Las marcas del terremoto, un año después

A un año del terremoto que devastó México, gran parte de la población damnificada no logró aún recuperarse de las pérdidas. La restauración del patrimonio avanza lentamente y muchas familias perjudicadas siguen esperando un subsidio para reconstruir sus viviendas.  Los tres sismos dejaron más de 400 muertos y 2.000 edificios destruidos.

En total fueron tres los terremotos que golpearon México en septiembre de 2017. El primer sismo se sintió el 7 de septiembre, fue de 8,2 grados Richter y afectó principalmente las zonas sur y sureste del país. El segundo, de 7,1 grados, ocurrió dos días después y tuvo epicentro en la región central. El primero dejó 98 muertos en Oaxaca y Chiapas; el segundo, 319. El último temblor se sintió el 23 de septiembre, fue de 6,1 grados y dejó cuatro muertos.

Los tres terremotos golpearon principalmente a la Ciudad de México y a los estados de Puebla, Morelos, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, en el centro y sur del país. Se cree que parte del daño material, quedaron destruidos más de 2.000 edificios.

Uno los estados más afectados fue Morelos, donde se derrumbaron y dañaron edificios de gran valor cultural, algunos catalogados como Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La delegada del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Morelos, María Isabel Campos, aseguró que a un año de los sismos “siguen trabajando” en la recuperación del patrimonio cultural en ese estado.

Según Campos el Instituto interviene directamente en la restauración de 259 edificios, que fueron incluidos en el “plan maestro de restauración”. La funcionaria agregó que para el aniversario del terremoto “tendremos finalizados 69 inmuebles”. Sin embargo, Campos aclaró que recién en 2020 esperan haber finalizado los trabajaos en los edificios con mayores daños.

Respecto al tiempo que falta para que finalicen los trabajos de restauración, Campos indicó que espera que “el 2020 pueda finalizarse el trabajo de aquellos edificios que tengan daños severos”.

Mientras sigue lentamente la recuperación del patrimonio cultural muchos damnificados se quejan de la falta de ayuda. Elizabeth Salgado recuerda cómo el 19 de septiembre de 2017 vio “cómo la tierra se fue abriendo en la calle”.

Según contó la mujer, que vio a varios de sus vecinos morir causa del terremoto, en su familia los daños se sintieron física y materialmente. Su madre tuvo un preinfarto y a su hermana se le elevó el nivel de azúcar en la sangre, aunque nadie de su familia falleció.

Salgado recuerda que días después de la tragedia funcionarios federales llegaron con tarjetas del para la entrega de recursos destinados a la reconstrucción de sus viviendas pero aún no ha recibido la ayuda. “Hasta el día de hoy no hemos tenido respuesta”, se quejó.

Otra damnificada, María Guadalupe Parra, contó a Efe que una representante de una compañía de construcción llamada Delta llegó a pedirles a los vecinos sus tarjetas para usar los fondos para reconstruir sus casas. Ella entregó su tarjeta con 80.000 pesos (4.237 dólares). “Hace aproximadamente dos meses vinieron, diciéndonos que el 16 de agosto iban a iniciar las construcciones, y no han venido ni nada”, denuncia.

Según denunció, la compañía no les contesta las llamadas, por lo que los vecinos se están organizando para interponer una denuncia penal.