Los Intelectuales del liberalismo conservador

En México, como en otros países de la región, formadores de opinión se prestan como argumentadores de la posición de la derecha empresarial. Sobre la retórica que utilizan estos intelectuales habla una nota de Revolución Tres Punto Cero, titulada “El nuevo liberalismo conservador”.

 Edwin Sánchez Ausucua – Revolución Tres Punto Cero (México)

Los formadores de opinión pública que pregonan sobre una supuesta democracia en México, son auténticos especialistas sobre el tema, pero de una manera abstracta. De hecho, dan clases y escriben textos especializados y artículos periodísticos sobre estos procesos que vivimos en México. El único problema es que sus aportaciones y esfuerzos no tienen relación alguna con la realidad política mexicana. Desde la elección en la cual ‘’se cae’’ el sistema y le es impedido el acceso al poder a Cuahutemoc Cárdenas y en su lugar se impuso al muy repudiado Salinas de Gortari, y el asesinato de el sucesor priista que fue Luis Donaldo Colosio, y de ahí hasta nuestros días, simplemente no hay cómo aplicar las elevadas y sesudas reflexiones sobre las libertades democráticas. De hecho estos personajes son los mismos que pregonan a favor y apoyan desmesuradamente las medidas económicas que los ejemplares demócratas del PRI proponen bajo los conceptos indefinibles que han denominado como ‘’reformas’’. Con lujo de ostentación se denominan a si mismo liberales, y utilizan una retórica retorcida que presentan de una manera que la derecha empresarial no podría presentar por si misma. Hacen el trabajo que ellos no pueden hacer: pensar y argumentar.

Terminan estos progresistas por coincidir plenamente con los dinosaurios del PRI, y a si los vemos presentando lo que el demócrata Manlio Fabio Beltrones, impulsa de manera soterrada y republicana para el mejor progreso, nos dicen, de su nación. Será bueno recordarlos, tenerlos muy presentes, cuando ante las cámaras de televisa, nos decían en la última elección, que se había tratado de un proceso ejemplar, haciendo coincidir su conocimiento alto y elevado de la democracia en la realidad política mexicana. ¿Quién negaría que un personaje, aunque ya anciano, como Roger Bartra no es una fina persona, ilustrada y pensante? Pero habrá que tomarlos en cuenta a él o al distinguidísimo Enrique Krauze que mucho sabe de procesos democráticos, y que ante las aplastantes evidencias de la realidad política, ha tenido el gracioso ingenio de decir que la democracia mexicana no es perfecta. Lo tendremos en cuenta para lo que viene, para agradecerles que nos hayan permitido entender al fin lo que es verdaderamente un proceso democrático, y que nuestras infundadas alucinaciones sobre el PRI y el PAN al fin se rompan en pedazos, cuando las evidencias de los palpables beneficios económicos, al fin empiecen a verse en la vida cotidiana de los ciudadanos, y la prosperidad empiece a propagarse incontenible, en sectores crecientes de la población, nos dicen en un par de años.

Concluyo estas líneas con la descripción de una imagen conmovedora que tuvo lugar en la víspera de la última elección presidencial, cuando el afamado Mario Vargas Llosa, presentaba en la peruana ciudad de Lima, a Josefina Vázquez Mota, y ante los medios de aquella nación y los periodistas de distintos países, le daba su aval, su confianza, su apoyo moral y su convicción democrática. Ahí estaban, de un lado una candidata del PAN como lo era Josefina, y del otro lado de la mesa, un escritor ilustrado y cosmopolita, que habla y lee el francés y el inglés y recrea además nuestra lengua de una manera diversificada, extensa y talentosa. Y entonces uno se pregunta, ¿cómo es posible? ¿Cómo puede encontrar el autor de Elogio de la madrastra, un aliado político en una representante del conservadurismo más reaccionario y pudibundo? ¿Es tanto el temor irracional de las personas educadas a la izquierda? ¿a una izquierda imperfecta? ¿No parece haber ahí un corto circuito evidente, como es evidente que el talento literario, o la cultura, y la autodenominación de ‘’liberales’’, no permiten de ninguna manera garantizar una elección política acertada? ¿De dónde surge este oscurantismo liberal conservador? ¿Esta completa falta de principios justificada por su horror a la auténtica democracia? ¿Se puede reducir toda esta retórica  a un juego de intereses creados utilizando la coartada perfecta de la democracia abstracta cerrando los ojos a lo que está sucediendo en el país?

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