Los buitres y la importancia del Brics

Argentina

Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los llamados Brics, realizarán mañana una cumbre en Fortaleza y son parte del esfuerzo para lograr una multipolaridad real. Argentina ha sido invitada al encuentro y se espera allí no sólo un pronunciamiento contra los fondos buitre, sino un mecanismo concreto para lidiar con ellos. El sábado, Vladimir Putin estuvo con Cristina Fernández de Kirchner.

Presidencia argentina

Martín Granovsky – Página 12 (Argentina)

Fue un día a puro guiño en el que los participantes del juego evitaron mencionar por nombre y apellido a los dos blancos de crítica: Estados Unidos y la Unión Europea, en el caso del presidente ruso Vladimir Putin, y Estados Unidos y el Reino Unido, en el caso de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner.

A la noche, en los brindis celebrados en el Museo del Bicentenario, junto a la Casa Rosada, Putin criticó lo que la traducción expresó de modo muy castizo como “doble rasero”. Pareció una alusión a los cuestionamientos contra la intervención directa o indirecta de Rusia en Ucrania. “Al doble rasero le llamamos doble estándar”, dijo rápido la Presidenta. Como durante el día otros dos temas surcaron los encuentros entre ambos –la disputa sobre Malvinas y el problema de la deuda y los fondos buitre– es probable que la ironía presidencial haya apuntado hacia allí.

El fútbol puso su marco. Putin estuvo ayer con la presidenta de uno de los países finalistas del Mundial y presenciará hoy en Río el partido definitorio en el Maracaná entre la Argentina y Alemania. El fútbol es, para Rusia, la oportunidad de una vidriera más al servicio de su diplomacia. En 2018 será sede del próximo Mundial.

Sin embargo, Putin no desafió del todo a Washington, en buena medida porque no puede, dada la disparidad entre ambos países, y en buena medida porque tal vez no lo desee: Estados Unidos y Rusia comparten la preocupación por el terrorismo fundamentalista que ya se ensañó con el territorio de ambos. En cuanto a la Presidenta, tampoco lo hizo. Rusia puede servirle a la Argentina para afirmar su diversificación pero no le basta para terciar en Estados Unidos cuando el país afronta una de las etapas más delicadas del frente externo por una negociación difícil en la que, al mismo tiempo, busca llegar a un acuerdo que no perjudique a quienes ya aceptaron el canje y procura esquivar el default.

La diversificación de relaciones también estuvo presente en las conversaciones privadas y en las declaraciones públicas. En las últimas, tanto Putin como Cristina acudieron a una palabra: multipolaridad. Alcanzar un mundo multipolar sería para ambos jefes de Estado la situación deseable.

Nacido en octubre de 1952, Putin todavía ni cumplió los 62 años y es uno de los políticos más experimentados del mundo. Ya fue presidente de Rusia en dos períodos entre 2000 y 2008 y luego primer ministro del presidente Dimitri Medvedev hasta que volvió a presentarse y ganó otra vez la presidencia, en 2012, con el 63 por ciento de los votos. Es el jefe de un largo ciclo político que incluso supera al del Partido de los Trabajadores en Brasil (Lula asumió el 1 de enero de 2003) y al del kirchnerismo, que comenzó el 25 de mayo de 2003. En ese mismo período el gigante norteamericano pasó por el fin de la era demócrata de Bill Clinton (1993-2001), la experiencia republicana de George Bush (2001-2009) y la gestión demócrata de Barack Obama, iniciada el 20 de enero de 2009 y con fecha de vencimiento el mismo día de 2017.

El viaje de Putin está hilvanado dentro de una gira por América latina que comenzó en Cuba y terminará en Brasil.

“Los Brics son parte del esfuerzo de distintos países por formar polos de poder que le den certeza real a la mayor multipolaridad buscada. Si por fin crean un banco propio, su poder será más palpable”

Putin llegará hoy a Brasil para ver la final de la Copa del Mundo, reunirse con la presidenta Dilma Rousseff y participar el martes de la inauguración de la cumbre de los Brics, el grupo de potencias emergentes que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Cristina declinó la invitación de Dilma a ver la final. Alegó su enfermedad y el primer año de su nieto Néstor. Pero estará el 15 en Brasil. Los Brics son parte del esfuerzo de distintos países por formar polos de poder que le den certeza real a la mayor multipolaridad buscada. Si por fin crean un banco propio, su poder será más palpable.

Del mismo modo que lo hizo para definir la relación con la Argentina, Putin utilizó el adjetivo “estratégica” cuando describió la cooperación con Brasil en una entrevista de la agencia rusa Itar Tass.

Incluso recordó el líder ruso que Moscú apoya el reclamo brasileño de contar con un asiento fijo en el Consejo de Seguridad, si es que algún día el organismo de elite que integran Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido, Francia y China llegase a ampliarse.

Sobre los sectores de cooperación económica con Brasil, Putin mencionó inversiones en energía, ingeniería e industria farmacéutica, en este último caso especialmente en desarrollos para la lucha contra el cáncer. Y al momento de poner un ejemplo citó el área energética. Habló del trabajo conjunto en petróleo y gas de la firma rusa Rosneft y la brasileña HRT en exploración y explotación de la cuenca del río Solimoes. También dijo que en el estado sureño de Santa Catarina la empresa Power Machines está trabajando en la producción de turbinas para producir más de 100 megavatios con destino al mercado brasileño y a otros países del Mercosur.

La energía, tema recurrente entre Putin y Cristina y entre sus equipos, es uno de los componentes centrales de la política interna y exterior de Rusia. Medvedev no sólo fue presidente y primer ministro. También ocupó la titularidad de Gazprom, el gigante ruso de petróleo y gas.

Ver el presente en clave de Guerra Fría parece una lectura simplota de la historia y puede ocultar el pasado. Un solo ejemplo: para la Argentina el período más productivo con Moscú en términos comerciales fue justamente la Guerra Fría, cuando la Unión Soviética compraba el trigo argentino como hoy China compra la soja y, a cambio, llegó a respaldar a la dictadura y a ser respaldada por la dictadura cuando Estados Unidos le quisieron imponer un embargo cerealero.

Hoy la confrontación con riesgo nuclear mutuo está lejos y ya no hay dictadura por acá ni gobierno del Partido Comunista por allá. Sólo se trata de vivir con la mayor autonomía posible en un mundo complejo que cada tanto requiere de los estados, en su escala respectiva, algún guiño para diversificarse y sobrellevar los momentos amargos. ¿Guerra Fría? Ni por Putin.

Alejandro Horowicz – Tiempo Argentino (Argentina)

El encuentro Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, al que concurrirá la presidenta, será el escenario privilegiado del rumbo K. Hasta ahora el gobierno nacional viene cosechando apoyo declamativo, se trata de alcanzar ahora las “efectividades conducentes” que reclamaba don Hipólito Yrigoyen. Un mecanismo financiero que impida el temido default. Si el fallo Griesa no se topa con una decisión política mayor, el 30 de julio los fondos buitre obtendrían su bandera de victoria. Ese fallo nos hace saber que el contrato original (el de los títulos defaulteados) resulta inmodificable. Ese planteo jurídico ultraconservador no sólo tira abajo el acuerdo con el 92% de los bonistas, también vuelve materialmente  imposible su cumplimiento con los demás.  Si alguno de los tenedores de los títulos rechaza el nuevo acuerdo todo se derrumbaría, ya que sus derechos no serían menos legítimos que los protegidos por la Corte de Nueva York. 

Entonces, la sentencia incumplible abre paso a un
negocio posible. Los rumores sobre una oferta que resuelva la crisis llegaron a la prensa. En la última columna dominical de Joaquín Morales Solá leemos: “Un conocido banco norteamericano está liderando una posible solución al caso de los holdouts. Ofreció comprar por unos 8500 millones de dólares toda la deuda en juicio, que son unos 11.500 millones de dólares. Recibiría bonos que podría colocar al 7 por ciento anual en un mundo con las tasas en el subsuelo.” 

Ese es el único modo en que la sentencia Griesa recupera visos de realidad. Un solo tenedor negocia todo el paquete, nadie queda afuera, y por tanto la invalidación del “nuevo acuerdo” resulta imposible. El banco en cuestión  no haría esto exactamente a título gratuito. Amén de la jugosa comisión que embolsaría, resuelve una compleja situación jurídica. Es que los beneficiarios del acuerdo anterior, el famoso 92%, abandonarían la vía judicial para recuperar los fondos que el gobierno depositara en un Banco de New York. Recordemos, si bien Griesa no lo embargó, tampoco permitió que el banco pagara. Y los damnificados responsabilizan al banco, situación que lo inquieta de sobremanera. 

“El encuentro Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, al que concurrirá la presidenta, será el escenario privilegiado del rumbo K. Hasta ahora el gobierno nacional viene cosechando apoyo declamativo, se trata de alcanzar ahora las “efectividades conducentes” que reclamaba don Hipólito Yrigoyen”

De modo que dos perspectivas con distinto soporte político permitirían al gobierno capear la borrasca. Una requiere de una compleja ingeniería política financiera donde el BRICS no sólo respalda al gobierno nacional, sino que organiza un instrumento financiero que asume como propia la solución del conflicto con Griesa. Si las críticas al orden financiero global, en particular a su doble rasero, que Vladimir Putin verbalizara en su visita a Buenos Aires, abandonara el universo de las amabilidades diplomáticas, y tuviera consecuencias políticas, esta sería una oportunidad única. No sólo coinciden los tiempos, la multipolaridad requiere nuevos instrumentos, y esta es la posibilidad de darlos a luz. 

La segunda vía, en cambio, no sólo contará con el auspicio de la bancocracia global; el 40,9% que rechaza el comportamiento de Cristina ante los fondos buitre será definitivamente feliz. No queda claro cuál será el comportamiento del gobierno; según Morales Solá, la presidenta no decidió. Y difícilmente lo haga antes de que finalice la reunión del BRICS. Lo cierto es que la semana que viene ese dato se despejará, y terminará quedando claro si en medio de la crisis global los nuevos protagonistas hacen valer su lugar en el concierto internacional, o si sencillamente terminarán aceptando sumarse al programa que la bancocracia global tiene en curso. 

Para que se entienda. Un deudor hipotecario español que ha perdido su casa, como su valor de mercado sigue siendo inferior al monto que le reclama el banco, tiene que afrontar con el resto de su pago como nueva deuda. En los Estados Unidos, una vez entregada la propiedad finalizaba su responsabilidad legal, en Europa no. A nadie se le escapa que los bancos europeos sanearon sus carteras con fondos públicos, se trata de saber entonces si esa confiscación tiene algún tipo de límite, o si sólo se trata de maximizar las ganancias extraordinarias de los bancos. 

 

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