Con la bandera de la "no política"

Brasil 

El capital de votos de la candidata Marina Silva proviene de los jóvenes que abogan por la antipolítica. Ella supo captar a la clase media y trabajadora por igual con un discurso que se aleja de los discursos tradicionales y con propuestas que no son ni de izquierda ni de derecha. Sin embargo, las últimas encuestan demuestran que aumentó el rechazo por sus contradicciones. 

midiainversa.orgIvanna Rezano – Notas (Argentina) 

El “fenómeno” Marina Silva de cara a las elecciones Presidenciales de Brasil pareciera haber llegado para quedarse al país más grande de América Latina. Una de las grandes acusaciones que recibe su propuesta y su discurso, sobre todo de parte del ex Presidente Lula Da Silva, es que hace de la no política una bandera.

La candidata a la presidencia de Brasil Marina Silva busca instalarse -y parece haberlo logrado- en la juventud brasileña, aquella que salió masivamente a las calles en junio del año pasado, protestando por los malos servicios de salud, educación y por la necesidad de ampliar derechos sociales, así como reclamando contra la homofobia y por las libertades de los colectivos gays, lésbicos, travestis y trans.

Sin embargo, la propia Marina Silva se ha declarado en contra del matrimonio igualitario, quitando esa propuesta de su propia plataforma presionada por las Iglesias Evangélicas de la que es devota practicante. Sus propuestas, en general, tienen un perfil conservador: en Economía está rodeada de referentes neoliberales ligados a los grandes bancos, su ideología es exponente de las Iglesias Evangélicas y su candidato a vicepresidente, Beto Albuquerque, está vinculado al agronegocio. La mesa está servida de contradicciones.

Pero como en política las cuentas nunca dan exacto, el sociólogo brasileño Ruy Braga explica este fenómeno como una disputa por quién hegemoniza el “consentimiento pasivo” de un amplio sector de las clases medias y trabajadoras, lo cual en Brasil se traduce en millones de votos. Braga afirma que “según datos recientemente publicados por el Instituto Datapopular, siete de cada diez jóvenes brasileños estudiaron más que sus padres, el 65% de ellos trabajan y cuatro de cada diez trabajan y estudian. Políticamente inexpertos e industrialmente no organizados, no es de extrañar que el 59% de ellos crea que el país estaría mejor si no había partidos políticos”. Aquí una clave para entender el por qué del apoyo a Marina, aún con todas sus contradicciones a cuesta.

“El prestigioso intelectual confirma esto cuando explica que Silva captó la atención de estos jóvenes con su impronta ‘no tradicional’ y, justamente, su discurso anti política. Según Braga, para estos grupos, la candidata es una mujer que no es ‘ni de izquierda ni de derecha’ ”

El prestigioso intelectual confirma esto cuando explica que Silva captó la atención de estos jóvenes con su impronta “no tradicional” y, justamente, su discurso anti política. Según Braga, para estos grupos, la candidata es una mujer que no es “ni de izquierda ni de derecha”, procedente de un lugar olvidado del país, cuya historia está ligada a la preservación del medio ambiente y hablando todo el tiempo de “nueva política”.

El 5 de octubre veremos cómo termina esta historia, pero es para reflexionar que una candidata sin partido político, que accede a la candidatura presidencial al fallecer en accidente aéreo su compañero de fórmula, con claros tintes conservadores, logre el apoyo de una parte no menor de las clases populares brasileñas y desplazando en parte a un partido como el Partido de los Trabajadores (PT) que viene construyendo su entramado de poder desde hace más de 30 años.

Al decir de Ruy Braga, “después de todo, no hay que olvidar que la gran mayoría de los millones de jóvenes que se incorporaron al mercado de trabajo en la última década no está formada por mujeres blancas. La identificación con una candidata mujer, negra, pobre y trabajadora, no es accidental”. “En realidad”, arriesga, “Marina Silva es un tipo de liderazgo que se ajusta a la perfección en ese sueño de masas en busca de alternativas. Y sin embargo, si esa frustración popular será cierta, tenemos que reconocer que su eventual victoria fluiría directamente de las contradicciones del régimen hegemónico actual”.

Teresa Cruvinel- Brasil 247 (Brasil)

En el sondeo del Instituto Vox Populi divulgado el miércoles, la candidata ambientalista Marina Silva aparece con 40% de rechazo, ante 42% de Dilma Rousseff. Se trata de un empate técnico en el margen de error, lo que sugiere un gran crecimiento en el rechazo a Marina.

La tasa de rechazo expresa el número de electores que nunca votarían por un candidato determinado.

El sondeo de Vox Populi no permite una afirmación taxativa respecto al crecimiento del rechazo a Marina debido a que no hay otra encuesta del mismo instituto hecha en semanas previas, por lo que la comparación se tornaría metodológicamente inadecuada.

Sin embargo, una comparación con las tasas de rechazo de sondeos recientes de otros institutos sugiere un fuerte crecimiento del rechazo a Marina, un fenómeno que nuevas encuestas confirmarán si se prolonga.

En el sondeo de Ibope divulgado ocho días atrás, por ejemplo, Marina tenía apenas 12% de rechazo, y Dilma 31%, índice casi tres veces mayor.

En el de Datafolha de una semana atrás, Marina apareció con una tasa de rechazo de 16%, y Dilma con el doble, de 32%.

“Una comparación con las tasas de rechazo de sondeos recientes de otros institutos sugiere un fuerte crecimiento del rechazo a Marina, un fenómeno que nuevas encuestas confirmarán si se prolonga”

En la campaña de Dilma, se vincula este probable aumento del rechazo a Marina en el trabajo hecho para hacer explícitas las contradicciones y los puntos frágiles de la candidatura de la ex senadora, llevado a cabo por Dilma en los debates y en los programas de campaña.

Según sondeos cualitativos realizados por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), los asuntos que más habrían pesado para el aumento de la tasa de rechazo y producir las primeras señales de que el apoyo a Marina paró de crecer y comenzó a desinflarse serían su retroceso en el apoyo al casamiento homosexual para atender presiones de un influyente pastor evangélico; la vinculación con Neca Setubal, accionista del Banco Itaú, el poco énfasis a la explotación de petróleo “presal” y la propuesta del Banco Central independiente.

Todas estas cuestiones fueron bien explotadas por la campaña de Dilma.

Un dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) consideró que las últimas encuestas indican que la línea de la campaña es la correcta, renegando del primer ataque a Marina, cuando fue comparada con los ex presidentes Fernando Collor de Mello y Jânio Quadros.

Lo que se hará de aquí hacia adelante, dijo el dirigente, es mantener el foco en las contradicciones de Marina, convocando al electorado a decidir entre la continuidad de lo que fue hecho en los gobiernos del PT y el cambio a un proyecto poco nítido y con señales de discontinuidad.

Pero es necesario esperar nuevas encuestas que permitan una comparación dentro de la serie de un mismo instituto de encuestas para tener seguridad de que el fenómeno de aumento de rechazo a Marina es consistente.

 

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