Los 88 de Fidel

Cuba

Ya no ocupa cargos oficiales ni en el gobierno ni en el partido, pero sigue siendo el líder de la Revolución Cubana. A sus 88 años, hay ciudadanos que desean con fervor que llegue a los 120. Hoy se celebra su nacimiento, ocurrido en 1926, cuando nadie imaginaba que ese niño podría convertirse en el máximo referente de la lucha antiimperialista en América Latina. 

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Roberto Ortiz del Toro – Al Día (Cuba)

Aquel alumbramiento en Birán, un punto geográfico de la provincia de Holguín, el 13 de agosto de 1926, trajo al mundo a Fidel Castro Ruz, para regocijo del matrimonio formado por Angel y Lina.

Nadie podría imaginar entonces que ese niño, con el paso del tiempo se convertiría en un joven abogado que lucharía por cambiar los destinos de su amada Cuba, y encabezaría con ese propósito el asalto al cuartel Moncada, la expedición del Granma, y la guerra de guerrillas que triunfaría el primero de enero de 1959, trayendo la libertad a la patria.

El Comandante en jefe Fidel Castro Ruz, líder histórico e indiscutible de la Revolución cubana, ha hecho de la modestia un rasgo esencial de su vida, y su personalidad se inserta por derecho propio entre los hombres relevantes a escala universal, reconocido así tanto por sus seguidores, como por sus detractores.

Fidel es Fidel, y aunque ya no ocupa cargos oficiales en el Partido o el Gobierno cubanos, sigue siendo referente obligado de ejemplo de luchador antiimperialista, defensor a ultranza de la paz, la amistad y la solidaridad entre los pueblos.

“Sea pues este 13 de agosto, una jornada de homenaje, reconocimiento y felicitación a aquel niño nacido en Birán en 1926, y que con el paso del tiempo devino Comandante en Jefe de la Revolución cubana y, por derecho propio, se convirtió en Comandante de la esperanza latinoamericana”

Por estos días se desarrollan jornadas dedicadas al cumpleaños 60 del extinto presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías y el 88 de Fidel, justo reconocimiento y homenaje a esos dos extraordinarios hombres que sostuvieron una entrañable amistad, y tanto han hecho por la integración de los pueblos de América Latina en la patria grande que soñó Bolívar.

En Cuba, y en particular en Birán, se realizan cada año alrededor de la fecha del 13 de agosto, actividades especiales para un cumpleaños que el  pueblo dedica a Fidel, como expresión de gratitud eterna. 

Coincide la fecha con el natalicio también del Héroe de la República de Cuba René González Sehwerert, uno de los cinco antiterroristas cubanos, nacido en Chicago,  Estados Unidos,  en el año 1956. En cierta ocasión Fidel dijo sentirse privilegiado por compartir la fecha de nacimiento con René.

Sea pues este 13 de agosto, una jornada de homenaje, reconocimiento y felicitación a aquel niño nacido en Birán en 1926, y que con el paso del tiempo devino Comandante en Jefe de la Revolución cubana y, por derecho propio, se convirtió en Comandante de la esperanza latinoamericana.

Leticia Martínez – Cubahora (Cuba)

“Mira, mamá, es Fidel”. Dice Carmen, mientras apunta al afiche que cuelga con imanes a un costado del refrigerador. Ella no levanta una cuarta del piso pero conoce a Fidel; lo tutea como a un abuelo más. Y entonces me recuerdo haciendo lo mismo allá en Santa Clara, cuando entraba a la cocina de la casa y allí estaba también su foto. Y quizás lo hizo mi madre por allá por los sesenta cuando aprendió que gracias a Fidel, su madre, nuestra abuela, había aprendido a escribir.

Cierto es que estos pasajes familiares pueden parecer raros para algunos, quizás hasta una exageración de quien escribe. Pero, a los que nacieron de este lado del Sol, les suena cotidiano el hecho porque ese hombre que parecía inmenso con aquella barba, en botas siempre, aquel hombre tierno en manos de los niños, pero temerario frente al peligro, se coló en la vida cotidiana de la mayoría de los cubanos desde aquellos tiempos en que “culpó” al Apóstol por la “herejía” del Moncada. Más de 60 años después, como diría mi vecina, Fidel “es uno más en mi libreta”.

Y así, llevamos décadas “conviviendo” con él, en sus maratónicos discursos; en sus recorridos por el país, dicen que estuvo hasta “donde el jején puso el huevo”; en su buena manía de andar resolviéndole el problema a la gente; en sus presentaciones legendarias en cualquier escenario del mundo; en sus soluciones para todo, aún lo recuerdo en aquel Congreso de la FMC enseñando cómo funcionaban las ollas arroceras que luego inundarían las cocinas cubanas; en su preguntadera a Rubiera, el meteorólogo, cuando aparecía con el nuevo ciclón de la temporada; en su desparpajo con Chávez mientras ideaban una América diferente; en los avatares de su salud, como aquella vez que tropezó en la Plaza del Che en Santa Clara y medio barrio se puso a gritar; y finalmente en sus escritos, en las fotos de sus encuentros con tantas personas que recibe, en donde uno escudriña hasta el más mínimo detalle para decirnos luego con alivio que “ha envejecido, pero está lúcido y bien”.

“Queremos seguir en su compañía, queremos que siga allí en alerta, queremos seguir siendo diferentes porque lo tenemos a él y que fuera de nuestra tierra nos sigan preguntando: ‘¿tú eres de la Cuba de Fidel?’. Por eso, que llegue más allá de los 120”

Pues aquel niño de Birán estará cumpliendo 88 años este 13 de agosto. Y aunque es sabido su rechazo a los homenajes, pocos podrán pasar por alto este miércoles a quien se enroló de líder en la avalancha de luz que puso a salvo a este archipiélago. Cuentan que a las dos en punto de la madrugada del aquel mismo día de 1926, nació Fidel Alejandro Castro Ruz quien, como lo narró Katiuska Blanco en Todo el tiempo de los cedros, “era un niño vigoroso de doce libras de peso, que ensanchó sus pulmones a la primera bocanada de aire de los pinares y se dispuso a sus días con la misma vehemencia de vida, pasión de hacer y exuberancia natural que lo rodearon cuando los haitianitos del batey se apresuraron en la maleza por hojas de yagruma y verbena con que enjuagarlo a esas horas, para la tersura de la piel y los buenos augurios”.

Como desde aquella madrugada los buenos augurios lo han acompañado siempre, este décimo tercer día de agosto le deseamos muchos años más de vida. Queremos seguir en su compañía, queremos que siga allí en alerta, queremos seguir siendo diferentes porque lo tenemos a él y que fuera de nuestra tierra nos sigan preguntando: “¿tú eres de la Cuba de Fidel?”. Por eso, que llegue más allá de los 120, pues si los entendidos dicen que el ser humano puede vivir potencialmente 120 años, ¿qué no puede lograr él?

Por lo pronto, Carmen lo sigue identificado cuando lo ve en una foto o en el televisor a cada rato. Ella quizás continúe la tradición familiar de “los abrazos de Fidel”, esa que inauguró mi abuela cuando enseñaba a mi hermano a abrazar como lo hacía él: “fuerte y con palmaditas en la espalda”. Así lo seguimos viviendo del lado de acá del mar, donde la fiesta se multiplica porque el Comandante está de cumple: 88 y seguimos contando…

 

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