Magnicidio en Haití: exfuncionario habría ordenado “matar a todos” en la casa de Moise

El capitán retirado del Ejército de Colombia Germán Rivera aseguró que un exfuncionario del Ministerio de Justicia de Haití, Joseph Badio, le ordenó “matar a todos” en el domicilio del presidente Jovenel Moise días antes del magnicidio que tuvo lugar el 7 de julio.

De acuerdo con un medio local, que divulgó los audios de las confesiones de varios de los 18 exmilitares detenidos por el caso, la orden fue acabar con la vida del mandatario por pedido de políticos locales que pretendían tomar el poder y a cambio les habrían ofrecido dinero y protección.

Las declaraciones también afirman que en la casa del presidente había entre 18 y 45 millones de dólares, y que los asesinos se llevaron una suma de ese dinero no revelada, de acuerdo con el informe publicado en Noticias Caracol.

“Dijo que había que matar a todos: los policías, la seguridad del presidente, todo el que se encontrara dentro de la casa había que matarlo”, aseguró Rivera, conocido como “Mike” y líder del grupo de mercenarios involucrados en el magnicidio.

Según Rivera, inicialmente el plan era detener a Moise, pero Badio le dijo que las órdenes no eran las mismas y que su objetivo era no dejar a nadie vivo en la casa presidencial.

Así, el 7 de julio a la 1 de la mañana, acompañados de Badio, James Solages y cuatro policías locales -que desaparecieron del lugar una vez se cometió el crimen-, salieron en seis coches con el objetivo de ejecutar a Moise.

Cuál era el plan

Según confesaron, el sargento Duberney Capador supervisaría la operación dentro de la casa y Rivera esperaría a la entrada.

Otro de los militares implicados, el subteniente Jheyner Carmona Flórez, declaró en la misma línea que Rivera: “Mike sí dijo que tocaba entrar y matar a todo el mundo, tocaba matar a todos los policías, mejor dicho, si había hasta que matar a la mascota, que no podía haber ningún testigo.”

Los hechos

Tras reducir sin mayor esfuerzo a los policías que custodiaban a Moise en la planta baja de su domicilio, los exmilitares más experimentados, formados en la lucha antinarcóticos, ingresaron al segundo piso de la casa, donde se hallaba la habitación presidencial.

Allí, dos de los mercenarios ingresaron a una habitación desocupada, mientras los restantes cuatro penetraron en el cuarto del Jefe de Estado.

De acuerdo con los testimonios de los detenidos, al mandatario haitiano lo asesinó el exmilitar colombiano Víctor Pineda al descargar 12 disparos con un fusil M4.

Consumado el crimen, los mercenarios retiraron las cámaras de seguridad, hurtaron documentación y varios millones de dólares que estaban en el domicilio y que debían entregar, presuntamente, a la firma CTU radicada en Miami y encargada de reclutarlos.

Sin Solages y Badio, los colombianos intentaron llegar a la sede del Gobierno haitiano, donde pasarían al cuidado de los supuestos políticos interesados en el crimen.

Al carecer de respaldo político y de seguridad se escondieron en una vivienda en Puerto Príncipe que fue atacada por las autoridades locales horas después.

Tres exmilitares murieron, los demás escaparon a la embajada de Taiwán en busca de protección diplomática, pero fueron arrestados.

Otros implicados

Los 18 colombianos involucrados en el crimen mencionaron en sus confesiones al médico Emmanuel Song y a la exjueza Windelle Coq, entre otros, como parte del grupo que planeó el magnicidio para hacerse con el poder.

Tras el asesinato de Moise, Ariel Henry asumió el cargo de primer ministro.

Henry había sido nombrado para el cargo por Moise dos días antes de su asesinato, por lo que no llegó a tomar posesión y el exprimer ministro interino, Claude Joseph, se puso al frente del Gobierno hasta que presentó su dimisión.

El Gobierno de Henry recibió el respaldo de la comunidad internacional con vistas a celebrar las elecciones generales previstas para el 26 de septiembre.