importación, exportación y transferencia ilícita de bienes culturales, un texto que se firmó en 1970.

“Desafortunadamente observamos que no se ha progresado lo suficiente”, dijo la Embajadora salvadoreña, Florencia Vilanova, en representación de los países de Latinoamérica y el Caribe (Grulac) y en resumen de sus gestiones para detener la venta de los objetos.