Relaciones que se recomponen

Cuba  

El fin de las hostilidades de Estados Unidos con Cuba es el paso inicial para la distensión que los países necesitan. A pesar de que siga pendiente la derogación de las leyes del bloqueo, la liberación de los presos cubanos y el restablecimiento de las relaciones permite pensar que el fin del embargo está pronto a convertirse en realidad. El papel del Papa Francisco en las negociaciones fue crucial.

El Presidente norteamericano Barcak Obama y su par cubano, Raúl Castro Ruz

Atilio Borón- Telesur (Venezuela) 

Termina el año con una gran noticia: los tres luchadores antiterroristas cubanos regresaron a casa. Se puso así fin a una flagrante injusticia, que hundió en la ignominia al sistema judicial estadounidense. Y Barack Obama, ante el inocultable fracaso de medio siglo de política hacia Cuba, decidió un cambio de rumbo que si bien no tiene la radicalidad necesaria –para lo cual habrá que lograr que el Congreso derogue la legislación que decreta el bloqueo económico, comercial y financiero de la isla– por lo menos abre la puerta a una serie de cambios que permitirán mejorar las condiciones de vida de la población cubana. No es un dato menor que en su discurso Obama haya prometido que enviaría al Congreso un pedido para derogar esa legislación que se interpone como un obstáculo a su pretensión de normalizar las relaciones diplomáticas con Cuba.

Porque, ¿cómo se podría conseguir ese objetivo si, al mismo tiempo, se le impone a ese país un bloqueo que ha sido condenado en reiteradas ocasiones por la comunidad internacional en la Asamblea General de las Naciones Unidas, por la mismísima OEA, por la Unasur, por la Celac?

 ” Se puso así fin a una flagrante injusticia, que hundió en la ignominia al sistema judicial estadounidense. Y Barack Obama, ante el inocultable fracaso de medio siglo de política hacia Cuba, decidió un cambio de rumbo que si bien no tiene la radicalidad necesaria –para lo cual habrá que lograr que el Congreso derogue la legislación que decreta el bloqueo económico, comercial y financiero de la isla– por lo menos abre la puerta a una serie de cambios que permitirán mejorar las condiciones de vida de la población cubana “

La decisión de Obama será motivo de múltiples análisis e interpretaciones. Pero hay algunas claves que, desde ya, son insoslayables. Una, el resonante fracaso de las políticas convencionales. Dos, el paradojal aislamiento en que se encontró Estados Unidos, reconocido por el secretario de Estado, John Kerry, horas después del discurso presidencial. Aislamiento y creciente animadversión en el hemisferio y escandaloso aislamiento evidenciado, año tras año, en el abrumador respaldo que cosechaba el voto en contra del bloqueo en la Asamblea General de la ONU. Tres, el protagónico papel jugado, según lo señalaran tanto el presidente de Estados Unidos como su homólogo cubano Raúl Castro, por el papa Francisco y el gobierno de Canadá, quienes cumplieron su misión con extraordinaria eficacia y en el más absoluto secreto. Cuatro, la lucha sin pausa de los familiares de “Los 5”, que lograron constituir una poderosa coalición internacional que presionó sin cesar y sin desmayos al gobierno de Estados Unidos y que movilizó voluntades que no cejaron de luchar ni un solo día desde que se produjo la detención de los luchadores cubanos. Cinco, el preocupante cuadro geopolítico internacional que presenta serios desafíos a los intereses estadounidenses en Medio Oriente, con el Estado Islámico –cuya creación les debe mucho a Estados Unidos y el Reino Unido– dando lugar a una masacre de incalculables proporciones; en Asia Central, donde los talibán no cesan de perpetrar atrocidades como las de los niños en Pakistán; en el extremo Oriente (la crisis del Mar del Sur de la China y el riesgo de un enfrentamiento armado con Japón); la progresiva desestabilización de regiones enteras de Africa y, para colmo de males, la perspectiva nada marginal de una eventual confrontación bélica en Europa por la crisis ucraniana, todo lo cual torna altamente aconsejable preservar a América latina y el Caribe como una zona de paz –¡como la única zona de paz!– y en la cual la pretérita ascendencia estadounidense se encuentra seriamente menoscabada. Recomponer relaciones con los países del área, en un marco de respeto e igualdad, se convierte en un imperativo categórico. Habrá que ver si Washington puede, porque los que desde adentro y afuera se opondrán a este proyecto son muchos y muy poderosos

Leer la carta que dirigió Raúl Castro Ruz al pueblo cubano aquí 

 

Editorial- La jornada (México)  

El principio de la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, anunciado ayer en sendos mensajes públicos por los mandatarios Raúl Castro y Barack Obama, constituye un triunfo histórico para la sociedad y el gobierno de la isla, y es un hecho que dará trascendencia a la trayectoria presidencial del segundo.

La normalización incluye, para empezar, el restablecimiento de los vínculos diplomáticos entre ambos estados, rotos desde 1961, y la atenuación, por la Casa Blanca, en el brutal, inhumano e ilegal embargo que desde hace más de medio siglo ha aplicado contra la isla; el inicio de acciones de cooperación en materias de salud, inmigración, combate al terrorismo y al tráfico de drogas; respuesta a catástrofes, incremento del transporte, el comercio, así como la información entre ambos países y la autorización para intercambios turísticos y financieros bilaterales. La eliminación definitiva del bloqueo dependerá del Congreso estadunidense, toda vez que requiere de reformas legislativas, aunque Obama exhortó a los legisladores a emprender una discusión seria y honesta al respecto.

En el espíritu de la normalización, ambos gobiernos acordaron liberar, el de Cuba, al contratista Alan Gross, quien estuvo encarcelado cinco años por intentar la instalación de una red de telecomunicaciones no autorizada, y de un espía anónimo preso durante dos décadas; y el de Estados Unidos, a tres de los cinco agentes de la inteligencia cubana que aún mantenía presos y que fueron capturados en 1998, cuando reunían información sobre actividades terroristas en Miami.

La liberación de los cinco, considerados héroes en su país, constituye además un motivo de celebración para el gobierno y la sociedad, la cual se movilizó en repetidas ocasiones en demanda de su libertad, así como la concreción de la promesa formulada hace más de una década por el ex presidente Fidel Castro de que serían llevados de vuelta a Cuba.

” Del discurso pronunciado ayer por Obama puede concluirse, sin ambigüedad, que el afán de la clase política de su país por asfixiar al gobierno de Cuba por medios políticos, diplomáticos, comerciales y financieros, ha fracasado, como sucedió anteriormente con los intentos de Washington por derrocar a Fidel Castro por vías militares y ataques terroristas “

Del discurso pronunciado ayer por Obama puede concluirse, sin ambigüedad, que el afán de la clase política de su país por asfixiar al gobierno de Cuba por medios políticos, diplomáticos, comerciales y financieros, ha fracasado, como sucedió anteriormente con los intentos de Washington por derrocar a Fidel Castro por vías militares y ataques terroristas. Así lo señaló el propio mandatario estadunidense al reconocer que la política tradicional contra la isla partía de un enfoque obsoleto que fracasó, que no sirve al pueblo estadunidense ni al cubano, que representa cadenas del pasado y que ha implicado un esfuerzo inútil por empujar a Cuba al colapso.

En su
ma, por lo que respecta a Cuba, la hostilidad convertida en política de Estado de Washington ha llegado a su fin –aunque siga pendiente la derogación de las leyes del bloqueo–, y ello ocurre sin que La Habana haya realizado concesión alguna en su modelo político y económico. Como expresó ayer mismo el presidente Castro, el diálogo bilateral secreto que culminó en los anuncios se ha desarrollado sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación cubanas.

Tales anuncios también constituyen un logro de importancia capital para el papado de Francisco, el pontífice argentino que tomó la iniciativa en la mediación entre La Habana y Washington, a fin de lograr la normalización de las relaciones bilaterales, y de la diplomacia canadiense, que coadyuvó en el proceso. Asimismo, el hecho demuestra la justeza de la postura de los gobiernos latinoamericanos, los cuales abogaron durante décadas por el fin de la hostilidad oficial estadunidense contra Cuba.

Obama tiene ante sí, a partir de ahora, el doble desafío de enfrentar el enojo de los sectores más reaccionarios de su país, que han recibido la noticia con palpable disgusto, y de promover en el Capitolio el fin del bloqueo. Pero, con independencia de la suerte que corra en ambas tareas, debe reconocérsele la valentía y la determinación que ha exhibido al emprender un deslinde claro e inequívoco con respecto a uno de los rasgos más vergonzosos y agraviantes –y de los más arraigados– de la política exterior de su país.

 

Editorial- La República (Uruguay) 

Al cabo de 54 años de un bloqueo inhumano e inconducente —patético resabio de los tiempos de guerra fría— la buena voluntad de los dos presidentes, el cubano y el estadounidense, permite avizorar el fin de la absurda situación; liberación e intercambio de prisioneros mediante, EEUU y Cuba se sientan a negociar la reanudación de sus relaciones y el consiguiente fin del embargo.

Se lo mire por donde se lo mire, estamos ante un hecho histórico.

En octubre de 1960, como represalia a las expropiaciones decretadas por el gobierno revolucionario de Fidel Castro, el gobierno de Eisenhower decretó el embargo comercial, económico y financiero contra Cuba. De esa forma, pretendió aislar y ahogar a la isla, con el objeto de lograr la restauración del antiguo régimen.

Durante décadas la política de embargo económico contó con el apoyo fervoroso de sectores del exilio cubano, cuyos votos siempre son decisivos en el estado de Florida, donde está radicada la “contra” cubana. Sin embargo, la postura de estos cubanos-estadounidenses levantó, desde hace tiempo, la oposición de líderes estadounidenses en el sector de los negocios, cuyos intereses financieros hacen énfasis en el argumento de que el libre comercio sería bueno tanto para Cuba como para Estados Unidos.

” Si bien ya había indicios de que una solución al problema estaba próxima, la liberación del contratista estadounidense Alan Gross, detenido en Cuba desde hace cinco años, y la puesta en libertad de los tres espías cubanos (integrantes de “los cinco”) que aún permanecían encarcelados en EEUU fueron el puntapié inicial para la distensión que hoy todo el mundo aplaude “

El embargo comercial hacia Cuba es el más prolongado que se conoce en la historia moderna. Ha sido condenado 23 veces por la ONU, esgrimiendo razones económicas y humanitarias. En la última votación, el 28 de octubre de 2014, con 188 votos a favor, tres abstenciones (Palau, Micronesia e Islas Marshall) y sólo dos en contra —Estados Unidos e Israel—, el máximo órgano de debate de Naciones Unidas reafirmó, entre otros principios, la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en asuntos internos, y la libertad de comercio y navegación internacionales.

Si bien ya había indicios de que una solución al problema estaba próxima, la liberación del contratista estadounidense Alan Gross, detenido en Cuba desde hace cinco años, y la puesta en libertad de los tres espías cubanos (integrantes de “los cinco”) que aún permanecían encarcelados en EEUU fueron el puntapié inicial para la distensión que hoy todo el mundo aplaude.

La gestión del Papa Francisco parece haber sido decisiva para llegar a este principio de solución, pero tampoco hay que olvidar la tarea que en el mismo sentido cumplió nuestro presidente José Mujica cuando negoció el otorgamiento de refugio a los detenidos de Guantánamo.

 

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