Los corazones resistentes

Argentina
Roberto Mero

Argentinos y franceses dieron comienzo a una campaña de denuncia contra el régimen macrista reclamando por la libertad de Milagro Sala y contra una política de saqueo. Convocados por la recién creada Asamblea Ciudadana de Argentinos en Francia (ACAF) y otras organizaciones, la manifestación se realizó pocos días antes del viaje de Hollande a Buenos Aires.

Manifestación de repudio a Macri en París - Foto: Acaf

Roberto Mero* – Latinoamérica Piensa

En la noche crecida del 3 de febrero de 2016, bajo el viento glacial de la Explanada del Trocadero, al pie de la Tour Eiffel, 200 manifestantes argentinos y franceses dieron comienzo a la campaña de denuncia contra Macri, reclamando por la libertad de Milagro Sala y contra “una política de saqueo contra el pueblo y la patria”. Convocados por la recién creada Asamblea Ciudadana de Argentinos en Francia (ACAF) y otras organizaciones como France Amérique Latine e HIJOS, los manifestantes desplegaron banderas, cartelitos y otras pintadas “choripaneras” al grito irredento de “Macri, basura, vos sos la dictadura”. La abogada Sophie Thonon subrayó que “el arresto de Milagro Sala y su detención por ‘delito potencial’ recuerda los decretos de Videla y la puesta bajo el Poder Ejecutivo de la dictadura”. Raro encuentro, la manifestación del Trocadero reunió a veteranos de las luchas contra las Juntas Militares, el indulto de Carlos Menem a los genocidas y los asesinatos de diciembre del 2001, y los pibes que están haciendo su primera experiencia ante el nazifascismo macrista. Paraguas destrozados, gorras hasta los ojos, los manifestantes parisinos escucharon la lectura de la carta de solidaridad del senador comunista Pierre Laurent y del ecologista Sergio Coronado, al mismo tiempo que una joven representante de los paraguayos en Francia recordó “el apoyo que recibieron nuestros padres de la parte de los compañeros argentinos en la lucha contra el régimen de (Alfredo) Stroessner”. Aquellas piezas de la poesía popular reciente (estilo “Macri, cagón la Rosada es de Perón” o “Hay un gorila suelto en la Rosada”) tuvieron que ser traducida a las decenas de franceses que acompañaron la manifestación. “Milagro Sala es un ejemplo de mujer, de campesina y de indígena, encarcelada ahora por el gobierno fascista de Mauricio Macri”. Un equipo tan improvisado como estridente difundía canciones de Daniel Viglietti mientras un sonidista (aún más estridente pero heroico) trataba de explicar a dos policías histéricos que se dejasen de joder y que se fuesen a buscar terroristas. Cubierta por un gorro de piel de conejo, la cantante lírica Armelle de Frondeville declaraba que estaba ahí para “hacer la aguante”. Se le explicó que se dice aguante. Pero, cosas del frío y la solidaridad, las explicaciones estuvieron casi de más en la noche del invierno parisino.

París otra vez no da tregua

El puñado de argentinos y franceses convocados a manifestar contra el régimen en la explanada del Trocadero augura graves tensiones para Macri y sus relaciones con la comunidad argentina en Francia. Breve recuerdo: fue en París donde funcionó aquel legendario Centro Piloto bajo los auspicios del almirante Emilio Massera y fue allí donde Alfredo Astiz inició su carrera de alcahuete y criminal. Un veterano de la campaña contra la dictadura en la capital francesa recuerda que en “horas y horas bajo el frío y la vigilancia de la policía, pusimos en jaque a los embajadores de (Jorge) Videla. Esta vez, de nuevo, los vamos a hacer cagar.” La primera manifestación contra Macri en Francia se concentró en la “liberación de Milagro Sala, mujer, campesina y militante”, acusando al gobierno Macri de ser el vector de una política “de saqueo, represión y censura”. “Este es un nuevo Plan Cóndor secreto, es el crimen y la represión que anuncia la devastación del país”. Entre los presentes se encontraba el célebre músico de jazz, torturado por la dictadura, Julio Lacks: “Vamos a organizarnos como siempre y como siempre vamos a pelearla y vencer”. Cabe recordar que durante la campaña por el voto a Daniel Scioli, más de 280 intelectuales argentinos en Francia dieron su apoyo al FpV, haciendo frente al gorilaje que se enseñoreo en los medios de comunicación franceses contra CFK. “Me contaron que en el 2001 los muchachos tomaron la embajada”, dice uno de los miembros más jóvenes de la manifestación del Trocadero. “Que tengan en claro: Si esto sigue así hay una nueva generación para tomar el relevo”. Improvisados, inciertos, los “choripaneros” parisinos dieron muestras de un despliegue interesante, pero de ninguna manera novedoso. Todos recordaron las horas negras que el exilio parisino hizo pasar a Carlos Menem y el hostigamiento permanente de parte de las Madres de Plaza de Mayo Francia ante los mínimos movimientos de los genocidas en la capital. Veteranos y jóvenes, franceses solidarios y latinoamericanos que no olvidan, Macri puede esperar a una campaña inclaudicable en su contra antes del viaje del presidente francés François Hollande a Buenos Aires, entre el 25 y 26 de febrero próximo. “No vamos a darles tregua, no vamos a dejarlos pisar Francia sin tenerlos en jaque, dice un científico de renombre. Esta vez, como las otras, les vamos a hacer sentir que como a los nazis, los seguiremos donde vayan”.

Reclamo por la libertad de Milagro Sala en París - Foto: Acaf

Cáncer, traidores y otras lacras

Definamos. Si el cáncer puede ser considerado como una alteración celular que se reproduce de forma patológica hasta matar el cuerpo en el que vive, la explicación sobre las traiciones en el seno del FpV no pueden asombrarnos. No seré hipócrita: no puede alegrarnos, pero tampoco es el desgarramiento fatal con el que se insiste. Si quizá hubiésemos detectado a tiempo la célula cancerosa de los Bossio y Urtubey, y otros, tal vez nos hubiésemos ahorrado un improbable triunfo macrista y esta pesadilla que terminará antes de lo debido. Rasgarse las vestiduras, lanzar una caza de brujas sobre errores de casting y tratar de descubrir polizonadas secretas sólo puede conducir a una pérdida inexorable de tiempo. El eje de la historia no pasa por la lectura de lo nefasto en las tripas de las aves ni por saber quién puede leer en la bola de cristal. Bossio y los quince que decidieron romper con el bloque del FpV en Diputados a cambio de las treinta monedas de Judas, terminarán impenitentes en el mismo destino de su mentor bíblico: ahorcados en el patíbulo de la memoria popular. Esta realidad descubierta, que muchos susurraban y que aún no había mostrado su faz cancerosa, nos llama sí a la vigilancia. Pero no una vigilancia maccarthista, no a una vigilancia paranoica. Nos llama a ver que en esta gesta popular de la resistencia contra el régimen macrista son varios quienes se venderán al mejor postor, algunos que vacilarán ante la infamia y otros que se suicidarán en sus ambiciones personales de corto vuelo. El mayor movimiento popular que haya existido en Argentina en toda su historia no debe tratar a estas lacras que de la manera en que los elefantes se sacuden a las moscas. No se los puede negar, pero no determinarán en nada el fin escrito del régimen ante el cual se arrodillan. Allí donde ellos ganan tiempo, nosotros debemos acumular victorias. Allí donde ellos se rinden, nosotros debemos levantar más alto que nunca el coraje y las banderas. En el altar de este combate no merecerán ni la piedad del enemigo ni nuestras justificaciones. Inyección de olvido, tratamiento radiológico para acabar con el mal. La ciencia avanza a pasos agigantados para acabar co
n la enfermedad que corroe. Nuestra militancia avanzará también con paso valiente para aplastar a estas sabandijas que entraron por la ventana y acabarán en las cloacas de la historia.

Trayectoria y drama del panqueque parlamentario

Bastaron las manifestaciones, el hartazgo y las balas, los muertos y el heroísmo de diciembre 2001 para que se evaporasen como meada en un árbol aquellos que sonreían en la revista Caras. Recuerdo aquellas imágenes del Congreso saqueado por los manifestantes. Vuelven a mí esas fotos indelebles de la caída y del helicóptero. Y también ese murmullo sordo, música y condena de fondo, “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. El enredo terrible ante la historia es creer que un hecho periférico y anecdótico puede cambiar el eje de los hechos. Veamos. El liliputismo del grupete creado por Urtubey y Bossio no quiebra al FpV sino del corto margen que ya tenía. Macri debe comprar a esos diputados ante las terribles consecuencias de su soledad política nacional, regional e internacional. Y la inestabilidad que lo lleva a aliarse con cualquier “gato” que le de la representación que las encuestas no ofrecen. El grupete de panqueques servirá en todo caso para levantar la mano, no para llenar las heladeras, pagar las cuentas exorbitantes de la luz, acabar con el ametrallamiento de pibes murgueros y trabajadores despedidos. El FpV se libera así de una carga de cínicos y mediocres que apenas llegan a darle quórum a un macrismo incierto. ¿Cambia eso la ola popular que no tardará en pelearla en la calle para sobrevivir? No. Macri podrá contar con una apariencia de lo que ya era un fantasma amordazado por los DNU. Esos travestis adocenados podrán ponerse peluca y corpiño sin poder detener lo que se consolidará: un PJ dentro de un FpV liberado de los derechosos solapados y también del coro de alcahuetes y otras comparsas que gozaron de un puestito en el Cristina’s Fan Club que ellos mismos habían ayudado a montar. ¿Era previsible? Lo era. ¿Era inevitable? Lo ignoro. La interna peronista no se complica sino que se aligera de sus peores y dudosos elementos. Y no sólo en el Congreso, sino también en la maraña sindical que se despeja. Sacados del medio por autoexclusión o avidez, ese abanico moyano-bossista no tardará en caer en el implacable aislamiento de los traidores: sospechados por los amos. Pero por sobre todo pisoteados por el furor de los traicionados.

*Periodista y escritor argentino en París, Francia.