Animales raros que se creían extintos, hallazgo en una zona arqueológica hondureña

Un equipo de científicos descubrió en la “Ciudad Perdida” de Honduras una gran cantidad de raras especies vivas de animales, algunas de ellas consideradas extintas hace más de 70 años. En este asentamiento precolombino, descubierto en 2015, se encontraron serpientes con pestañas y salamandras gusanos, además de más de 200 especies de mariposas y polillas, 30 tipos de murciélagos, 57 anfibios y reptiles, entre otros peces, insectos y mamíferos.

La reciente expedición del Programa de Evaluación Rápida (RAP, por su sigla en inglés) de Conservation International y el Gobierno de Honduras tenía como misión adentrarse en un rincón antes inexplorado del bosque que circunda Ciudad Blanca, en costa de Mosquitos (o Mosquitia). Allí, en la zona costera entre Nicaragua y Honduras, se encuentran las ruinas de Ciudad Perdida, pero lo que no se sabía es que allí también había un ecosistema aparentemente próspero para miles de animales.

Las criaturas descubiertas incluyen un escarabajo tigre, que antes solo se registraba en Nicaragua y que se creía que estaba extinto. El equipo también redescubrió al murciélago de rostro pálido (Phylloderma stenops), que no había sido registrada en Honduras por más de 75 años; la serpiente falsa coral (Hydrops triangularis), que no había sido vista en el país desde 1965.

Trond Larsen, director del programa de evaluación rápida de Conservation International, explicó a CNN que el lugar es casi inaccesible, lo que hizo imposibles estudios ambientales previos, hasta que el gobierno ordenó investigar qué tipo de vida silvestre vivía en el lugar, al encargar el extenso estudio de la biodiversidad del área, con resultados increíbles.

Larsen afirmó que los animales y las criaturas que viven en el área no están acostumbrados a la interacción humana, lo que permitió algunos momentos increíbles de interacción. “Grandes grupos de monos, por ejemplo, se reunían y trataban de descubrir qué es lo que está pasando, hay una oportunidad de ver enormes cantidades de vida salvaje”, subrayó.

El explorador se sorprendió al ver los pecaríes de labios blancos, una especie relacionada con los cerdos. “Necesitan áreas muy grandes y se mueven a través de amplios paisajes para sobrevivir, por lo que no esperábamos encontrarlas allí, pero era un indicador realmente bueno de este ecosistema intacto”, explicó.