«Lo mataron miembros de las Fuerzas Armadas», conmoción por una «ejecución extrajudicial» e «intento de desaparición» de un exguerrillero de las FARC

Mientras el gobierno de Iván Duque intentaba negar lo sucedido, un general de Ejército colombiano admitió que un grupo de militares asesinaron a un exguerrillero de las FARC que se había acogido al proceso de plan el Colombia. El crimen de Dimar Torres, cuyo cuerpo había sido encontrado con signos de tortura, había desatado un fuerte rechazo de las fuerzas opositoras durante el fin de semana. El Ministerio de Defensa negó el crimen e intentó culpar a la víctima, pero ahora el general Diego Villegas develó que se trató de una ejecución extrajudicial.

«No mataron a cualquier civil; mataron a un miembro de la comunidad. Lo mataron miembros de las Fuerzas Armadas», asumió Villegas, jefe de la Fuerza Vulcano, en un acto público celebrado el sábado en Catatumbo, donde se produjo el crimen el 22 de abril en el municipio de Convención.

En medio de las denuncias por el accionar de las FF. AA. en tiempos de paz, el ministro de Defensa, Guillermo Botero, alegó dos días después del asesinato que un cabo del Ejército había respondido a un supuesto ataque de Torres, quien habría querido quitarle el fusil. «En la refriega se disparó el fusil, esta persona quedó herida y posteriormente falleció», explicó Botero a periodistas. Sin embargo, habitantes del municipio de Convención encontraron su cadáver con signos de mutilación genital.

Según el senador del partido FARC Carlos Lozada, tras la desaparición de Torres los habitantes de la aldea ingresaron a un campamento del Ejército y «encontraron la fosa que los soldados estaban cavando para enterrar a este compañero y luego hallaron también el cadáver dentro del predio».

La versión del ministro contrastaba con la de testigos del lugar, pero ahora fue un militar el que reveló la mentira. «Lo lamento en el alma y en nombre los 4.000 hombres que tengo el honor de comandar, les pido perdón. Esto no debió haber pasado y esto no obedece a una acción militar», señaló Villegas, quien según la ONG Human Rights Watch está implicado en una investigación por el homicidio de un campesino en 2008.

En ese marco, el Senado ya radicó un debate de de moción de censura contra el ministro Botero, quien se resistió a abandonar su puesto. «No tengo por qué renunciar, no estoy involucrado en ningún hecho (…) La versión que yo di era la verdad formal en ese momento y fue la versión que dio el cabo Gómez», sostuvo en una declaración a los medios. Sin embargo, la Comisión de Paz del Congreso concluyó en su primer análisis de campo “ que se trata de ejecución extrajudicial, intento de desaparición, y crimen contra el acuerdo y el proceso de paz», escribió el senador Iván Cepeda.

La Fiscalía, por su parte, también cree que se trató de un homicidio. El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, informó que la necropsia y pruebas técnicas revelaron que el exguerrillero fue baleado cuatro veces y anunció que pedirá la captura del cabo Daniel Gómez. Martínez no vinculó a otros militares en la investigación, pese a que pobladores aseguran que varios soldados intentaron enterrar el cuerpo del exguerrillero cerca del lugar donde acampaban.

En total de 128 excombatientes de las FARC han sido asesinados desde la firma del acuerdo de paz en noviembre de 2016 hasta principios de abril, según la estatal Agencia para la Reincorporación y la Normalización. Las autoridades señalan como los mayores agresores a disidentes de la disuelta guerrilla, grupos narcotraficantes y a rebeldes del Ejercito de Liberación Nacional (ELN), la única guerrilla activa reconocida en Colombia.

El partido FARC ha denunciado con insistencia la falta de garantías de seguridad para los exguerrilleros, tras la firma del pacto que puso fin a un conflicto de medio siglo.