Lo no dicho de la reforma energética mexicana

La Constitución mexicana será cambiada para permitir el acceso de las transnacionales a los hidrocarburos del país. Esto si se concreta la propuesta del presidente Enrique Peña Nieto, a la que se oponen las fuerzas políticas que conducen Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas, y que es respaldada por el histórico Partido Revolucionario Institucional. ¿El pueblo está informado sobre la implicancia de estos cambios?

De acuerdo con una columna en La Jornada, escrita por José Blanco, esta reforma es ilegítima, justamente porque “el pueblo de México desconoce absolutamente de qué se trata la reforma que cambiará profundamente la Constitución Política que la sociedad mexicana se dio en 1917”.

“Cuauhtémoc Cárdenas ha venido insistiendo en que la iniciativa de reforma energética del actual gobierno carece de legitimidad política. Una verdad evidente, referida a unos hechos que están frente a nuestros ojos”, asevera.

Plantea: “¿Está el pueblo de acuerdo en que se modifique su pacto político? No podemos saberlo porque el pueblo no ha hablado. Aunque empieza a hacerlo”.

“En los próximos días sabremos si el gobierno quiere una reforma legítima o una que corra su suerte y ponga acaso al país en una tensión que se agregará a las mil tensiones acumuladas, producto de la inseguridad social, la inseguridad pública, la corrupción, la impunidad en que habita el sistema judicial, la impudicia con que los funcionarios se reparten altas prebendas en un país de profundas pobrezas, la inseguridad frente a los embates naturales, la progresiva ausencia del Estado en amplias regiones del país, los reclamos sociales con violencia creciente que cotidianamente documentan los medios; son una parte de la dinamita que acumula la nación cotidianamente”, expresa el autor.

El texto habla de una eventual mayor tensión. Es que aquí se pone en juego una cuestión de soberanía y que Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa que será afectada por la reforma –aunque Peña Nieto asegura que no se privatizará ni venderá el crudo-, aporta el 37 por ciento de los recursos fiscales.

Lo no dicho, lo oculto, la falta de explicación sobre los supuestos beneficios que traerá la reforma para la población son parte de la argumentación de esta opinión.

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