“Llegan como animales buscando las riquezas de nuestra tierra”, indígenas denuncian un aumento de la minería ilegal

La minería ilegal, una de las principales causas de destrucción del medio ambiente en la selva amazónica, se expandió un 30% el año pasado en las tierras protegidas de los indígenas yanomami, devastando el equivalente a 500 campos de fútbol, según un informe publicado por asociaciones indígenas. Ese aumento elevó la cantidad total de tierra deforestada por la minería ilegal en la reserva de los yanomami en el norte de Brasil a 2.400 hectáreas, más de siete veces el tamaño del Central Park de Nueva York, sostuvo el documento.

La minería ilegal de oro y diamantes es un gran negocio en la Amazonía y, según el informe, se aceleró en las tierras de los yanomami en 2020, cuando la pandemia de coronavirus llevó a las autoridades medioambientales a reducir las operaciones de control. “El agua está sucia, el río está amarillo, todo está plagado de agujeros. Los mineros ilegales son como cerdos”, dijo el chamán yanomami Davi Kopenawa, jefe de uno de los grupos que impulsan el informe, la Asociación Hutukara Yanomami (HAY).

“Llegan como animales hambrientos, buscando las riquezas de nuestra tierra. Se está expandiendo muy rápido. Está llegando justo al corazón del territorio yanomami”, dijo en un comunicado.

Kopenawa dijo que su comunidad temía un conflicto con los mineros, que suelen estar armados. En junio, mineros ilegales mataron a tiros a dos jóvenes yanomami, y HAY advirtió que las tensiones podrían escalar en un “ciclo de violencia”. El mes pasado, los mineros atacaron la aldea indígena de Helepe, lo que provocó enfrentamientos que dejaron a un indígena herido y a un minero muerto, según el grupo.

Los yanomami, conocidos por sus pinturas y perforaciones faciales, estuvieron aislados del mundo moderno hasta mediados del siglo XX. Sostienen conflictos con los mineros ilegales desde la década de 1970.

Junto con enfermedades como el sarampión y la malaria, los conflictos diezmaron a la población yanomami, que asciende en la actualidad a unos 27.000 individuos. Las autoridades indígenas también advirtieron que existe el peligro de que los mineros ilegales con covid-19 infecten a los miembros de los yanomami.