Mandetta dijo que Bolsonaro fue alertado sobre el coronavirus: “Nada de lo que está ocurriendo es una sorpresa”

El exministro de Salud, destituido en abril por sus divergencias con el presidente Jair Bolsonaro, aseguró que desde enero su cartera alertaba sobre el impacto de la covid-19 y habló sobre las presiones del mandatario para el uso de cloroquina. Mientras tanto, Bolsonaro volvió a encabezar una marcha contra las cuarentenas.

En una entrevista publicada por el diario Folha de Sao Paulo, Mandetta dijo que Bolsonaro no puede decir que no había sido advertido sobre la crisis sanitaria que la pandemia generaría en Brasil. El país ya es el cuarto del mundo con más casos de covid-19, con 241.080 contagiados, y el sexto con más muertes, al llegar a 16.118 víctimas.

Pese a esas cifras, el líder ultraderechista es uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad de la pandemia, ha llegado a calificar al coronavirus como una “gripecita” e insiste en criticar las medidas de distanciamiento social adoptadas por gobiernos regionales.

“Nunca lo dije y ni lo voy a decir, pero teníamos nuestros estudios de escenarios de números de casos y muertes. Nada de lo que está ocurriendo hoy es sorpresa para el Gobierno”, afirmó el exministro, cuyo sucesor, Nelson Teich, renunció al cargo el pasado viernes igualmente por divergencias con Bolsonaro.

Luiz Henrique Mandetta, ex ministro de Salud brasileño.

“Él (Bolsonaro) claramente consideraba que la crisis económica proveniente de la de salud era inaceptable por más que lo alertáramos de que era una enfermedad muy seria y que el número de casos podría sorprender”, aseguró el exministro.

Según Mandetta, su cartera comenzó a alertar sobre la gravedad del coronavirus en enero y, pese a que en la época el asunto no generaba tanto interés, el Ministerio emitía boletines diarios. “La primera impresión que tuve era que el Gobierno no estaba tan interesado en el asunto y no le estaba dando la debida dimensión. Tan sólo cuando ya estábamos con el virus y casos sumándose, en la segunda semana de marzo, percibieron que toda la sociedad estaba muy ligada al Ministerio como principal punto de referencia”, dijo.

Agregó que gobernadores y alcaldes comenzaron a adoptar medidas de distanciamiento social casi 60 días después de que el Ministerio planteara esa necesidad y fue entonces cuando “el presidente comenzó a hacer una lectura diametralmente contraria a lo discutido en el Ministerio y dificultó todo”. “Es difícil coordinar un sistema como ministro si el presidente transmite otro mensaje”, afirmó.

Mandetta calcula que el pico de la enfermedad en Brasil no se producirá antes de julio, por lo que las cifras aún van a crecer mucho. “Una vez dije que tendríamos 20 semanas muy duras por delante. Pasaron 8 semanas y faltan 12. Dije que los casos iban a aumentar en abril, mayo y junio; que en julio, cuando llegaremos al pico de la curva, nos estabilizaremos, aunque los registros seguirán elevados hasta agosto, cuando comenzará a caer el número de casos; y que en septiembre ya estaremos en algo más cercano a algo ameno”, sostuvo.

El exministro también se refirió a la insistencia de Bolsonaro en forzar el uso de cloroquina para tratar a todos los pacientes con covid-19, algo que habría provocado la salida la semana pasada del reemplazante de Mandeta, Nelson Teich.

“Comenzamos a experimentarla con pacientes graves que ya están en los hospitales. Por lo que sé de esos estudios, que aún no concluyeron, el 33% de los pacientes tuvo que suspender el uso de cloroquina porque presentaron arritmia, algo que puede generar un paro”, afirmó.

Consideró que la intención de Bolsonaro con su apuesta por la cloroquina es que las personas piensen que pueden volver al trabajo porque ya existe un remedio. “Es algo para tranquilizar, para recuperar la normalidad sin tanto peso en la conciencia. Si tuviera lógica de asistencia, la idea habría partido de las sociedades especializadas. Por eso no hay nadie serio que defienda una medicina como panacea”, dijo.

Según Mandetta, con la renuncia de su sucesor, Brasil desperdició un mes de lucha contra la pandemia porque no fue adoptada ninguna medida y todos los altos funcionarios fueron destituidos pero no sustituidos. “Ese es el peor de los mundos. El Ministerio es hoy una nave sin rumbo”, dijo. 

Bolsonaro volvió a marchar contra las cuarentenas

Mientras las muertes por coronavirus se siguen multiplicando en Brasil, Bolsonaro volvió encabezar una manifestación en Brasilia. Destacó la gran presencia de seguidores en el acto pese a las medidas de los Gobiernos regionales para evitar las aglomeraciones como herramienta para combatir el coronavirus.

Si bien usó un tapabocas durante la cerca de media hora en que acompañó la manifestación frente al Palacio presidencial de Planalto, el jefe de Estado bajó por la rampa de la edificación para acercarse lo máximo posible a los manifestantes y llegó a cargar a dos niños. Bolsonaro acudió al encuentro con varios colaboradores, entre los cuales once de sus 22 ministros, y dos de sus hijos.

Bolsonaro no se privó de cargar niños en sus brazos durante la manifestación en Brasilia.

En declaraciones que concedió en una transmisión al vivo por las redes sociales durante la manifestación, Bolsonaro volvió a criticar las medidas de distanciamiento social adoptadas por los Gobiernos regionales y municipales para combatir el avance de la covid-19 y defendió la normalización de las actividades.

“La población quiere trabajar para colocar comida en la mesa”, afirmó el líder ultraderechista. Para Bolsonaro, el coronavirus “va a contagiar al 70 % de la población tarde o temprano” y “va a matar mucha gente” sin importar las medidas de distanciamiento que se adopten.