Lenín Moreno decretó el estado de excepción en Ecuador: puede sacar militares a las calles y cerrar fronteras

El presidente ecuatoriano Lenín Moreno dictó el estado de excepción en todo el territorio nacional como respuesta a las masivas manifestaciones que se convocaron contra las políticas económicas que acordó con el FMI, específicamente por el aumento del combustible. En los próximos 60 días Moreno tendrá atribuciones para cerrar puertos, aeropuertos y pasos fronterizos, entre otras medidas.

«Con el fin de precautelar la seguridad ciudadana y evitar el caos, he dispuesto el estado de excepción a nivel nacional», dijo Moreno desde el palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo.

Bajo el estado de excepción se puede establecer al territorio ecuatoriano como zona de seguridad, suspender o limitar derechos como el de la libre movilidad o imponer la censura previa para la prensa. También autoriza al gobierno a emplear a militares y policías en el control público. La medida estará vigente durante 60 días, aunque la Constitución permite extenderla luego por otros 30.

Con esta disposición reaccionó el gobierno a las protestas que se replicaron durante los últimos días en rechazo a las medidas económicas anunciadas por el Gobierno en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las manifestaciones se convocaron luego de que el martes Moreno firmara un decreto para eliminar a partir de hoy los subsidios al diésel y a la gasolina «extra», con lo cual el precio está librado ahora a los valores internacionales, con un aumento hasta el 123 por ciento. El galón de diesel aumenta de 1,03 dólares a 2,27, mientras que la gasolina extra, de 1,85 a 2,30 dólares.

«Los derechos se exigen sin perjudicar a los que verdaderamente son fundamentales para el progreso del país, la generación de trabajo, la educación, la libre movilidad, la seguridad de las personas», señaló el gobernante.

A las manifestaciones de los transportistas se sumaron organizaciones sociales, indígenas y estudiantes universitarios que rechazan lo que tildan de «paquetazo».

El mandatario enfrenta las primeras consecuencias del convenio que suscribió con el FMI en marzo para obtener créditos ante el elevado endeudamiento público de la dolarizada economía, un acuerdo que fue rechazado por gran parte de la población en las calles.

Moreno avisó a los manifestantes que no permitirá «imponer el caos». «Ese tiempo ya pasó, ese tiempo se acabó. Debemos abandonar esa costumbre que linda con lo miserable, de tratar de imponer criterios y peor todavía con actos vandálicos y actos de violencia», justificó el presidente.

El paquetazo de Moreno

El listado de medidas incluye también:

*Supresión a los impuestos a la importación.

*Eliminación de aranceles para maquinaria.

*Baja de impuestos a vehículos que cuestan menos de 32 mil dólares.

*Contratos ocasionales se renovarán con el 20 por ciento menos de remuneración.

*Los empleados públicos ya no tendrán 30 días de vacaciones, sólo serán 15.

*Trabajadores de empresas públicas aportarán mensualmente con un dia de su salario.

Las protestas

Sectores del transporte paralizaron el jueves sus actividades en Ecuador en rechazo a alzas de hasta 123% de los precios de los combustibles, cuyos millonarios subsidios fueron eliminados por el gobierno en función de un acuerdo con el FMI.

«Mientras no se dé marcha atrás en las alzas de los combustibles, nosotros no dejaremos de protestar«, resaltó Carlos Guzmán, dirigente de una cooperativa de taxis que se manifestaba en La Marín, en el centro viejo de la capital.

El sector del transporte demanda que se dejen sin efecto los aumentos o compensaciones económicas. «Que reconsidere y derogue» los aumentos, declaró Abel Gómez, líder nacional de los transportistas.

Frente al Banco Central, en el centro de Quito, unas 300 personas, entre ellas estudiantes y opositores, rechazaron el miércoles sin incidentes la serie de reformas, con las que el gobierno aspira recaudar 2.273 millones de dólares al año.

Los manifestantes calificaron de «paquetazo» a los reajustes y con pancartas reclamaron la salida del poder de Moreno por «traidor».