Cerrar las fronteras a las mafias

Venezuela

El cierre de las fronteras con Colombia que promueven algunos sectores para terminar con el contrabando no resuelve los problemas económicos que atarviesa el país. El alza constante de precios que afecta el bolsillo de los venezolanos, no es culpa de ninguno de los pueblos, sino del accionar mafioso y especulativo de las élites y grupos de poder que buscan aumentar sus tasas de ganancia.

Oscar Javier Forero*- Alainet (Ecuador) 

En las últimas semanas he estado observando y leyendo con preocupación algunas posturas sobre la necesidad de cerrar completa y unilateralmente la frontera colombo-venezolana, como remedio de fondo para curar el desangre que padece nuestra economía, producto del contrabando de mercancías hacia el vecino y hermano país. Por twitter se ha difundido la etiqueta #MaduroCierraLaFronteraYa, en clara referencia al espacio territorial que limitamos con Colombia, tal propuesta se presenta como la única posible para frenar lo que algunos llaman la “Guerra Económica” , ante la desesperación e impotencia que genera la política de “laissez faire-laissez passer” o “dejar hacer-dejar pasar” que en la actualidad define el panorama político-económico y que se traduce en un alza constante de precios de forma exponencial, afectando directamente el bolsillo de los venezolanos.

No obstante, tal postura resulta un poco errada y vacía de toda racionalidad, más allá de las posturas ideológicas que cada uno tenga, por varios factores que me permito detallar:

¿El problema del contrabando es sólo con Colombia?

Existe una falsa interpretación, inducida en su gran mayoría por los medios de comunicación tanto estatales como privados, que el fenómeno del contrabando y el bachaqueo sólo existe hacia la hermana República de Colombia, cuestión ésta absolutamente errada y sesgada, pues el contrabando de alimentos, mercancías y gasolina se realiza hacia más de 12 países, unos en mayor medida que otros, dada las características físicas de las fronteras o la distancia marítima, pero que en general representan un saqueo para nuestra economía: Aruba, Antillas Neerlandesas (Bonaire, Curacao, Sabas y San Eustaquio), Guadalupe y Martinica (Pertenecientes a Francia), San Cristóbal y Nieves, Dominica, Santa Lucia, San Vicente y las Granadinas, Granada, Trinidad y Tobago, Guyana, Brasil, y Colombia.

Es decir el problema no sólo se presenta en los 2.219 km. de frontera con el hermano país, sino también en los 2.199 km. de frontera compartida con Brasil, en los discutidos 743 km. con Guyana y en los límites marinos que posee con los demás países restantes. Esto conlleva a ampliar un poco la visión sobre el fenómeno del contrabando, pues si bien la frontera con Colombia es una de las más activas y dinámicas económica y socialmente hablando, no es la única por la que se van los productos excesivamente económicos, subsidiados por el Estado venezolano.

” Es decir el problema no sólo se presenta en los 2.219 km. de frontera con el hermano país, sino también en los 2.199 km. de frontera compartida con Brasil, en los discutidos 743 km. con Guyana y en los límites marinos que posee con los demás países restantes. Esto conlleva a ampliar un poco la visión sobre el fenómeno del contrabando “

Quienes plantean el cierre definitivo de la frontera, deben considerar que para que el contrabando desaparezca, Venezuela debería cerrar todas sus fronteras, marítimas y terrestres, algo absolutamente absurdo e incoherente con la política integracionista, complementaria, latinoamericanista y hasta con el Propio Plan de la Patria .

Así como los productos en Colombia son excesivamente costosos para el común de la población, donde las cifras de pobreza llegan al 32,7% , lo son también para el común de la población de Guyana con 35,1% en situación de miseria , Trinidad y Tobago con 16,7% , Brasil (una de las naciones más desiguales del mundo junto a Colombia), Curacao, Aruba, Bonaire, y las demás Antillas Menores, ejemplo de ello es que en Aruba, un litro de aceite comestible posee un valor de 1,709 florines , estos son cerca de 2.430 pesos colombianos, es decir 350 bolívares venezolanos, lo cual contrasta con los 25 bolívares en que se encuentra regulado el aceite comestible en Venezuela. Semejante situación ocurre con la leche en polvo, la cual posee un valor en el mercado Arubeño de 6,676 florines , es decir 9.500 pesos colombianos, lo que se traduce en 1.400 bolívares, igualmente marca amplia diferencia con los 59 bolívares que se encuentra la leche regulada que distribuye Mercal. Esta realidad se presenta también en productos como harina, arroz, mantequilla, artículos de aseo personal, cauchos, repuestos, baterías, medicinas, gasolina y demás mercancías, lo cual hace sumamente atractivo el contrabando de todo tipo de insumos desde Venezuela hacia los distintos países que le rodean.

Resultados del cierre temporal de la frontera

El cierre definitivo de la frontera con Colombia no es sinónimo de estrangulamiento del contrabando, tan sólo en el estado Táchira, que comparte cerca de 140 kilómetros de frontera internacional, se cree que existen más de trescientas (300) trochas, esta cifra podría ser mayor, pues hasta a pocos metros de las propias alcabalas existen caminos improvisados conocidos por militares y civiles a lado y lado de la frontera. Estos accesos improvisados se convierten en completas autopistas de mercancías que trabajan las 24 horas, los 365 días del año, sin que haya autoridad que detenga el flagelo.

A diferencia de lo que podría pensarse, el cierre temporal de la frontera implementado desde el mes de agosto de 2014 no frenó, mucho menos contuvo el contrabando hacia Colombia, más allá de campañas mediáticas y pases televisivos coordinados, los resultados no llegaron, según cifras ofrecidas recientemente por el Tcnel. (GN) Humberto Villamizar Comandante del Destacamento 212 de San Antonio del Táchira, al mes de mayo de 2015, “han sido retenidos más de 800 mil litros de gasolina,(…), 494 toneladas de alimentos (…), 600 vehículos recuperados; (y) 540 detenidos” . No es necesario ser un profundo conocedor del tema fronterizo para saber que los datos suministrados por la autoridad militar resultan ínfimos, frente a la cantidad que a diario circula hacia Colombia y que se asemejan a las cantidades enviadas hacia los demás países que poseen frontera con nuestro país.

” A diferencia de lo que podría pensarse, el cierre temporal de la frontera implementado desde el mes de agosto de 2014 no frenó, mucho menos contuvo el contrabando hacia Colombia, más allá de campañas mediáticas y pases televisivos coordinados, los resultados no llegaron, según cifras ofrecidas recientemente por el Tcnel “

Según estimaciones, al estado Táchira llegan mensualmente entre 22 y 27 mil toneladas de alimentos (entre 220.000 a 270.000 toneladas de agosto de 2014 a mayo 2015) y 2880 gandolas de gasolina por mes, a razón de 96 gandolas al día (es decir, durante el cierre temporal de la frontera han ingresado al estado Táchira más de 28.880 gandolas con 1.036.800.000 litros de combustible), estas cifras resultan realmente alarmantes, dolorosas y dan una pequeña muestra del desangre de nuestra economía, pues se considera que entre el 30 y 40% de los productos del mercado venezolano se van por la vía del contrabando a los países vecinos , cifra que muy seguramente es conservadora.

Con el cierre temporal de la frontera el problema no disminuyó, tampoco desapareció, al contrario, se incrementaron las ganancias de las mafias que dominan las trochas, pues estas cobran una especie de “peaje” para permitir el tránsito de la mercancía. De igual forma los incrementos en la llegada de productos, alimentos y gasolina al estado sólo contribuye a
generar una mayor oferta de mercancías y combustibles en el mercado colombiano; es desconcertante saber que ciudades como Maracaibo consumen el doble de gasolina que Caracas , caso semejante ocurre en el estado Táchira que con cerca de 146.621 vehículos consume más gasolina que Caracas que cuenta con un parque automotor de 908.191 automóviles . ¿Cómo explicar esto?, más cuando tenemos un sistema automatizado o chip que al igual que las otras políticas restrictivas sólo han contribuido a generar mayores ingresos dentro de las organizaciones criminales y mafias.

¿El problema son los colombianos?

Otra afirmación que causa preocupación es la de señalar como culpables de la situación a la población colombiana en general, cosa que me parece de igual forma sesgada y hasta xenófoba; debo decir que el problema no es por culpa del pueblo colombiano, tampoco por culpa del pueblo venezolano, o brasileño o guyanés, el problema es culpa de las mafias, de las elites, de los grupos de poder que se aprovechan de las abrumadoras diferencias políticas, económicas y sociales de nuestros países para generar elevadas tasas de ganancia.

Si bien es cierto que el ciudadano colombiano de a pie viene al mercado venezolano a adquirir productos de primera necesidad o a recibir atención médica, educación y hasta recreación, esto se debe como ya se dijo a los elevados precios del mercado interno neogranadino, a los niveles de desigualdad de esa sociedad y al abandono por parte del gobierno de ese país, millones de colombianos no tienen acceso al agua, a la educación o a la salud, tan sólo en Cúcuta el nivel de informalidad alcanza el 74,4% , la tasa de indigencia, desnutrición y trabajo infantil es alarmante, el salario mínimo estipulado en 644.350 pesos colombianos y que para cualquier venezolano podría resultar inimaginable percibir (92.050,00 Bs), se hace aguas con los costos de servicios básicos, alquileres, alimentación y transporte, educación y salud, además de ello Colombia posee el índice de desempleo más alto de América Latina lo que mueve a las mayorías a la informalidad y al rebusque.

” Otra afirmación que causa preocupación es la de señalar como culpables de la situación a la población colombiana en general, cosa que me parece de igual forma sesgada y hasta xenófoba; debo decir que el problema no es por culpa del pueblo colombiano, tampoco por culpa del pueblo venezolano, o brasileño o guyanés, el problema es culpa de las mafias “

Las familias pobres colombianas recurren a comprar en territorio venezolano lo que la sociedad consumista de su país les vende en la publicidad pero les niega en la realidad. Junto a esta afirmación no se puede olvidar que muchos venezolanos, la gran mayoría sin las necesidades económicas de sus pares colombianos, sin la desatención del Estado y sin el modo de vida precario de sus vecinos neogranadinos, trasladan fuera de sus fronteras los alimentos de la cesta básica, mercancías y gasolina, aun en su propio prejuicio y sin importar el bien colectivo, en una actitud económica y socialmente “kamikaze”, basta con observar las estaciones de servicio, cualquier comunidad o urbanización de la parte alta de San Cristóbal a “decorosas y honradas” familias de clase media-alta, con vehículos de lujo, último modelo, con títulos profesionales y hasta propietarios de empresas dedicándose a vender gasolina o revender productos de la cesta básica. La única diferencia entre el bachaquero venezolano, y el bachaquero extranjero (no sólo colombiano) es que el venezolano lo hace por vagabundería y por facilismo, el extranjero por necesidad y sobrevivencia.

Con sólo darse una pasada por los municipios Bolívar y Pedro María Ureña se puede conocer, la ausencia de mano de obra que a diario padecen las empresas ubicadas en el sector productivo de la frontera, pues pocos, muy pocos venezolanos quieren trabajar; con las universidades y liceos, a pesar de tener educación gratuita, ocurre algo muy parecido, el nivel de deserción escolar es alarmante, resulta más atractivo para el venezolano dejar el trabajo honrado y los estudios a un lado para dedicarse a desangrar a su propio país. Curiosamente quienes más desangran son quienes más se quejan.

¿Dónde están los verdaderos culpables del contrabando?

Como ya se dijo, los verdaderos culpables de esta situación no son los pueblos de ninguno de los países a los que llega el contrabando, ellos sólo son la parte visible de una estructura muy poderosa, que medios y autoridades quieren de forma premeditada ignorar, son la punta del iceberg de un problema que lleva años creándose y que se aceleró con la “pacificación” de los grupos paramilitares por parte del ex Presidente Álvaro Uribe Vélez (mentor y jefe de estos grupos), los pueblos simplemente consumen los productos venezolanos, subsidiados por el gobierno bolivariano, productos de calidad y que a pesar del remarcaje de precios y la especulación aun le son atractivos y asequibles, y que ni sus gobiernos ni sus economías son capaces de ofrecerles, mucho menos si hablamos de programas o proyectos que atiendan el fenómeno de la desnutrición; no en vano Venezuela recibió en los últimos días, y por segunda vez, el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en su lucha por combatir el hambre y la desnutrición entre sus conciudadanos, específicamente por reducir a la mitad el porcentaje de personas con hambre, resultado que sin el subsidio de alimentos de primera necesidad hubiera sido imposible.

” Los verdaderos culpables de esta situación no son los pueblos de ninguno de los países a los que llega el contrabando, ellos sólo son la parte visible de una estructura muy poderosa, que medios y autoridades quieren de forma premeditada ignorar, son la punta del iceberg de un problema que lleva años creándose y que se aceleró con la ‘pacificación’ de los grupos paramilitares “

Los verdaderos culpables son las mafias organizadas de paramilitares, contrabandistas y autoridades a lado y lado de la frontera, que se han aprovechado de ello, generando un inmenso mercado paralelo de varios miles de millones de dólares anuales, muy superiores al total de intercambio comercial entre ambos países, para nadie es un secreto la cruenta guerra por el poder que tienen los grupos al margen de la ley en la zona fronteriza, desde Apure hasta el estado Zulia, ya incluso se habla del estado Amazonas, constantes asesinatos, masacres y sicariatos se llevan a cabo por el control de la zona, este dominio se mantiene también en el sistema financiero fronterizo, materializado en las mas de mil casas de cambio que funcionan del lado colombiano y en los cientos de “cambistas” que se apostan a lado y lado de La Parada, pequeño poblado colombiano a sólo unos metros del puente Internacional Simón Bolívar de San Antonio del Táchira, creando las condiciones ideales para legitimar capitales producto de otras actividades delictivas como el narcotráfico y el cobro de vacunas, semejante situación ocurre con los demás países que son frontera con Venezuela y desde los cuales han nacido bandas dedicadas a negociar ingentes cantidades de gasolina, alimentos y demás mercancías con contrabandistas venezolanos que incluso se identifican como paramilitares.

A pesar de la pasividad demostrada por todos los actores incluidos, es decir gobiernos e instituciones, esta situación ha generado un grave problema de carácter social para las poblaciones de los países inmiscuidos en el fenómeno, los grupos al margen de la ley han comenzado a tomar el control de territorios completos e incluso a infiltrarse dentro de los organismos de seguridad, así como en las aduanas, puertos y demás cargos burocráticos, corriéndose el riesgo de “mexicanizar” la sociedad, situación que ya se comienza a vivir en todo el estado Táchira.

El contrabando ha pasado a g
enerar mayores dividendos que negocios como el narcotráfico o la venta ilegal de armas, con el agravante que a pesar de ser una actividad ilegal posee legislaciones y castigos flexibles, que se suman al soborno de funcionarios; para tener una idea de la magnitud del problema, y del lucro que esto genera, una gandola cargada de combustible (36.000 litros) en Venezuela cuesta 3.240 bolívares (a razón de 0,09 Bs/litro) la misma gandola en Colombia cuesta 10.702.286 bolívares (18) (330.317% de margen de ganancia), en Brasil 13.834.286 bolívares (426.984% de margen de ganancia) y en Aruba 15.006.857 bolívares (463.174% de margen de ganancia), lo cual genera indudablemente un enorme caldo de cultivo que moviliza, junto al contrabando de alimentos, medicinas y demás productos, millones de millones de dólares anuales, que van a parar a las mafias, funcionarios corruptos y grupos de poder y que sirven para continuar inyectando bolívares a la economía de la frontera (gracias a las casas de cambio), debilitando aún más su valor ya depreciado.

¿Cuáles son las soluciones?

Solucionar un flagelo tan grande y con tantos brazos como este es sumamente complejo, se requiere de la aplicación de medidas integrales, planificadas, estudiadas y suficientemente analizadas. No podemos repetir los errores ya cometidos que de nada han servido al pueblo, como la instalación del fulano Chip de gasolina o la instalación de las capta huellas en los supermercados, donde ya se ha hecho común escuchar de personas que poseen hasta 20 cédulas de identidad o que cuentan con la complicidad de los mismos cajeros e incluso gerentes de los supermercados.

El Estado venezolano debe retornar a la senda de la responsabilidad y así suene duro debe comenzar a demostrarle al pueblo que tiene la voluntad política y económica para derrotar el flagelo y salir de la crisis, basta de paños de agua tibia, basta de medias tintas, basta de acciones que sólo benefician a las mafias, las soluciones las hay, los métodos existen, falta la voluntad política de todos los gobiernos que sufren de este fenómeno; todos en su conjunto deberían combatirlo, porque así como afecta a la economía venezolana está afectando al productor colombiano, al industrial brasilero, al comerciante trinitario y al trabajador guyanés, además de ello está dejando secuelas que con los años comenzaran a notarse en la economía y en la sociedad de esos países, tales como baja productividad, cierre de industrias y fábricas, ausencia laboral, delincuencia organizada e incluso pérdida de valores.

” Mientras que la sociedad y el gobierno venezolano continúen viendo el problema del contrabando desde una perspectiva nacional, cerrada y alejada de muchos otros fenómenos la situación no va a cambiar, la relación bolívar/peso y bolívar/dólar tiene mucho que ver en este escenario, la una se complementa de la otra “

Mientras que la sociedad y el gobierno venezolano continúen viendo el problema del contrabando desde una perspectiva nacional, cerrada y alejada de muchos otros fenómenos la situación no va a cambiar, la relación bolívar/peso y bolívar/dólar tiene mucho que ver en este escenario, la una se complementa de la otra, sin la existencia del contrabando, el accionar delictivo de las mafias con sus casas de cambio no podría funcionar, pero no pensemos que con instalar un par de casas de cambio a este lado de la frontera pondremos en tres y dos a quienes especulan con el dólar, tampoco pensemos que con un decreto por parte del Banco Central de Venezuela (BCV) o del propio Presidente de la República se solventará todo.

Las fronteras hay que verlas como un todo, como una situación a aprovechar, como una herramienta para unir a los pueblos; existen convenios internacionales firmados y ratificados por los países en cuestión que se deben poner en práctica e incluso exigir diplomáticamente, saquemos provecho al elevado intercambio comercial con estos países, sirvámonos de nuestra política integracionista, en los últimos años se han realizado alianzas importantes que podrían ayudar a presionar el actuar de los países receptores del contrabando, tales como el ALBA, PETROCARIBE o CELAC. Todas estas soluciones serán analizadas una a una en futuros artículos que ahondare para demostrar que sí existen posibles soluciones.

 

*Economista social e investigador.

 

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