Los contrasentidos del deshielo

Cuba

A pesar de los gestos que encaminan el proceso de restablecimiento de las relaciones entre la isla y Estados Unidos, hay contradicciones que todavía persisten. Aún existen problemas importantes pendientes de solución y viejos fantasmas. La inacción de Barack Obama para levantar el bloqueo económico y devolver el territorio donde está enclavada la base de Guantánamo.

John Kerry en la reapertura de la embajada

Atilio Borón- Celag (Ecuador)

La apertura de embajadas en La Habana y Washington es un paso más en la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Normalización, digámoslo sin ambages, que no fue imposibilitada por la actitud cubana sino por la enfermiza obstinación de Washington. Ahora las cosas comienzan a cambiar, pero lentamente, y revelando las inconsistencias de la política exterior de Estados Unidos. ¿Por qué? Por la aberrante esquizofrenia de una política exterior que por un lado busca establecer relaciones diplomáticas normales con Cuba y, en simultáneo, proclama que continuarán los esfuerzos (infructuosos, ilegales e inmorales) encaminados a promover un “cambio de régimen” en la isla. Es decir, se reconoce al gobierno del presidente Raúl Castro como un actor válido y legítimo del sistema internacional pero se mantiene el bloqueo y se asignan millonarias partidas presupuestarias para desestabilizar y acabar con un gobierno con el cual se negocia la normalización de las relaciones. Son contradicciones demasiado groseras para ser pasadas por alto, y además no son nuevas. La enfermiza fijación que Washington tiene con la Revolución Cubana hace que Estados Unidos tenga dos políticas migratorias: una para la isla, que acoge con brazos abiertos a cualquier cubano que llegue a su territorio; otra, para el resto del mundo, sobre todo mexicanos, centroamericanos y caribeños, ante los cuales se erige un muro o se los recibe con la “migra”, los vigilantes y la deportación. Es sabido que ante estas críticas no tardarán en aparecer quienes digan que el presidente de Estados Unidos “no puede hacer nada”, que el responsable de este mamarracho es el Congreso y que hay que esperar a que lleguen nuevos representantes y senadores mejor predispuestos a mejorar las relaciones con la isla y, mientras tanto, cabildear para que “las razones de Cuba” sean atendidas. ¿Es así?

” Es decir, se reconoce al gobierno del presidente Raúl Castro como un actor válido y legítimo del sistema internacional pero se mantiene el bloqueo y se asignan millonarias partidas presupuestarias para desestabilizar y acabar con un gobierno con el cual se negocia la normalización de las relaciones “

¡No, de ninguna manera! Dado que no es Cuba quien bloquea a Estados Unidos sino al revés, para avanzar en la normalización de las relaciones es la Casa Blanca quien tiene que tomar algunas iniciativas para comenzar a desmantelar el bloqueo. El presidente podría ya mismo -sin un minuto de demora- hacer uso de sus atribuciones y adoptar algunas decisiones que aliviarían en parte los estragos de una política que año tras año merece la repulsa universal en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Por ejemplo, facilitar el establecimiento de conexiones aéreas regulares servidas por transportadores de Estados Unidos y Cuba, cosa que en la actualidad sólo se hace, para molestia de los viajeros, con vuelos charter; incrementar los montos de los bienes que los visitantes procedentes de Estados Unidos, sean norteamericanos o extranjeros residentes en ese país, pudieran traer de regreso, bien sea para uso personal o como regalos; autorizar el pleno establecimiento de relaciones de corresponsalía entre instituciones bancarias de ambos países, cosa que recién hace unos pocos días se comenzó a resolver al otorgársele a un solo banco el permiso para que la embajada cubana en Washington pudiera tramitar sus cobros y pagos; flexibilizar, para ciertos productos agrícolas o medicinales estadounidenses especialmente identificados, la necesidad de que Cuba pague sus compras “en efectivo y por anticipado”; autorizar el uso de dólares norteamericanos en las transacciones comerciales que realicen las empresas cubanas y facilitar las operaciones de “clearing” a través del sistema bancario estadounidense; suprimir la política de “veto a Cuba” en las instituciones financieras internacionales a la hora de aprobar créditos o donaciones a la isla; otorgar una licencia general que permita el flujo sin límites y frecuencias de remesas destinadas a individuos u organizaciones no gubernamentales radicadas en Cuba, incluyendo pequeñas granjas; facilitar la exportación de equipos informáticos y software de origen estadounidense a Cuba, así como materiales dedicados al desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones; autorizar a ciudadanos de Estados Unidos a recibir tratamientos médicos en Cuba, la exportación de medicinas, insumos y equipos para la atención de pacientes cubanos o para facilitar la  producción biotecnológica de la isla y permitir el ingreso a Estados Unidos de medicamentos cubanos para su venta en ese país.

Este listado desmiente la idea de que el presidente Obama nada puede hacer. Al contrario, puede hacer mucho para atenuar el criminal impacto del bloqueo. Ojalá demuestre tener la voluntad política y las agallas necesarias para sentar sobre nuevas bases las relaciones entre su país y Cuba. Si sus declaraciones así como las de su Secretario de Estado, John Kerry, son sinceras, debería ya mismo comenzar a avanzar en algunas de las áreas indicadas más arriba.

 

Niko Schvarz- Barómetro Internacional (Venezuela)

La decisión adoptada por Cuba y Estados Unidos de restablecer a pleno sus relaciones diplomáticas ha concitado un señalado apoyo internacional. El mismo se ha incrementado a partir del 14 de agosto, en que se izó la bandera estadounidense en su embajada en La Habana, en gesto recíproco a la resurrección de la embajada cubana en Washington, verificada el pasado 20 de julio. En el futuro inmediato, los importantes problemas que quedan pendientes, en primer término el del levantamiento del bloqueo y el referido a la base de Guantánamo, así como las compensaciones recíprocas (por el bloqueo, de una parte, y por las nacionalizaciones operadas por el gobierno revolucionario cubano en 1960, de otra),  habrán de abordarse desde nuevas bases, y serán objeto del análisis de la Comisión conjunta a instalarse en la primera o segunda semana de setiembre. Una mayoría muy definida tanto en Cuba como en Estados Unidos considera que se ha abierto una posibilidad real de ir avanzando paulatinamente en la solución de estos problemas, lo cual es avalado por la opinión pública internacional en su conjunto, con la única excepción de reducidos grupos de los disidentes cubanos y la ultraderecha republicana y el Tea Party.

Apenas se izó la bandera de Estados Unidos en el edificio frente al Malecón, el presidente boliviano Evo Morales (que en ese momento se encontraba en Cuba  junto con su homólogo venezolano Nicolás Maduro entrevistando a Fidel Castro) se declaró confiado de que en la nueva etapa se ponga término a las estrategias hostiles de los Estados Unidos contra Cuba. También exaltó la fortaleza de Fidel Castro para enfrentar las políticas agresivas de Estados Unidos durante más de 50 años, para llegar ahora a la reapertura de las relaciones diplomáticas. El vicepresidente del gobierno sandinista de Nicaragua, Omar Halleslevens, sostuvo que con la reapertura de las embajadas “se está poniendo una lápida definitivamente a la ‘guerra fría’ y las relaciones entre ambos países comienzan a desarrollarse en igualdad y respeto, al tiempo que insistió en la necesidad perentoria de poner fin al bloqueo. El gobierno ecuatoriano de Rafael Correa felicitó a los gobiernos de EEUU y de
Cuba por reabrir las embajadas en La Habana y Washington después de 54 años de interrupción de las relaciones diplomáticas. El gobierno del Frente Farabundo Martí de El Salvador destacó la importancia de este hecho para los dos países y para el mundo entero.

Fuera de nuestro continente, se pronunció en sentido análogo el Congreso Nacional Africano (ANC), emitiendo un comunicado en el que resalta la trascendencia de la reanudación de relaciones. Por su parte, el influyente rotativo The New York Times, que a fines del año pasado publicó una serie de cinco editoriales consecutivos en favor de la reanudación de relaciones entre EEUU y Cuba, destacó en un nuevo editorial que la presencia del secretario de Estado John Kerry en La Habana impulsará las relaciones entre los dos países en todos los planos y que forma parte del interés de ambas naciones dejar en el pasado muchos años de hostilidad.

” En el futuro inmediato, los importantes problemas que quedan pendientes, en primer término el del levantamiento del bloqueo y el referido a la base de Guantánamo, así como las compensaciones recíprocas (por el bloqueo, de una parte, y por las nacionalizaciones operadas por el gobierno revolucionario cubano en 1960, de otra) “

A esa altura se conocían las cifras coincidentes de  varias encuestas, de las que surge la conclusión de que el 70% de los estadounidenses y el 96% de los cubanos están a favor de la reanudación plena de las relaciones entre los dos países. Dentro de la minoría opositora a este curso se ha destacado la reacción furibunda del líder republicano Jeb Bush.

Como decíamos, los negociadores cubanos y estadounidenses que conforman la Comisión bilateral designada se reunirán en la capital cubana a principios de setiembre y comenzarán las conversaciones sobre normalización de las relaciones mutuas, abarcando campos que van desde seguridad marítima al embargo o los derechos humanos, según expuso Kerry, quien agregó que dichas negociaciones seguirán tres vías. La primera abarcará campos en los que se esperan avances rápidos, como la cooperación en cuestiones marítimas, cambio climático y medio ambiente. La segunda incluirá temas más complejos, como el establecimiento de vuelos directos y acuerdos de telecomunicaciones entre ambos países. La tercera tratará los temas más espinosos, como el embargo, los derechos humanos y las reclamaciones cruzadas de extradición de fugitivos.

De hecho, la discusión sobre varios de estos temas ya comenzó, y se expresó incluso en el discurso de Kerry en La Habana y en la conferencia de prensa posterior ofrecida por éste y el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla. El primero expresó, en referencia al tema de los derechos humanos: “Seguimos creyendo que la gente de Cuba estaría mejor en una auténtica democracia, donde las personas sean libres de elegir a sus líderes, expresar sus ideas, practicar su fe”. Como réplica, el canciller cubano comenzó su exposición en la conferencia de prensa denunciando violaciones a los derechos humanos en Estados Unidos, aludiendo a la muerte de afroamericanos por disparos de la policía o a las torturas a los prisioneros en la base de Guantánamo. Afirmó asimismo que Cuba es un país sin discriminación racial, sin brutalidad policial o muertes derivadas de esos problemas, y añadió  que el territorio donde se practican torturas y hay personas detenidas en un limbo legal no está bajo jurisdicción de Cuba, en alusión inequívoca a la prisión en la base aeronaval de Guantánamo.

Sobre este último tema precisamente, hay novedades de última hora, que surgen en cables del domingo 16. 

El reclamo del cierre de Guantánamo

Por los mismos nos enteramos que “el Departamento de Defensa de los Estados Unidos estudia de nuevo las prisiones militares de Kansas y de la Marina en Carolina del Sur, en un análisis de posibles instalaciones estadounidenses donde mantener a los detenidos de la prisión de Guantánamo, Cuba, dentro de la polémica iniciativa del gobierno de Barack Obama para cerrar este centro de detención. Un equipo visitó el viernes los Barracones Disciplinarios en Forth Leavenworth y hará lo propio en los Calabozos Consolidados de la Marina en Charleston este mes, indicó el capitán de la Armada Jeff Davis, portavoz del Pentágono.  El equipo estudiará los costos asociados con la construcción y otros cambios que serían necesarios para ampliar las instalaciones destinadas a alojar a los detenidos, así como para realizar juicios marciales a aquellos acusados de crímenes de guerra”.

El cable agrega que ‘el cierre del Centro de Detención en la bahía de Guantánamo ha sido una prioridad para el presidente Barak Obama, que prometió cerrarlo en su primer día en el cargo. Pero este esfuerzo ha chocado con permanentes obstáculos, como la rotunda oposición de los republicanos’ “

El cable agrega que “el cierre del Centro de Detención en la bahía de Guantánamo ha sido una prioridad para el presidente Barak Obama, que prometió cerrarlo en su primer día en el cargo. Pero este esfuerzo ha chocado con permanentes obstáculos, como la rotunda oposición de los republicados y algunos demócratas en el Congreso, con las dificultades que aún supone el traslado de las docenas de detenidos autorizados a marcharse. Las autoridades tienen que identificar países que acepten a los detenidos, y conseguir garantías de que estarán vigilados y no supondrán una amenaza a la seguridad. Se ha autorizado la salida de unos 52 de los 116 detenidos actuales, pero el secretario de Defensa Ash Carter, al igual que sus predecesores, ha dejado claro que no se liberará a ningún detenido hasta tener las garantías de seguridad pertinentes. Los 64 restantes están considerados como demasiado peligrosos para salir en libertad”. Luego se informa que el gobierno de EEUU examinó la posibilidad de habilitar para ese cometido el Correccional Thomson del estado de Illinois, pero lo descartó.

El cierre de la prisión de Guantánamo y la devolución del territorio donde está enclavada la base aeronaval es uno de los principales reclamos de Cuba, reiterado ante los recientes acontecimientos. Nos cabe agregar además que algunos de los ex presos que salieron de la cárcel de Guantánamo fueron acogidos por nuestro país, por lo cual el tema nos toca muy de cerca.

 

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