“Los chicos se visten de azul y las chicas de rosa”, el discurso anti LGTBI de la ministra de Derechos Humanos de Bolsonaro

La pastora evangélica Damares Alves, flamante titular del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, dejó en claro que su administración tendrá un carácter “terriblemente cristiano” que dejará de lado a la comunidad LGTBI. “Es una nueva era en Brasil. ¡Los chicos se visten de azul y las chicas de rosa!”, celebró la funcionaria entre saltos y sonrisas. Alves habló en contra de las supuestas “ideologías de género”, que el presidente Jair Bolsonaro prometió combatir, y se definió como una “defensora de la vida” en contra del derecho al aborto.

“En nuestro Gobierno, nadie nos va a impedir de llamar a nuestras niñas de princesas y nuestros niños de príncipes”, expresó también Alves durante la ceremonia de toma de posesión de la cartera. Las frases son provocaciones a las organizaciones que defienden los derechos de la comunidad LGBTI que ayer fue excluida por Bolsonaro del organigrama de gobierno y de las políticas de derechos humanos de Brasil.

Las organizaciones de la comunidad LGTBI ya encendieron las alarmas. “Vemos esta postura con temor, porque sabemos que puede acarrear la muerte de sus integrantes, principalmente de los más vulnerables: travestis, y mujeres y hombres transexuales” afirmó Marcelle Esteves, vice presidente del grupo Arco Iris, organización que hace 25 años lucha por los derechos y protección de este sector de la población.

La ministra subrayó además que la prioridad de su cartera serán las políticas públicas “que favorezcan la vida desde la concepción” y dejó clara su postura contra la interrupción voluntaria de los embarazos y los derechos reproductivos de la mujer. “En lo que depender del Gobierno, sangre inocente no será derramada en este país. Este es el ministerio de la vida”, sostuvo al tomar como propios los discursos de las organizaciones antiderechos del país.

Hace un mes, la ministra adelantó que patrocinará un proyecto de ley en el Congreso que califica al aborto como delito grave, dispone penas de cárcel efectivas para mujeres que interrumpen sus embarazos y prevé el pago de un subsidio a las víctimas de violación que opten por tener a sus hijos.

“Me siento en casa, con los defensores de la familia, de la vida y de los Derechos Humanos. El Estado es laico, pero esta ministra es terriblemente cristiana. Creo en los designios de Dios”, insistió Alves, mientras afirmaba que durante su gestión pondrá fin al “adoctrinamiento ideológico” de niños y adolescentes.

La ministra había estado en el ojo de la tormenta por otros dichos conservadores que refuerzan mandatos patriarcales, a contramano del empoderamiento de las mujeres que marcó estos últimos años en todo el mundo. Alves había considerado recientemente que las mujeres “nacieron para ser madres” y que, en un modelo ideal de sociedad, deberían poder quedarse en casa y ser mantenidas por sus maridos.

Al frente de una de las carteras más delicadas del profundamente conservador gobierno de Bolsonaro -que asumió sus funciones el 1 de enero-, Alves es una de las dos únicas mujeres del nuevo gabinete de 22 ministros, en el que siete de ellos son militares.