«Lo quieren mantener preso»: la Justicia le negó otra vez la salida a Lula

Con un fallo fugaz, el presidente del Supremo Tribunal Federal, Antonio Dias Toffoli, revocó la resolución que autorizaba la libertad de Lula Da Silva. A pedido de la Fiscalía General, Toffoli dejó sin efecto la medida cautelar que había emitido apenas cuatro horas atrás el juez Marco Aurélio Mello. El presidente electo, Jair Bolsonaro, celebró la sentencia y el Partido de los Trabajadores denunció que “no quieren soltar a Lula porque tienen miedo de verlo suelto”.

Mello había ordenado la liberación de los presos con recursos pendientes de resolución, una medida que beneficiaba a 169.300 personas en Brasil, incluido al expresidente, que está en la cárcel de Curitiba cumpliendo una pena de 12 años y un mes de prisión en una causa sin sentencia firme. El PT ya había presentado el pedido de liberación de Lula, pero entonces llegó el fallo de Toffoli.

«Concedo la suspensión de la medida cautelar para suspender los efectos de la decisión anunciada el día de hoy», escribió Días Toffoli al enterrar la liberación del exmandatario. El magistrado agregó que dejaba sin efecto la medida de Mello hasta que el STF vuelva a tratar el próximo 10 de abril, en sesión plenaria de sus 11 miembros, la cuestión del encarcelamiento después de un fallo de segunda instancia, decidido por el propio STF en 2016.

El PT salió rápidamente a cuestionar la sentencia de Toffoli, que relacionó con una “persecución política”, en el marco de “fuertes presiones”. «Lo que vimos ayer fue articulación fuerte del sistema brasileño para no dejar a Lula salir en libertad», afirmó la presidenta del partido Gleisi Hoffmann a los periodistas cerca de la sede policial donde Lula está recluido desde abril.

Para la presidenta del PT, el fallo de Toffoli marcó el tenor “político” del encarcelamiento de Lula, quien hubiese salido en libertad en vísperas de la asunción del ultraderechista y ex militar Jair Bolsonaro. «Con certeza Lula incomoda mucho al grupo que está ahí y que se apoderó de Brasil. Él es la antítesis de lo que esta gente va a hacer con el pueblo brasileño. Por eso esa neurosis en mantener a Lula preso sobre cualquier decisión», apuntó Hoffmann.

Bolsonaro sí se alegró con la noticia y no dudó en publicarlo por redes sociales. “Felicitaciones presidente del Supremo por derribar una cautelar que podría poner en riesgo el bienestar de nuestra sociedad”, lanzó desde Twitter el ex capitán de reserva del ejército, quien reivindicó la dictadura y la tortura en más de una oportunidad.

El ultraderechista había prometido también que Lula iba a «pudrirse en prisión» durante la campaña presidencial en la que representó al PSOL. Cuando asuma, su ministro de Justicia será Sérgio Moro, responsable de la condena en primera instancia de Lula y emblema de la operación Lava Jato.

No es la primera vez que la situación de Lula origina un embrollo judicial. El domingo 9 de julio, un juez de turno de un tribunal de segunda instancia ordenó su liberación, pero la medida fue contrariada por otro magistrado.