Los objetos que el cambio climático no se llevará

La artista Amy Balkin inició en 2011 un archivo con objetos que evidencien el impacto del cambio climático o de las cosas que las personas imaginan que podrán desaparecer a causa de los fenómenos climatológicos. En su página web puede observarse lo enviado. Parece el catálogo de los vestigios de la humanidad. Una serie de imágenes para que las generaciones post-calentamiento global sepan algo de estos tiempos. Una semilla de Panamá, estampillas de Tuvalu, un gancho de Amberes y una bandera de Nepal son algunas de las piezas.

 

 Ramiro Rivera – Sin Embargo (México)

Un tubo de pasta de dientes, un cargador de teléfono descompuesto, el confeti que alguna vez fue lanzado durante un carnaval, una corcholata oxidada que un día coronó una botella de cerveza… ¿Qué tienen todos estos objetos en común? En efecto, se trata de basura, pero no de cualquier tipo: son los restos del cambio climático.

Todos estos artículos forman parte del Archivo Popular del Hundimiento y el Derretimiento, un proyecto de arte iniciado en 2011 que se compone de objetos donados por personas para representar a las amenazas que trae consigo el cambio climático.

Iniciado por Amy Balkin, una artista de San Francisco que ha estado trabajando en proyectos relacionados con el cambio climático a partir de 2004, el archivo se encuentra ahora en cajas en la Biblioteca Prelinger de esa misma ciudad y resguardada por los archivadores Malte Roloff y Cassie Thornton. “Estoy pidiéndole a cualquiera que viva en un lugar que puedan creer que esté desapareciendo o que, de hecho, esté desapareciendo, que envíen algo”, dice Balkin.

La descripción del proyecto dice que los “materiales aportados forman un archivo de un futuro anterior. Lo que fue”. En otras palabras, dentro de un siglo –si el mundo es devastado por un aumento del nivel del mar, derretimiento de los glaciares, inundaciones, sequías y otras manifestaciones de clima extremo impulsadas por el cambio climático– esta colección le dará a nuestros descendientes la evidencia tangible del principio del fin, publicó The Smithsonian Magazine.

«La propuesta de Balkin no es vista con buenos ojos por

algunos, sobre todo por su carácter especulativo y poco riguroso.

No obstante, la artista considera que su obra –ésta en particular– 

es un tema que busca detonar un cuestionamiento«  

No obstante, Balkin aclara que el archivo se trata principalmente de una obra artística, no de un registro comprobado científicamente del cambio climático. “Es duro, porque a menudo es difícil determinar si los eventos climáticos particulares están relacionados con el clima, a medida que están pasando. Los reportes noticiosos pueden decir cosas contradictorias, y todavía estamos trabajando en los modelos climáticos”, agrega. Un billete de un dólar que se encuentra flotando en un sótano en Brooklyn, después de la inundación causada por la supertormenta Sandy.

Por tal motivo, ella acepta cualquier artículo que la gente envía (ya sea por correo o personalmente), y los guarda en el archivo. Puede ser cualquier cosa, desde una obra de arte hasta un objeto que la mayoría consideraría basura. El archivo es más bien un registro de lo que las personas consideran que es el cambio climático al igual que el fenómeno en sí.

Hasta el momento, se han recibido envíos de varias ciudades de Estados Unidos (artículos rescatados de las inundaciones ocasionadas por el huracán Katrina y la súper tormenta Sandy); las islas bajas y las regiones costeras de Italia, Panamá y Senegal que se encuentran en riesgo de desaparecer debido al incremento del nivel del mar, las naciones de gran altitud como Nepal que se verán afectadas por el derretimiento acelerado de los glaciares, y las zonas polares en Groenlandia, Alaska y la Antártida que están viendo las tasas más rápidas de calentamiento.

Balkin reconoce que muchos de los artículos, en particular aquellos enviados desde pequeñas naciones insulares como Cabo Verde y Tuvalu, ponen en evidencia una de las tristes verdades del cambio climático. “La gente en lugares marginales, con economías débiles, a menudo van a ser sometidos a la peor parte de esto”, dice la artista.

Sin embargo, la propuesta de Balkin no es vista con buenos ojos por algunos, sobre todo por su carácter especulativo y poco riguroso. No obstante, la artista considera que su obra –ésta en particular– es un tema que busca detonar un cuestionamiento.

“Se me ha sugerido a mí que tal vez un archivo es un error político, ya que hace suposiciones sobre el futuro”, dice. “La pregunta es: ¿Deberíamos estar haciendo otra cosa?”, concluye.

 

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