Los que en el bosque ven el lucro

Un ingeniero forestal cuestiona la Ley de Turismo de 2010, que “abrió nuestros parques nacionales al lucro privado” con el argumento de promover el desarrollo del sector de las zonas silvestres protegidas. Pero también critica otro proyecto de ley enviado recientemente al Parlamento por Sebastián Piñera, para emparchar lo que la norma previa no dejaba en claro. Establece, por ejemplo, que las zonas de interés turístico son “instrumentos de fomento y desarrollo del turismo y no de protección ambiental”.

 René Reyes – El Mostrador (Chile)

El objetivo de los parques nacionales y otras áreas protegidas es la protección de los ecosistemas (praderas, bosques, ríos, etc.) y patrimonios culturales relevantes. Se busca conservar muestras de nuestros ecosistemas donde se mantengan los procesos naturales, sin la presencia de factores que alteren las complejas interacciones ecológicas, como la contaminación, la erosión, las plagas y otros fenómenos indeseables.

Junto con la conservación, se define como objetivo la educación. Se asume que una ciudadanía sensibilizada estará más dispuesta a un cambio de actitud medioambiental. Así nace lo que se denomina “la función de uso público de las áreas silvestres protegidas”. Para posibilitar el uso público de los parques nacionales se desarrolla una infraestructura que permite el acceso y permanencia de los visitantes, junto con elementos de interpretación del entorno y de educación. De esta forma surge el turismo en áreas protegidas. Un turismo que dista mucho de la industria turística convencional, puesto que los objetivos de conservación del medioambiente y de educación prevalecen y condicionan el resto de las actividades.

Estos conceptos, mundialmente aceptados, fueron relativizados en Chile el año 2010 con la promulgación de la Ley 20.423. Esta ley, comúnmente denominada Ley de Turismo, abrió nuestros parques nacionales al lucro privado bajo la premisa de promover el desarrollo turístico, como un objetivo que se situó a la par e incluso por sobre los objetivos de conservación y educación.

No obstante la Ley de Turismo y todo este esfuerzo por facilitar el lucro en las áreas protegidas, el mecanismo creado el año 2010 nunca funcionó, debido a las inconsistencias jurídicas generadas y los potenciales conflictos de competencias institucionales.

Así las cosas, al Gobierno le urgía modificar la Ley de Turismo para operativizar el lucro dentro de los parques nacionales. En ese contexto, el gobierno del Presidente Piñera acaba de enviar al Congreso un proyecto de ley (Boletín N° 9170-23), que define, entre otras cosas, que las zonas de interés turístico son “instrumentos de fomento y desarrollo del turismo y no de protección ambiental”, intentando con esto aclarar ambigüedades cuando éstas se superpongan con áreas silvestres protegidas.

La ciudadanía debe estar muy atenta a la discusión de la ley que creará el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, que ya fue anunciado por la presidenta electa, puesto que en su versión actual contiene elementos en consonancia con lo aquí denunciado, como la “tercerización” de parques nacionales (artículo 27° del proyecto) y la radicación del nuevo servicio en un ministerio que, al menos en lo que a resoluciones de calificación ambiental se refiere, ha demostrado una lamentable permeabilidad al lobby empresarial y a las presiones políticas.

Según León Tolstoi “hay quienes cruzan el bosque y sólo ven leña para el fuego”. Siguiendo la misma lógica, en Chile hay quienes miran los parques nacionales y sólo ven “lucas” para alimentar sus negocios. Me parece que los chilenos ya estamos cansados de eso.

 

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