Los Estados brasileños se unen para proteger el Amazonas a pesar de Bolsonaro

Los nueve gobiernos regionales que forman parte del Amazonas brasileño lanzaron una estrategia conjunta para combatir la deforestación de la mayor selva tropical del planeta. En el marco del aumento sin freno de la tala ilegal en la zona y de la débil respuesta del gobierno brasileño, generaron un mecanismo para actuar como coalición y así obtener recursos internacionales directamente, sin depender del presidente Jair Bolsonaro.

La meta delConsorcio Amazonía Legal es conseguir 1.500 millones de reales (unos 300 millones de dólares) para financiar proyectos sostenibles y reforzar la lucha contra la devastación de la vegetación nativa en la región amazónica del país.

Se trata de una acción independiente del Gobierno de Bolsonaro, cuyas políticas medioambientales llegaron a disminuir significativamente el apoyo extranjero para el cuidado de la selva.

El mandatario defiende la explotación de los recursos naturales en el Amazonas, incluso en reservas indígenas, y flexibilizó la fiscalización de actividades que atacan directamente al medioambiente, como la minería y el comercio de madera, en su mayoría practicado de forma ilegal en esa región.

“Estamos creando, por primera vez en Brasil, una estrategia regional, que no depende del ámbito federal, para que los recursos se puedan invertir directamente en la región”, celebró Flavio Dino, gobernador del estado de Maranhao y presidente del Consorcio.

Los recursos servirán para poner en marcha el Plan de recuperación Verde (PRV) con el que se busca frenar la deforestación ilegal, impulsar el desarrollo productivo sustentable, invertir en tecnología verde y capacitación y fomentar la infraestructura verde.

La estrategia de estos nueve gobernadores llegó luego de que, una semana atrás, la organización defensora de derechos humanos Human Rights Watch solicitara directamente a esas administraciones tomar medidas “inmediatas” para cumplir con sus compromisos de frenar la deforestación ilegal, si querían contar con recursos internacionales.

Desde que Bolsonaro llegó al poder, el 1 de enero de 2019, la deforestación de la selva amazónica avanzó a pasos agigantados hasta llegar a los peores registros en la historia de Brasil.

En el primer semestre del año la devastación afectó 3.609 kilómetros cuadrados, un 17,1 % más que las talas registradas entre enero y junio de 2020, según datos divulgados este viernes por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe), y la mayor tasa registrada para este período desde 2016.

En 2020, se talaron 10.800 kilómetros cuadrados de vegetación nativa en la Amazonía brasileña, la tasa más alta en 12 años.