Las primeras medidas de Bolsonaro: bajó el salario mínimo, traspasó cuestiones indígenas y eliminó toda mención al colectivo LGBT

En su primer día como Presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro tomó tres medidas acordes a sus promesas de cambio realizadas en la campaña electoral. Por decreto, el capitán retirado redujo el salario mínimo que se había fijado para 2019, traspasó la demarcación de las tierras indígenas al Ministerio de Agricultura, cuando antes estaba en manos de la Justicia, y borró toda mención al colectivo LGBT del organigrama de gobierno y de las políticas de derechos humanos de Brasil.

Hasta ahora, los asuntos relacionados con la demarcación de tierras indígenas estaban en manos de la Fundación Nacional del Indio (Funai), vinculada al ministerio de Justicia, pero que debía pasar al de la Mujer, Familia y Derechos Humanos.

Con el traspaso, Bolsonaro le entregó dicha cuestión sensible sobre la revisión de la propiedad de las tierras a los propios ruralistas. El ministerio de Agricultura encarna los intereses del sector del agronegocio, en frecuente conflicto con organizaciones de trabajadores rurales sin tierra, con los habitantes de las reservas indígenas y con grupos de protección del medio ambiente.

El ministerio de Agricultura tendrá a cargo las cuestiones relacionadas con «la reforma agraria, la regularización de la propiedad en áreas rurales en la Amazonía Legal (territorio que excede el estado de Amazonas propiamente dicho), las tierras indígenas y las quilomblas (tierras de exesclavos fugitivos)», indica la nueva resolución.

«¿Vieron? El desmembramiento ya empezó. La Funai ya no es más responsable de la identificación, delimitación, demarcación y registro de tierras indígenas», tuiteó la líder indígena Sônia Guajajara, que en las elecciones de octubre fue candidata a vicepresidenta del candidato Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (Psol).

Además, Bolsonaro aumentó el salario mínimo de los trabajadores solo 44 reales, que su antecesor había fijado en 954 reales (246,1 dólares). El incremento del salario mínimo en Brasil se decide con una fórmula que contempla la inflación, la tasa de crecimiento del año anterior, entre otras variables. El número final propuesto por el flamante mandatario resultó inferior a los 1006 reales (259,6 dólares) calculados por la administración saliente y contemplados en el presupuesto 2019.

Por último, la arenga de Bolsonaro para “combatir la ideología de género” se coronó con la eliminación de toda mención al colectivo LGBT, que representa la diversidad sexual, del organigrama ministerial y de las directrices de protección de los derechos humanos del gobierno federal.