Economía informal

Bolivia

El libro «Economía Popular en Bolivia: Tres Miradas» presenta el debate en torno a la dinámica económica actual del país. Los autores abordan el ascenso social de gran parte de la población con «trabajo informal» de manera etnográfica. Analizan la nueva elite criolla- mestiza, la incidencia del corporativismo, la minería como fuente laboral y la renovada construcción edilicia del Alto. 

Richard Canaviri- La Época (Bolivia) 

Se ha puesto de moda hablar de economías populares durante los últimos años, en especial, en el ambiente de la intelectualidad boliviana tan seducido por la actual coyuntura política. Se habla de actores aymaras exitosos que están en diferentes rubros de la economía, por ejemplo, se los encuentra en el comercio libre, la importación de mercadería, el transporte pesado, la minería cooperativista, y tantos otros integrados a la informalidad económica. Hoy emergen como nuevas élites aymaras y se los conoce, en su lengua, como qamiris (ricos). Son estos actores populares que con sus propias lógicas conviven con el mercado capitalista y competitivo.

El libro Economía Popular en Bolivia: Tres Miradas, se presenta como alfiler de debate, circunscrito a la dinámica económica actual. Los autores buscamos exponer, y explorar de manera etnográfica, los múltiples y dinámicos procesos de la ascendente economía popular. Se la entiende de la siguiente forma: “la economía popular es como aquel que expresa una dimensión país, en la que los actores económicos afirman un sistema económico propio en expansión con modalidades de operación socio-económicas, acumulación y reinversión, que se anclan, articulan y potencian las múltiples dimensiones y posibilidades locales, a la vez son participes con economías trasnacionales. Estas se desenvuelven bajo redes sociales que tienen esa lógica de convivencia con lo local, son estructuras socio culturales”.

La economía popular en Bolivia: tres miradas

Nico Tassi despliega, junto a su colectivo “Vas a Disculpar”, el capítulo uno: “El sistema económico popular. Consolidación y expansión popular en Bolivia”. El artículo aborda a los actores económicos populares que articulan un sistema económico a medida país, anclado en las limitaciones y posibilidades locales. Se destaca la forma en que estos actores económicos han ido apostando y reinvirtiendo paulatinamente en sus actividades económicas y en sus estructuras sociales, logrando desarrollar prácticas de auto-gestión; también sus prácticas de apropiación de la economía global delinean un sistema económico inédito. Toda esta investigación se lo realiza a partir de comerciantes de Oruro, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.

» El artículo aborda a los actores económicos populares que articulan un sistema económico a medida país, anclado en las limitaciones y posibilidades locales. Se destaca la forma en que estos actores económicos han ido apostando y reinvirtiendo paulatinamente en sus actividades económicas y en sus estructuras sociales, logrando desarrollar prácticas de auto-gestión «

Alfonso Hinojosa y Germán Guaygua analizan las “Economías populares transnacionales en espacios y dinámicas festivas en el altiplano paceño”. Se toma dos fiestas transnacionales del altiplano paceño y sus implicaciones tanto en lo local como en lo global. Las festividades patronales de Sica Sica (Provincia Aroma) y de Guaqui (Provincia Ingavi) concentran porcentajes significativos de emigración interna, dedicada a la importación y al comercio; la emigración trasnacional, a Buenos Aires y Sao Paulo, es de carácter de especialización en el trabajo textil. En estas festividades patronales se evidencian de manera explicita los momentos o ciclos económicos y sociales por los cuales estas comunidades van atravesando en su vinculación, desde lo local con lo global de la economía, ya sean en nichos laborales trasnacionales o en dinámicas comerciales, al mismo nivel. Para estos autores la fiesta es el escenario donde se visibilizan y entretejen distintas trayectorias económicas de las élites populares aymaras, proyectándose a nivel nacional e internacional. La fiesta no solamente es el despilfarro de dinero, sino que se presenta como el espacio donde se hace visible la movilidad social y la acumulación frente a la sociedad colectiva. Las trayectorias de sectores migrantes vinculan lógicas de la comunidad de la cual provienen y además articulan relaciones transnacionales con las que se relacionan.

Mi persona aporta con el artículo titulado “La gente piensa que dormimos en colchón de Plata”, un estudio sobre los cooperativistas mineros.

Para que el querido lector pueda entender mejor el tema desarrollaré el contenido del mismo, pero también se hará mención a aspectos que no están contemplados en el libro.

El cooperativismo en Bolivia

La actividad minera Boliviana tuvo diferentes matrices históricos a lo largo de su contexto. En la época colonial los centros mineros llegaron a constituirse en enclaves en el interior de un mundo donde su mano de obra fue esencialmente indígena. Los campesinos de esa época no tuvieron la iniciativa de trabajar por cuenta propia en las minas, puesto que eran forzados a ello, y la actividad laboral monetaria no constituía una parte principal en la reproducción de las comunidades, ya que la población que habitaba en el área rural se dedicaba generalmente a la agricultura y el pastoreo. Es importante notar que, en la época pre–colonial, la explotación del oro, en nuestra región, solamente se realizaba en tanto constituía parte del ornamento simbólico de los indígenas, careciendo de valor monetario. Ya con la llegada de los españoles el trabajo de la minería tuvo mayor importancia para el otro lado del mundo, para la Corona española, quien redimensionó el valor de los minerales como el oro, la plata y otros metales preciados. Entonces, la producción minera, a partir de la imposición de la sociedad colonial, basada en un nuevo ordenamiento y relaciones verticales entre los advenedizos españoles sobre indígenas (de 1542 hasta 1821), se convierte en el eje central y núcleo articulador de las demás actividades económicas. De esta manera, la actividad extractiva minera pasa a ser un modelo de explotación de la fuerza de trabajo indígena mediante el sistema de trabajo de la mit’a, una institución laboral formal practicada en la época del incario. La misma fue legalizada en 1587 e impuesta a las comunidades indígenas para cumplir con el trabajo obligatorio en las minas de plata de Potosí. Además, en la Colonia la forma de pago era en especies tales como: maíz, coca, charqui y bayeta.

» Los sectores laborales-económicos no solo se restringen al ámbito del trabajo- producción, sino que un conjunto de relaciones sociales y culturales que hace que funcionen. Tal es el caso de los mineros cooperativistas donde no sólo se reduce a la extracción de los minerales, sino que consigo mismo tiene un conjunto de matices sociales «

Pero, junto a los mitayos, existían los yanaconas, mineros calificados, los mingas, que se dedicaban a la extracción y selección del mineral, apareciendo posteriormente los kajchas, que los fines de semana subían cerro rico de Potosí de forma ilegal, sin el consentimiento de los dueños de los yacimientos, a trabajar con sus propias herramientas, para poder sacar un poco de mineral y reclamar algo que les pertenecía por derecho. Quienes costeaban sus insumos eran los trapicheros. Estos acontecimientos históricos demuestran el surgimiento de una economía de autogestión, dentro de la minería, en los sectores populares (indios y kajchas), hecho que abolió paulatinamente la dependencia económica hacia los españoles, en especial, si constatamos que en un principio
sólo ellos podían dedicarse al rubro minero. Por tanto, los que en el pasado hurtaban mineral hoy se convierten en cooperativistas y en dueños de sus propios medios de producción. Se pasó de la dependencia económica a la libertad productiva.

La legitimación de los cooperativistas

Los sectores laborales-económicos no solo se restringen al ámbito del trabajo- producción, sino que un conjunto de relaciones sociales y culturales que hace que funcionen. Tal es el caso de los mineros cooperativistas donde no sólo se reduce a la extracción de los minerales, sino que consigo mismo tiene un conjunto de matices sociales.

La conformación de las cooperativas, en primer instancia, respondió a los ‘lugareños’. Sin embargo, ellos se dedicaban a labores agrícolas, llegando a ser una especie de ‘agro mineros’. Debido al constante seguimiento que necesita el trabajo minero tanto en su inversión y en sus costos de operación, muchos de ellos decidieron vender sus acciones a mineros que ya tienen conocimientos adecuados sobre la explotación minera.

Las cooperativas llegan a constituirse mediante las “redes sociales”, la cual posibilita la inserción laboral. El vínculo social y/o consanguíneo, o el parentesco y las relaciones subjetivas que puedan llegar a tener una persona con un miembro ‘socio’ de la cooperativa, flexibilizan la inserción laboral y tener movilidad social, donde un ‘jornalero’ puede llegar a consolidarse como ‘representante’ o ‘socio’, a corto o mediano plazo. Este actor a la vez sufre una movilidad social ascendente, es decir, la emergencia desde vestir con abarcas (calzados hechos de goma de llanta) a calzados de marca Rebook.

» Hoy, el sector de la cooperativa tiene rasgos singulares que lo hacen diferente a los de cualquier otro tipo de empresa minera, nacional o extranjera. Esta última generalmente destina los recursos económicos extraídos a otros países, mientras que la élite minera cooperativista lo hace al consumo o inversión en diferentes sectores populares «

Por otro lado, la actividad laboral minera depende de la economía de la suerte, de los actos rituales que realizan para hallar las vetas de oro; estos ritos fortalecen la cohesión social y la identidad como minero. Las ganancias que generan dinamizan la economía popular ya que lo destinan en diferentes espacios sociales bienes y servicios generando movimiento económico y por ende empleo.

La hibridación de la economía comunitaria con la modernidad es otro de los elementos singulares de la cooperativa ya que están en constante interacción con el libre mercado, desde la compra de insumos y herramientas de trabajo, hasta su comercialización. En el fondo existe una lógica de funcionamiento colectivo-comunitario tanto en lo económico, como en lo político, social y cultural, donde la toma de decisiones se la realiza mediante asambleas, –consideradas como ente mayor– y donde los dirigentes acatan las decisiones de las mayorías. Los cooperativistas son dueños de su espacio laboral y no perciben ningún tipo de ayuda de instituciones públicas o privadas. Generan empleo directo e indirecto, proveen servicios sociales a las comunidades aledañas, construyen sus propios caminos, escuelas, son micro gobiernos locales. Este conjunto de características y lógicas de funcionamiento permiten que una cooperativa perviva en el tiempo y el espacio.

Hoy, el sector de la cooperativa tiene rasgos singulares que lo hacen diferente a los de cualquier otro tipo de empresa minera, nacional o extranjera. Esta última generalmente destina los recursos económicos extraídos a otros países, mientras que la élite minera cooperativista lo hace al consumo o inversión en diferentes sectores populares, ya sea en la construcción de casas, comercio, fiestas, servicios, etc., lo que trae como efecto el amortiguamiento del desempleo nacional al generarse empleo de forma directa.

La participación de la élite criolla-mestiza, nacional y extranjera, a lo largo de la historia siempre ha visto su participación en rubros económicos de minería, ferrocarril, transporte, y entre otras actividades fructíferas, segregando la participación de los aymaras. Bajo el manto de obreros estos actores fueron insertándose en dichos sectores para luego, en la actualidad, desplazar a esta élite tradicionalista. Los cooperativistas hacen gala de su poder económico ocupando espacios en El Alto, donde empiezan a levantas edificios, aunque también diversifican sus actividades económicas en rubros tales como el comercio, empresas constructoras, etc., lo cual les permite obtener mayores ingresos económicos.

 

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